–Mon fils a besoin de toi, sacré ingrat, tu ne vois pas qu'il est battu ?!(¡Mi hijo te necesita, maldita ingrata, ¿no ves que está golpeado?!)–sus gritos frente a mí sonaban lejanos ante mis oídos tapados por mis manos fuertemente y mis ojos cerrados con fuerza para no verla aunque yo sabía que seguía allí parada frente a mí. No me moví, seguí inmóvil ante sus gritos desesperados de madre sobreprotectora, hasta que mi garganta hirvio de rabia y de un grito le respondí llorando "Él me golpeó, que se pudra" y sus ojos se abrieron como dos grandes bolas en su rostro. –Tu es insolent, je maudis le temps où mon fils est devenu obsédé par toi (Eres una insolente, maldigo la hora en que mu hijo se obsesionó por tí)–y esa era la palabra correcta, obsesión, al fin comprendí, no volvió a mí por amo

