CAPÍTULO VIII-3

1027 Palabras

—Explicaré exactamente lo que ha sucedido— prometió el Conde—, sólo puedo decir la verdad, Vesta, y expresar que te amo como nunca creí que un hombre pudiera amar a una mujer, y que estoy convencido de que Dios había dispuesto que fuéramos el uno para el otro, desde el principio del tiempo. —Yo estoy segura de eso también. Pero, mi amor, tengo miedo… de perderte. Somos demasiado felices… tal vez los dioses se pondrán celosos. El Conde ¡se echó a reír y levantó el rostro de ella hacia el suyo. —Los dioses no pueden estar celosos de ti, porque tú misma eres una diosa de fuego, mi amor, además de ser la diosa de mi corazón. Por ser tan perfecta, nuestra felicidad también lo será. —Espero que sea… verdad— murmuró Vesta, con un leve sollozo. Tenía miedo de verlo partir y a su temor se añad

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR