Rebuscaba en cada espacio de mi mente tratando de hallar el momento exacto en que hice algo tan malo como para tener que estar pasando por esto. ¿Por qué simplemente no podía ser feliz? Trataba de mantenerme tranquila, pero no estaba funcionando, desde que se habían marchado no había podido dejar de llorar, y mi estado estaba afectándole a Abi, quien no paraba de llorar junto conmigo desde hace unos cuantos minutos. -Ya amor, tranquila. Hacía ya varios minutos que intentaba calmar a mi hija, la paseaba por toda la habitación, e incluso he intentado darle el pecho dos veces, pero nada la calma, y lamentablemente sé que hasta que yo no me calme, ella tampoco lo hará. -Por favor bebé- ella entre sollozos coloco su cabecita en el hueco de mi cuello. Bese su rubia cabellera, y la arru

