Podía oír el llanto de Abi a lo lejos. Estaba aturdida y muy desorientada, intentaba moverme, pero mi cuerpo estaba entumecido, intentaba gritar, pero mi voz no salía. Mis ojos buscaron por toda la habitación un indicio para poder averiguar dónde me encontraba, y para mi mala suerte, era un lugar conocido. Intente tomar aire varias veces para poder tratar de tomar el control de mi cuerpo, pero al hacerlo, en vez de obtener aire solo sentía que este me faltaba. Quise gritar en el momento en que sentí unas manos en mi cuello, pero la falta de aire me lo imposibilitaba. La desesperación y la impotencia recorrieron cada parte de mi cuerpo. No fue hasta que sentí una fuerte sacudida que pude meter aire a mis pulmones. Mis ojos se abrieron de golpe y fue imposible contener mis lágrimas. De fo

