Carlos estaba revisando unos contratos cuando sintió la mirada otra vez. Levantó los ojos y se encontró con los de Jenny su secretaria. Ella no apartó la vista. Llevaba una blusa un poco más abierta de lo habitual y cada vez que se inclinaba sobre el escritorio para entregarle papeles le ofrecía una vista clara del escote. Durante toda la mañana había encontrado excusas para entrar a su oficina. Ahora se quedó de pie junto a la puerta mordiéndose el labio inferior. —Jenny quédese después del horario de oficina —dijo Carlos con voz calmada—. Tengo algo que discutir con usted. Ella asintió con una sonrisa lenta y salió. Carlos tomó el teléfono y marcó el número de Valeria. Cuando ella contestó él habló en tono bajo y firme. —Mi princesa ven a la oficina. Hoy tendremos una lección nueva y

