El terrible efecto de un rechazo

1084 Palabras
—...Todo está bien señora, su cuerpo está muy lastimado por el despertar repentino de su casta. No obstante, por lo mismo, la recuperación ha sido mucho más rápida que en personas normales como nosotros. Probablemente en unas dos semanas estará recuperada completamente. Liliana asintió después de escuchar todo, aún no podía creer todo lo que había escuchado, sin embargo… —Entonces… ¿Héctor también es…? Armando tragó y algo avergonzado asintió. —Así es señora. El señor Héctor es un Alfa. Desafortunadamente, no se pudo crear un lazo debido a que… Oh, debo revisar unos análisis en este momento, por la noche regresaré a examinarla de nuevo. Después de interrumpir sus propios pensamientos y sin esperar respuesta, Armando salió huyendo sin mirar atrás. Liliana que ya había escuchado lo de la “conexión” entendió de inmediato. —Entonces… significa que Ethan es… —Mi destinado. Ella sorprendida por la voz miró hacia la puerta, había visto muchas veces antes a Héctor, sabía que era atractivo, amable y muy considerado. Con los demás, nunca con ella. Y en ese instante entendió la razón de la gran parte de todo el problema. Suspiró en sus adentros y cerró los ojos, sabía básicamente lo que quería decir, pero ya tenía otro tipo de mentalidad al respecto. Además, desafortunadamente y de manera masoquista, solo quería escuchar su voz. Él entendía perfectamente por lo que estaba pasando, Armando había mencionado que mientras más calidad tuviera la casta, el dolor y adaptación serían aún más difíciles. Así que suspiró profundamente y se sentó tranquilamente junto a su cama. Por primera vez en todo el tiempo que tenía de conocerlo, se sentó a su lado en silencio y con una mirada comprensiva. Ella que en silencio abrió levemente los ojos, vio a un perfecto Adonis con una cara de ángel bondadoso... Desviar la mirada con disgusto. Algo en su interior se quebró sin darse cuenta. Tres años y medio de indiferencia, frialdad y hasta odio. Que, con una sola mirada y acción, la hacían querer aferrarse a esa diminuta, casi nula, esperanza. Sin embargo… —Por favor… Firma el divorcio. Ella con los ojos cerrados sonrió débilmente. «Sí, eso era…» Suspiró profundamente y, con un nudo en la garganta se mordió la parte interna de su boca tratando de controlar sus emociones. Al calmarse un poco asintió y respondió firmemente: —Está bien, si tienes los documentos, firmaré. Su voz, salió levemente ronca, muy débil y desganada. Por alguna extraña razón, Héctor sintió un fuerte dolor en el pecho y la cabeza. Su tez se volvió pálida y miró a Liliana con horror. Se puso abruptamente de pie haciendo que la silla cayera hacia atrás y dio dos pasos mientras retorcía su agarre en el pecho y trataba de alejarse de ella. Se veia tan mal, que parecia que hasta le costaba respirar. Liliana se sorprendió, pero debido a que no podía moverse sin sentir dolor, simplemente se rescosto un poco y actuó como si no pasara nada. —¿No era lo que querías? ¿Qué clase de expresión es esa? Me siento mal, vete. No tengo la intención de seguir casada con alguien que no… —¡No lo digas! ¡No hables! ¡Lo que sea que estés pensando detente! Ella lo miró confundida y asustada. «¿Qué rayos le…?» —¡Señora! <<A todo el personal con casta.>> <<Favor de evacuar el edificio, pisos cuatro, cinco y seis. Salgan inmediatamente, dejen cualquier cosa peligrosa en resguardo y evacúen de inmediato.>> Armando abrió la puerta y vio a Héctor en el suelo sudando profusamente, mientras se sostenía la cabeza con desesperación. Ella, aún sorprendida lo miró asustada. Héctor se veía muy mal y creyó que Armando lo ayudaría. Sin embargo… —Se… Señora… trate de calmarse, ¿Ok? ¿Recuerda lo que mencioné sobre el lazo? Ella asintió mecánicamente y Armando se acercó a ella. —Señora, al ser de casta más alta… usted es la que tiene el control del lazo. —¡¿Qué?! ¡¿No dijiste que no…?! Al instante Liliana comenzó a enojarse. —¡¿Creen que soy su maldito juego?! ¡Ya estoy harta! ¡Él fue el que primero pidió el divorcio! ¡Ya no quiero tener nada que ver con… —¡Señora! —¡Ahhh! —¡Demonios! Liliana sintió un leve mareo, y Héctor vomitó mientras gritaba de dolor y se sostenía la cabeza. Al sentir el rechazo de su "pareja" la parte receptora o de mas "baja casta", sentía los estragos directamente. Eran sutiles como dolores de cabeza, depresión, auto-culpa o agresivos como dolor profundo en el pecho similar a un infarto debido al gran impacto o la fuerza del rechazo. E incluso la demencia o desequilibrio mental debido a impacto. Mientras más fuerte fuera la union, y por ende el rechazo, las secuelas serían muy diferentes. —Señora, por favor. Trate de calmarse, el señor Héctor corre mucho riesgo de perder la cordura o lesionarse si usted… ¡Puagh! —¿Qué demonios… está pasando aquí…? Preguntó Bárbara mientras los miraba molesta después de casi vomitar en la puerta. Cada que las feromonas de Liliana se volvían agresivas, todos a su alrededor sin importar quién, la pasaba mal. El mecanismo de defensa del cuerpo luchaba por alejarse y, ante la renuencia de retirarse, como en el caso de Bárbara, vomitaban, sentian malestares fisícos de distintos tipos e incluso perdían la consciencia. Armando fue su primer propio sujeto de prueba para una droga que pudiera ayudar a suprimir el efecto de sus feromonas, sin embargo… —Se… Señora… Si no se controla… Podría provocarnos un serio problema cerebral… Ella se sorprendió e inconscientemente, restringió gran parte de sus feromonas. No sabía exactamente como, pero al instante en el que vio a Héctor en el suelo, desaparecieron por completo. El olor que emanaba de él, era tan sensual y perfecto. Tranquilizador y refrescante, que sentía unas ganas inmensas de aferrarse a él, no obstante, al mismo tiempo sentía como si faltara algo muy importante. Sin embargo, las feromonas de Héctor ya estaban haciendo efecto en ella. Liliana con mucho esfuerzo, se puso de pie y tomó el celular del bolsillo de Héctor, tanto Armando cómo Bárbara ya estaban inconscientes en el lugar, por lo que no había nadie más afuera que ella conociera a quién pudiera llamar. Se mordió el labio y con un gran conflicto interno estaba a punto de llamar a Ethan.
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