Los meses pasaron y todo iba mas o menos bien, lo normal entre toda la locura de lo que habia sido mi presipitado matrimonio. La relacion entre mi suegra y yo no era la mejor pero nos tolerabamos lo suficinte como para no quitarnos los ojos una a la otra, a decir verdad desde aquel episodio en que salio en defensa de su hijo luego de que me golpeara sin justificacion alguna nos odiabamos en silencio. Mas bien yo la odiaba en silencio, ellla lo decia a todo pulmon a los cuatro vientos cada que podia, pero no me importaba. "Mi hijo es el mejor de todos, el es todo un macho, el puede tener a la mujer que quiera porque es un macho en toda la palabra y con mayusculas, las mujeres babean por el, si no lo atiendes como debes esta en todo su derecho de serte infiel si lo desea" esos eran algunos

