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Retazos de Amor

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¿Cuál debe ser la actitud de un hombre que por permitirse por primera vez vivir el amor termina destruido por una mujer fría e incapaz de sentir empatía, mucho menos amor por nadie más que por ella misma?

Jack Holister, un excelente diseñador, humilde e introvertido, al conocer a la elegante Dinna Merkel, para él una hermosa joven, persuasiva y elocuente, se pone al frente de su destino más doloroso, disfrazado de un amor único, preocupado y entregado a su bienestar. Jack, al padecer una carencia afectiva profunda caerá en las garras de quien más daño estará dispuesta a hacerle con tal de lograr su objetivo, vengarse de quien una vez la humilló. No obstante ello, en su actitud egoísta, Dinna no previó que aunque la vida le diera todo lo que esperaba obtener, cuando menos lo imaginó le devolvió el daño al ubicarla en la misma posición en la que estuvo la única persona que no debió ni siquiera mirar, porque al levantarse de su dolor un ser con cicatrices venosas en el corazón pudiera no ser la misma persona. En su egoísmo Dinna bien pudo hundirlo para reafirmalo como el ángel que siempre fue, o, en el peor de los casos, ser el caldo de cultivo del nacimiento de un demonio con evidente poder para hacer de ella un lustrador de pisos.

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¿Existen los egoístas emocionales?
¿Vivir bajo la manipulación de los sentimientos? ¿Cómo es la vida al lado de un egoísta emocional? ¿Existen los egoístas emocionales? Cuando se piensa en personas con un trastorno de la personalidad un tanto difícil y con cualidades tan concurrentes como las que se conjugan en el narcisismo, normalmente se suele señalar como los responsables de tal modo de actuar al género masculino, todo porque en las diversas sociedades, independientemente de su estrato, el maltrato psicológico en cualquiera de sus versiones se ha considerado que solo es perpetrado por hombres hacía las mujeres. Pensar en voltear la moneda era impensable, o por lo menos, reconocerlo y dejar salir a la luz pública que una mujer sea la que maltrate a un hombre era inimaginable por aquello del machismo exacerbado, y peor aún, por tratar de ocultar la hombría vilipendiada y herida, el temor de caer en la burla común de menospreciar al hombre que había caído sufrido tan atroz experiencia, obliga a callar sobre esta clase de ofensas. … He aquí la historia de Jack Holister, un joven diseñador, introvertido, humilde, reservado en torno a su vida personal, creyente de que por no tener familia desde muy niño, no es merecedor de nada más que lo conseguido hasta ese instante. Hizo una vida en solitario, ha vivido bajo la creencia de que no tiene derecho a aspirar más que estar en el lugar que ha podido alcanzar, se conformó con lo poco y no luchó más, paese a ser un excelente profesional, reconocido por muchos que les compiten silentemente pero con una incapacidad ciega para no valorarse, lo que a lo largo de su vida ha servido para que otros se aprovechen de su falta de carácter. Esa actitud no pasó desapercibida para una persona deseosa de sacar ventaja de tal actitud casi sumisa, lo que le causará la peor de las destrucciones emocionales que Jack ha podido vivir desde que quedó huérfano. Sometido a los estragos de una decisión que creyó la mejor de su vida y que terminó por convertirse en su cruz, en el peor de los karmas que cualquier persona pudiera afrontar, silentemente vivió una breve etapa (tres años) de maltratos disfrazados de manifestaciones de amor. Sin buscarlo, el haber tomado la decisión de dejarse llevar por el poder de seducción de la elegante Dinna Geisel (en realidad Dinna Merkel), quien de un momento a otro comenzó a perseguirlo, al punto que le ganaron las emociones, y por qué no reconocerlo, el instinto animal, cayó en una red de padecimientos confusos y aparentemente justificados. La llegada de Dinna a su vida fue tan arrasadora que llegado un momento sin darse cuenta que cometía el peor de los errores, se permitió poner sus sentimientos en quien desde el principio le dió señas de ser egoísta y mezquina, se enamoró de quién no estaba dispuesta a darle amor, sino satisfacer a sus propios intereses. Tener a Jack a su merced, era para Dinna no solo el trofeo a una guerra de poderes donde él no era más que víctima de las circunstancias, sino también esa manifestación de que podía hacer de él y de cualquier hombre lo que ella quisiera, su meta era el dinero y el reconocimiento, pero no tanto como la destrucción de alguien en particular, sin importar a quien se lleve por delante. Esta es una historia donde la víctima no pasa de ser un hombre común y corriente, un joven aparentemente con pocas posibilidades para sobrevivir en un mundo infectado de víboras, un hombre que sentado sobre el conformismo y tan acostumbrado a recibir poco, estimaba no necesitar más. Así de básica era su vida. Le daba poca importancia al potencial que tenía y lo importante que era en su área. No era ciego a las pocas probabilidades que tenía de sobresalir al no hacer mayor esfuerzo y más en un mundo donde las apariencias, los intereses económicos y la competencia desleal siempre han jugado un papel preponderante en la decisión del lugar que la sociedad decidirá darle a personas como él, y más en esta historia tan retorcida y cruel que le tocó vivir a Jack Holister, la cual es vista de manera negativa por algunas personas al no concebir como válida la mezquindad de espíritu de quienes ponen por encima sus intereses en contra de los de otros incapaces de hacer daño, actitud esta última que a su vez, es vista de manera justificada como una forma de supervivencia del más apto para otro tanto grupo de personas que no ven mal en el actuar de quienes viven tal como ha dirigido su vida Dinna Merkel. … —Dinna, Dinna —Jack gritó justo en el momento en el que se despertó totalmente desorientado, sudoroso y preso de una pesadilla más de las tantas que ha tenido en los últimos cuatro años. Al abrir sus ojos y ver alrededor, solo oscuridad es lo que lo recibe. No había amanecido y como si llevara horas y horas durmiendo, se sintió extraño, su respiración era entrecortada. Las pesadillas le hacen sentir sensación de pánico. Eso le enojó enormemente. Ha intentado superar ee sintoma sin lograrlo. Se giró sobre la enorme cama con la intención de recuperar la regularidad de su respiración. Al no quedar en la orilla como si hubiera sucedido en su antigua cama individual que usaba antes de meterse con Dinna, recuerda que cambió muchas cosas por ella. Sí, ella, la causante de sus pesadillas, la mujer que hizo de él un títere, lo moldeó a sus intereses, lo llevó, lo trajo, lo colocó y lo removió de los lugares donde ella quería que él estuviera, así como también decidió quién sí y quién no podía estar cerca de él, y pese a que era algo evidente para muchos, en ese instante Jack no lo vio. Tan ciegamente enamorado estaba que se negó a ver mal en las actitudes de Dinna, las justificaba una y otra vez, todo porque Dinna fue tan hábil que se las ingenió para ser tan indispensable en la vida de Jack que hasta lo discapacitó emocionalmente, se convirtió en ese bastón que Jack creyó necesitar, en ese aliciente de vida sin el cual se creyó no poder avanzar. Ella, a base de mentiras y palabras bien elaboradas, se fue metiendo no solo en su subconsciente sino también en la piel del joven. El sexo fue la herramienta fundamental para marcar el punto de partida, la recurrencia y el aseguramiento de una relación que para él terminó convirtiendose en un verdadero infierno. Tan deslumbrado estaba que no se lo vio venir; pero, sí, pero, siempre el bendito pero en estas historias de manipulación donde pese a que era tan evidente lo despreciable y humillante que era la vida para él al lado de ella, en su habilidosa personalidad, Dinna le hizo ver que no había tal infierno en sus vidas, sino que al contrario, el infierno era el mundo exterior, el mundo que los rodeaba y que no hacía sino envidiar el éxito de ambos como pareja y como las piezas fundamentales en el mundo de la moda parisina. Dinna fue tan buena estratega que supo manejar sus fichas, se agarró de ese punto donde Jack más flaqueaba, en las emociones, al percibir que él navegaba en un mar de carencias afectivas, Dinna la tuvo fácil. Se encargó de hacerle ver que solo había amor de su parte hacía él y desprecio de parte del mundo que lo vio hacerse hombre y que hacía parte de su vida en el presente, lo manipuló una y otra vez haciéndole ver que solo ella podría darle el amor, el cobijo, y las oportunidades que él nunca tuvo, lo incentivo, aunque sus intenciones de afecto eran bien retorcidas, en su interior nunca existió un mínimo de cariño o compasión hacia él, ni ella estaba dispuesta a darle, actuó bien el papel de la mujer cariñosa, sensitiva, bondadosa, empática, ocultando aún ante tantas evidencias lo miserable que podía llegar a ser para lograr sus objetivos. El deseo de venganza, el dinero y el poder eran las verdaderas razones de vida de Dinna, poco le importaba cuánto daño pudiera hacerle a Jack, jamás se preocupó qué tan cruel estaba siendo con él en cada palabra, en cada desprecio, en cada uno de los desplantes, las heridas de corazón en sus ausencias en dos cumpleaños de Jack de los tres de relación que estuvieron juntos. Para Dinna los momentos importantes de Jack, no eran tales para ella, más bien eran sinónimo de fastidio y pérdida de tiempo, y por tal razón, un motivo para inventarse cualquier excusa con tal de no estar a su lado en los momentos importantes de Jack. A Dinna le agradece lo amarga que es su vida hasta el día de hoy. Si antes de ella, Jack sonreía poco, ahora no existe una línea de expresión que manifieste felicidad en él, ni siquiera temporaria. No, Jack dejó de sonreír, dejó de ser feliz, y si una vez se atrevió a soñar, en el presente no considera hacerlo para evitar sentir. Como autómata pasa los días, y como autómata prefiere vivir para evitar sentir tanto dolor que ha mantenido retenido en el umbral del arco que divide a los recuerdos tangibles y el subconsciente que constantemente insiste en advertirle lo que pudiera llegar a revivir de permitirse llegar a amar. Acostado con el rostro oculto entre las almohadas, al sentir un atisbo de dolor vislumbrar en su pecho, sacudió la cabeza y se volvió nuevamente boca arriba para mirar el techo de su habitación en el departamento que adquirió pocos días después de decidir asentarse en Berlín, después de aceptar que ella nunca más iba a volver. Después de sufrir la vergüenza y la humillación de haber descubierto sus intenciones; porque sí, la desaparición de Dinna fue lo que marcó internamente en Jack el comienzo del término de lo que creía era una relación entre él y Dinna. Ella desapareció de su vida así como llegó, sin dejar rastros, y solo después fue que descubrió muchas verdades ocultas. Dinna fue tan condenadamente miserable que después de hacer añicos a Jack como persona y pisotearlo profesionalmente al extremo de exponerlo a la opinión pública parisina para quedarse con todos los diseños y algunas ideas que él creó desde la soledad del estudio que tenía en su casa, además de la fama que llevó a su Casa de Modas Merkel a convertirse en la primera de todas las que le hacían competencia, se dio cuenta que ella solo lo engañó y con ello le robó parte de su vida, de la manera más baja y fríamente planificada lo disminuyó al extremo más bajo de lo que es un hombre honorable en la sociedad que se mueve en el mundo de la moda. Ante la avalancha de recuerdos que le amenazaban, visto que, aunque se negaba a dejarlos fluir, al percibir que se empeñaban en salir uno detrás de otro, Jack, sabiendo que ya le sería imposible conciliar el sueño, se incorporó de la cama y se fue directo a la ducha, optó por un regaderazo de casi cuarenta minutos de agua fría y luego se preparó un café bien cargado, encendió un cigarrillo, y sentado al frente de su mesa de dibujo niebntras que entre cada sorbo del humeante café y una calada detrás de otra al cigarrillo que mantuvo encendido entre sus dedos, pasó un buen rato observando los diseños en los que había estado trabajando las últimas semanas. La mañana del día que precede a esa madrugada tiene pautada una prueba de diseños para ser elegidos como referencia del motivo de la colección en esa temporada y a él como el responsable de la dirección del personal asignado para la producción de esa colección, la cual representará a la casa de moda más importante de Berlín en un evento a celebrarse en los dos meses siguientes. Gracias a un amigo de la infancia, el único que se mantuvo fiel a él pese a los desplantes que Jack le hizo una y otra vez al estar mal influenciado por Dinna, Carlos Guanchez, no solo logró conseguirle un puesto como costurero de esa casa de modas, sino que también hizo fuerza para que Jack ingresara en la terna de los que están optando a ese prestigioso lugar. Jack sin mucho ánimo accedió a inscribirse, trabajó día y noche en los diseños que tiene sobre la mesa de dibujo y las muestras que delicadas y perfectamente confeccionadas permanecían colgados en los percheros detrás de él. Para cualquier otra persona llegar a ese resultado hubiera sido impensable con tan poco tiempo, pero Jack al estar tan amargado y en su necesidad de no pensar ni sentir todo el dolor que pese al tiempo transcurrido aún le ahogaba y que él se negaba a dejar fluir, se dedicó en cuerpo y alma a trabajar por dar un resultado sin importarle las horas sacrificadas de esparcimiento, de sueño, saltos en las comidas y prefirió someterse a consumo excesivo de café, licor y cigarrillos y su afán de producir como el propio adicto. Se obstinó en su deseo de lograr tener el producto en el tiempo requerido, no sabía si era el deseado, pero si el que posiblemente le permitiría adentrarse nuevamente en el mundo de la moda como referente. Dar ese paso para Jack sería un reinicio, un nuevo comenzar desde la nada, pero con más experiencia y, como se repite él, sin sentimientos porque los que una vez tuvo se los llevó Dinna en su egoísmo.

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