El sol ya estaba alto cuando Carlos abrió los ojos. Valeria seguía dormida a su lado con una pierna echada sobre su cintura y el rostro apoyado en su pecho. El recuerdo de haberla follado en la cocina en la sala en el baño y de nuevo en la cama le provocó una erección inmediata. Su polla se endureció contra el muslo suave de ella y él no pudo evitar moverse un poco frotándose con lentitud. Valeria se removió entre sueños soltando un suspiro bajo que lo volvió todavía más duro. No quiso despertarla de golpe. Empezó acariciándole la espalda con la yema de los dedos bajando hasta el final de su columna y el comienzo de su culo. Después le subió la mano por el costado hasta encontrar un pecho. Lo sostuvo con suavidad y rozó el pezón con el pulgar sintiendo cómo se endurecía bajo su tacto. Val

