Algo tienen los pecados en una iglesia. Cuando se enteran de alguna falta, todos se reunen alrededor del pecador y lo enfrentan como un juicio en dónde todos se creen más santos que los demás.
Por eso los pecados se practican en secreto.
Y aún así seguimos creyendo en la religión. -Samuel, Mily. Ustedes han sido acusados de fornicación. ¿Algo que decir a su favor? Samuel es un hombre soltero, y Mily es una mujer casada, su separación hace que deba mantenerse célibe y no pueda tener una segunda relación hasta que la muerte la separe de su marido.
-¡No es justo! ¡Mi esposo como dicen tiene otra mujer! ¡Vive en otro país! ¡Yo estoy sola! Y Samuel solo es un amigo ¿Sabían que el chisme también es un pecado? ¿Por qué no castigan a quién inició este rumor? -Y mientras Mily gritaba Samuel dirigió su mirada directo a dónde estaba Dani sentada y ella desvió su mirada. Ella sabía que había hecho mal, pues sus rumores habían llegado demasiado lejos. Jugó un poco con sus manos antes de verlo levantarse de su silla.
-Confesaré. -Dani lo miró directo a los ojos y él a los de ella. Ambos tragaron saliva haciendo el mismo gesto con las cejas, a la expectativa. -Es verdad. Mily y yo tuvimos... lo hicimos. Nos enamoramos, nos encontramos en un momento de soledad y nos entendimos. Nos arrepentimos de esa única vez, fue hace meses.
Un coro de sorpresas y "¡OH!" se escuchó y Dani solo se levantó para irse de la sala. Su rumor había sido verdad y enterarse así le dolía.
Y mucho.
Y más aún al saber que había hundido a la persona que más amaba.
Samuel había visto la salida de Dani y lo supo. Ella había sido la persona que corrió el rumor, se sintió decepcionado porque había confiado en ella como amigo y lo que se preguntaba ahora era como se había enterado ella de su aventura con Mily. Esperó a salir de aquel recinto y la buscó fuera de la iglesia pero no estaba. Ella se había ido.
Intentó llamar a su celular pero ella no contestaba. Los mensajes no llegaban así que supuso que lo había bloqueado hasta del w******p.
Dani. Él quería a Dani. Era una de sus mejores amigas, lo entendía y le daba buenos consejos, disfrutaba de su compañía y no la creía capaz de ser tan cruel con él.
Ella nunca había sido cruel, era un corazón puro. Casi que un ángel.
Y la amaba aunque no de la misma manera que ella lo amaba a él. Sabía que lo había hecho por el corazón roto que él habia provocado, se sentia culpable pero a la vez, estaba enojado.
Muy decepcionado de Dani y deseaba que ella le diera una explicación aunque su lógica ya se la estaba dictando a todas luces. Sabía dónde vivía, así que ahí la iría a buscar horas más tarde. Tenía que poder hablarle y no se iba a pasar de día hasta que él lograra aquella conversación. Subió a su moto y se fue a la casa de Dani una hora después, ella estaba ahí, la pudo ver desde la calle justo al frente de la construcción, lloraba. Bajo de su moto y fue hasta donde estaba viendo que abría los ojos en exceso. -¿Sam?
-Dani. Que bueno que estás aquí, quiero saber. ¿Tú lo hiciste? Tú dijiste ese rumor. No es una pregunta, quiero saber porque lo hiciste porque sé que tú lo hiciste. -Dani quedó petrificada y Sam supo toda la verdad desde sus ojos. -No puedo creer que me hayas querido hundir así. ¿Acaso si no era tuyo no podía ser de nadie más?
-Tampoco eres de ella. Está casada, ¿No lo ves? Solo eres un plato de segunda para ella. No eres su primera opción. Yo te habría querido como primera opción. -Intentó tomar su brazo y él se zafó negándolo. -Sam... Yo te amo, y me arrepiento de lo que dije, me dejé cegar por los celos, no sé que me ocurrió pero me arrepiento de verdad.
-Confiesa. Confiesa entonces, el chisme también es un pecado, tanto como lo que yo hice. ¿Vas a confesar? -Dani tenía miedo. Sabía que él sería capaz de decir que fue ella la que hizo correr el rumor. Pero no era mentira, aunque si la metía en problemas. Miró a Sam y negó haciendo que él soltara el aire. -¿Te importa tanto lo que digan de ti?
-Fíjate que sí, han dicho mentiras de mi y las he soportado en silencio sin que tú me defendieras, ahora yo dije la verdad ¿Y quieres que me crucifique por ti? ¿Por qué? Tú vas a quedarte con ella, seguirás acostándote con ella, seguirás saliendo con ella y yo solo quedaré como la mujer rechazada y mezquina que soltó la verdad solo para intentar separarlos. ¿Vas a decir que yo lo hice?
Sam estaba tentado, se cruzó de brazos y la miró. Él no sería igual a Dani. Alzó el rostro y negó, viendo como suspiraba de alivio. -No soy como tú. Yo acepto mis responsabilidades, Dani, espero que tú lo hagas algún día también.