Una caricia hizo que abriera mis ojos lentamente.
-Buenos días muñeca.
-Hola- dije brindándole una sonrisa a Donato.
-Aun recién levantada te ves preciosa- dijo antes de dejar un beso en mis labios.
Reí mientras me desperezaba- ¿Qué hora es?- pregunte.
-Seis treinta.
-¿Qué? ¿Por qué me despertaste tan temprano?- me queje.
El dormir es algo que me genera mucha paz. Anoche, con la tormenta no pude descansar bien, y hoy mi precioso novio me hace madrugar. Esa es una señal de que mi humor no sera de los mejores.
-Porque tengo que llevarte a tu casa, y luego a la universidad. Asique levántate perezosa.
-No es justo, quiero dormir otro poco- voltee dándole la espalda a Donato y me arrope con las colchas nuevamente.
-Iré a ducharme, espero que cuando vuelva, estés lista. De lo contrario, ambos llegaremos tarde.
Muy a mi pesar, me levante y busque mis cosas en la otra habitación. Una vez que estuve lista, baje y me tome el atrevimiento de preparar nuestros desayunos. No es que fuese experta en la cocina, pero mi nana me había enseñado un par de cosas, cosas que pondría en práctica y de las cuales Donato seria mi conejillo de indias.
Había dejado todo listo, faltaban un par de minutos para que se hicieran las siete con diez de la mañana. Donato debía entrar a las ocho treinta a la empresa y yo a las ocho a la universidad. Como aun no bajaba, subí para ver si precisaba algo.
-Cielo, ¿Necesitas algo?- pregunte entrando a la habitación.
Donato solo llevaba una toalla envolviendo su cintura mientras hablaba por teléfono. Me miro e hizo una seña con su mano para darme a entender que estaba por acabar con su llamada.
-No creo que sea conveniente. Sé que tienes razón y que es una gran oportunidad, pero te recuerdo que tengo un compromiso- siseo con algo de molestia- Lo sé maldición- un suspiro pesado escapo de su boca- De acuerdo, lo hare- colgó molesto.
-¿Estas bien?- cuestione.
-¿Desde cuándo estas ahí?- pregunto molesto.
-No hace mucho, solo subí para avisarte que el desayuno estaba listo.
-Es tarde, voy a vestirme y nos vamos.
Sin decir nada más, paso por mi lado y entro en el closet.
El camino a la universidad fue muy incómodo. No sabía exactamente que era lo que lo había molestado, pero sentía que en parte tenía que ver conmigo. Por lo que opte por no hablar.
-Te recogeré cuando salga de la empresa- dijo en el momento en que se detuvo frente a la universidad.
-No es necesario, Luca vendrá por mí- un silencio incomodo se hizo presente nuevamente- Gracias por traerme y por haberme dejado quedarme contigo anoche.
Al no obtener respuesta, solo baje del coche. Por un momento creí que se bajaría y me daría un beso, o que simplemente se despediría con la mano, no lo sé, solo creí que haría algo. Pero para mi sorpresa, el solo se marchó a toda velocidad.
Mi mañana en la universidad no fue muy productiva. Luego de no poder concentrarme en mis clases, decidí pedirle a Luca que viniera por mí. No estaba dispuesta a quedarme a perder tiempo. Necesitaba a mi terapeuta/amigo. Cuando llego por mí, decidimos pasar por una heladería para hablar tranquilos.
-Cuéntame Fio. ¿Qué ocurrió?- pregunto mientras me tendí mi helado.
Le conté todo lo que había ocurrido desde la cena de beneficencia hasta hoy por la mañana.
-No sé qué ocurrió, estábamos bien, creo. ¿Crees que se enojó porque me quede con él y no pasó nada?
-Si su enojo es por eso, déjame decirte que es un idiota.
-Es hombre Luca, sin ofender. Quizás esperaba que pase algo desde hace mucho. Pero me confunde. Ya no sé qué creer, este último tiempo se ha comportado algo raro.
-¿A qué te refieres?
-Si está hablando por teléfono y me ve llegar, se pone incómodo y luego cuelga. Tengo la sensación de que el hecho de no avanzar en nuestra relación es lo que nos estanca, pero así mismo es el quien me dice que no me quiere presionar. Por momentos estamos muy bien, como anoche, y luego una de sus llamadas lo desestabiliza y todo se vuelve raro y confuso.
-Habla con él. Dile como te siente, quizás no sea tan idiota como para perderte por lo que puede llegar a ser un mal entendido por falta de comunicación.
-O quizás esté siendo demasiado exagerada. ¿No lo crees?
-No, jamás te pongas en duda a ti misma. Es preferible tener que pedir perdón a otros, que tener que perdonarte a ti misma por no haber confiado en tus propios instintos.
-Podríamos cambiar de tema, la verdad prefiero distraerme a seguir pensando en esto.
-De acuerdo. ¿Qué harás este fin de semana?
-Es cumpleaños de Donato, asique, no sé qué hare.
Ambos nos miramos, y luego de unos pocos segundos explotamos en carcajadas que no podíamos contener.
-Hoy es martes- dijo cuándo paro de reír.
-Lo sé- respondí obvia.
-Y tú no quieres estar en tu casa, y no puedes estar en casa de tu novio.
-Eso también lo sé.
-Le pedí unos días libres a tu padre. Desde ayer hasta el viernes.
-¿Estas de vacaciones?
-Algo así- dijo con simpleza.
-Entonces ¿Por qué viniste por mí?
-Porque eres mi amiga, simplemente por eso- respondió- En fin, al ser mis días libre, iba a viajar a Positano a ver a mi madre. Debo volver el viernes para reintegrarme al trabajo. Así que ¿Quieres venir conmigo?
-¿Es enserio?- pregunte atónita.
-Claro que sí, si tú quieres claro. Es que como tu papá no está, y en sus viajes se suele tardar mucho, creí que quizás, si es que no te incomodaba la idea- antes de que siguiera hablando, lo abrace con lágrimas en los ojos.
-Gracias gracias gracias, claro que iré contigo. Eres increíble- dije emocionada.
-¿Quieres recoger algo de tu casa? Hay un vuelo que sale a la una de la tarde, solo es una hora y media de vuelo.
-Sí, debo llevar algo de ropa- hice silencio pensando en lo que había sucedido- Gracias, de verdad.
-No hay de qué. Ahora vámonos, sino perderemos el vuelo.
Con Luca nos dirigimos a casa, una vez allí hice mi maleta. Por suerte brujelda y su hija no estaban, por lo que todo salió mejor de lo que esperaba, y a las dos con treinta de la tarde estábamos yendo a nuestro nuevo destino: Positano.
Estos días alejada de casa, me servirían para pensar y replantearme muchas cosas, entre ellas; si mi relación con Donato debía seguir. Fueron unos meses con muchas experiencias y sentimientos, pero sentía que yo no era lo que él buscaba, y luego de todas las charlas y desvelos que tuve con Luca, entendí que yo no era quien debía cambiar, sino que el era quien debía buscar en otro lado lo que necesitaba.