Samuel había enfrentado a Dani, puede que hubiera dicho la verdad, pero su imprudencia lo había dejado sin amigos, sin posición, sin apoyo. Aún así, fue diferente a ella, pues, aún sabiendo que ella lo había hecho no le dijo a Mily que había pasado y menos quién había sido la culpable de su caída.
Aquella tarde se reencontraron para hablar. -Dilo. Quiero saber porque lo hiciste. ¿Qué te llevó a hacerlo?
Dani no quería contestar, aunque él estuviera enojado con ella, pensaba que había hecho lo correcto. -Tú sabes porqué.
-¿Me querías separar de Mily? Dani, el hecho de que tú estés enamorada de mí no me obliga a mí a corresponder a tus sentimientos ¿Lo sabes? -Ella lo sabía, pero aún así, los celos y la envidia de ser otra mujer estaban ahí y eso era lo que más le molestaba. Tragó saliva sin saber que responder y agachó la mirada. -¿Te cuento que es lo peor de todo esto? Que te quería, eras mi amiga. Puede que no te amara como mujer pero sí te amaba como alguien importante en mi vida. Apreciaba tus conversaciones y tus consejos, pero ahora, ahora te veo y solo miró a una niña inmadura. Te extraño como amiga, pero no puedo quererte porque ahora odio tus actitudes ¿Lo entiendes?
Dani entendía, pero su problema era que sabía que no tenía su amor y amistad estaba rota. ¿Para qué confesar que ella había sido la que habló aquel chisme? Miró a Sam y suspiró. -No voy a decirlo. No quiero decirlo. Sonará cruel pero no me arrepiento, la verdad se supo y eso es todo lo que importa.
-No te creía una villana.
-Ni yo me creía una villana, pero ya estoy cansada de ser la alfombra de todos, nadie realmente me mira, nadie me toma en cuenta, ni siquiera tú lo hiciste. Yo te amaba, y tuve que ver como elegías a una mujer que ni siquiera puedes tener por completo. Yo pude ser tu novia, yo pude ser más... Quizá pudimos llegar a un matrimonio, algo más correcto y puro que lo que tienes con MILY. -Dani se estaba aferrando a su orgullo y a sus errores, estaba cansada de hacer lo correcto y perder, ahora perdería por su propia decisión.
-No te conozco, no sé a quién tengo delante. Tú no eres mi amiga, tú no eres la chica que conocí en mi cumpleaños.
Ella tuvo sus recuerdos, todos los mensajes coquetos, el flirteo y las risas. Miró a Sam y decidió presionar más. -Di que nunca te importé. Dime que nunca sentiste algo por mínimo que fuera. Dime. Sé que debiste sentir algo, no estoy loca, yo sé que debiste sentirlo porque yo lo sentí. El corazón no engaña Sam. Tú debiste amarme, al menos un poco. La manera en la que me hablabas, lo que decías, como tocabas mis manos, yo no lo imaginé. Yo no quise creer nada, fuiste tú quien me hiciste creer. Eres un psicópata.
-¿De qué hablas? ¿No se te ocurre pensar ni por un minuto que tal vez viviste una fantasía? -Dani no quería que él la tomara por loca, pues no lo estaba. -Es increíble que hayas creído todo lo que dijimos. La única razón por la que te hablé es porque me diste lástima. Nada más. Parecías muy solitaria y ahora entiendo porqué ni siquiera tus hermanos te toleran. Estás mal de la cabeza, eres una dramática y una obsesiva.
LOCA.
INTENSA.
DRAMÁTICA.
-Márchate. Quiero que te vayas. -Dijo con voz neutral antes de entrar de nuevo a su casa, su corazón se estaba rompiendo otra vez y sentía como se corrompía de odio. El dolor la consumía, y solo terminó por irse a su habitación a llorar en la oscuridad.