Me hubiera gustado mucho que ella no cambiase su actitud y así de una vez por todas nos íbamos de esa casa, pero no tenía tanta suerte, esa casa, ella y Jean Pierre eran mi maldición. Sufría depresión, no quería estar embarazada. Lloraba casi todo el tiempo, no quería comer y las cosas normales como comprar pequeñas prendas de bebés y esas cosas las detestaba. Pasé los seis primeros meses con depresión, anemia y bajo peso, vomitaba todo el tiempo, nada me paraba en el estómago y los dolores de cabeza eran insoportables. El obstetra me envió con un psicólogo por mi situación tan deprimente y creo que en algún punto acertó. Jean Pierre me acompañaba a cada cita médica, no sé sí quería estar en casa momento importante de nuestro hijo o quería asegurarse de que no idea la forma de dejarlo, d

