La mejor actriz.

641 Palabras
> pensé. Con dificultad me levanté del piso de la ducha dónde me había sentado a llorar ni pena y dolor, el cuerpo me temblaba no de frío, no de dolor sino de miedo, miedo de pensar lo que pudiera sucederme si el regresaba y todo estaba en desorden, miedo a no soportar otra golpiza, miedo a ser violada nuevamente por mi propio esposo, miedo a no puede ser escapar nunca de aquí. >. >. Cerré las llaves del agua y me envolví en una toalla, coloqué otra en mi cabeza envolviendo mi cabello con cuidado por las heridas y me fuí al dormitorio buscando mi ropa. Me vestí con un jean no muy ajustado y una remera holgada; me calxe mis chanclas y cepille mi cabello con cuidado. >. Todo tenía que ser bien estipulado y detallado, ahora en más es sólo lo que a sus ojos está correcto, así debe ser si quiero salir de aquí. Bajé las escaleras casi corriendo aunque todo me dolía, comencé a juntar los vidrios de la mesa rota primero que nada, traje la escoba y la pala y un balde dónde poner los pedazos de cristal. Barrí toda la sala cuidando cada detalle, no fuera cosa que quedara algún trozito por allí regado. Acomodé todos los muebles y lave el piso con un desodorante líquido que dejaba un exiqusito aroma a pinos, ese es el que a él le gusta. Al terminar en la sala corrí a la cosina, lave algunos platos que había dejado el en el lavado y me propuse hacerle la cena aunque no creía que comiera al llegar. Preparé la mesa, coloqué un individual sobre el mantel, encima su plato y cubiertos a los lados y un vaso. Dejé el pan servido en la panera tapado por una servilleta, la sal y la pimienta y otra servilleta doblada prolijamente. Le preparé un par de muslos de pollo al horno que dejé cocinando mientras corría a la habitación nuevamente para ordenarla y limpiar el baño. Limpié muy meticulosamente el baño tratando de no dejar ni una sola gota de sangre en el blanco piso ni en los azulejos. Perfumé con el mismo desodorante de pinos que use en la sala y dejé la pequeña ventana abierta. En el dormitorio cambié las sábanas todas manchadas con mi sangre, pues me había violado allí y la sangre de las heridas de mi cuerpo se había pegado a las sábanas. Las lágrimas caían de mis ojos al ver tan horripilante escenario, era como ver las escenas de un crimen de alguien más, como cuando lo ves en las películas sólo que está vez el dolor era mío. Respiré profundo y exhale dejando ir la pena,"Tienes que ser fuerte" me repetía en voz alta. Acomodé la cama bien prolija, arreglé las cosas de arriba de la cómoda y guardé toda la ropa y zapatos en su lugar. No era mucho pero nada podía quedar fuera de su sitio. Bajé las escaleras con las sábanas hechas un bollo en mis brazos para llevarlas al lavarropas. Le eche un vistazo al pollo que tenía en el horno y tomé un par de tomates y algo de lechuga de la heladera, lave todo muy bien comencé a picar los encima de la tabla de cocina. Mientras iba cortando el tomate y veía el jugo salir de él imaginaba que era su propio cuerpo el que cortaba y veía desangrar. Me daba tanto gusto que en un momento me descubrí siendo una psicópata con cuchillo. Solté la cuchilla tirandola sobre la mesada asustada de mi misma por un segundo, pero luego pensé >.
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