Carlos estacionó el auto frente a la entrada principal de la universidad exactamente a la hora en que Valeria salía de su última clase. La vio aparecer entre el grupo de estudiantes con la mochila colgando de un hombro y el cabello rubio moviéndose con cada paso. En cuanto lo reconoció aceleró el paso y subió al asiento del copiloto con una sonrisa que todavía guardaba un poco de la timidez de siempre. Él la miró de reojo mientras arrancaba el motor y salía del campus. Apenas dejaron atrás los edificios principales Carlos puso una mano sobre el muslo de ella y lo apretó con firmeza. —Quítate el cinturón mi princesa. Ahora mismo quiero sentir tu boca. Valeria lo miró un segundo y después obedeció. Se giró hacia él se inclinó sobre la consola central y abrió su pantalón con dedos rápidos.

