Carlos estaba sentado frente a la pantalla revisando un informe financiero cuando la puerta de su oficina se abrió sin previo aviso. Levantó la vista y se quedó quieto. Valeria entró con paso decidido cerrando detrás de sí. Llevaba una falda corta de tela ligera una blusa ajustada y el cabello suelto. Sus ojos azules brillaban con una mezcla de nervios y deseo puro. Se acercó hasta el borde del escritorio y habló en voz baja pero clara. —Papi estoy tan caliente por ti que no pude esperar a que llegaras a casa. Te necesito ahora. Carlos sintió cómo su polla reaccionaba de inmediato endureciéndose dentro del pantalón. Se levantó caminó hasta la puerta y la cerró con cuidado aunque no giró la llave. Volvió hacia ella la tomó de la cintura y la sentó sobre el escritorio. Él se acomodó en su

