Apenas entró en la cocina, Diana fue abordada por Joseph. —Nunca imaginé que actuarías de esa manera —soltó el hombre a modo de reproche. Ella lo observó con el ceño apretado. —¿A qué te refieres? —A lo que sucedió en el salón de reuniones —respondió él con obviedad, pero la mujer aún no comprendía su punto, aunque lo sospechaba. Joseph manejaba muy mal el hecho de que otro obtuviera más atención que él. —¿Qué sucedió en el salón de reuniones? —consultó ella— ¿Recibiste un regaño por ignorar a un cliente a quien creíste poca cosa por su cargo de asistente y resultó ser la esposa de uno de los mayores empresarios? Eso te pasa por prejuicioso. —¡No me informaste que Denzel te había pedido que incluyeras un plato especial para ella! —bramó molesto. —¡Te lo pidió a ti y tú lo ignorast

