VI - Justo como el fuego

1359 Palabras
“Lady Summer había caído en una ilusión de amor. Aunque Lord Winter era respetuoso y amable, no significaba que estuviera enamorado de ella.” Febrero de 2019. Las cosas marchaban mejor y aunque los chismes seguían, realmente ya no le importaban. Palabras sabias de Olenna Tyrell de su serie favorita, “Juego de tronos”. Un dragón no le presta atención a lo que digan las ovejas. ¿Eres un dragón?, sé un dragón. Había vuelto a escribir una novela llamada “Lady Summer”, la cual había cancelado hacía mucho tiempo atrás cuando estaba enamorada a los quince años, pues no había soportado los chismes. Se sentía bien, el frío estaba bien incluso. Seguía hablando con Samuel, pues no iba a parar de hacerlo solo porque todo el mundo le decía que no lo hiciera. Se había puesto a ver la Casa de Papel por recomendación de él y le había gustado. Las cosas se estaban complicando porque no sabía cómo manejarlas, siempre había sido así, y es que, cuando la vida le daba limones, ella no sabía si hacer o no hacer limonada. –Dios santo, ayúdame. –Dijo desechando de su cabeza cualquier idea referente a Samuel. Definitivamente no iba a funcionar, ella sabía que no funcionaría porque las ideas iban a volver y en cuanto menos se lo esperaba. Su celular vibró y sonó con la canción “Just like fire” de P!nk, y contestó porque solo pocas personas tenían ese tono, y eran sus queridos amigos de Cumaná. –Quiero saber con cuál de todos los tontos que están en el grupo tengo el placer de hablar porque no vi la pantalla. -Misael, preciosa. ¿En qué parte de Caracas andas? Vine con Diana a hacer más papeleo, y pensé ¿Por qué no ver a nuestra linda Rose? -Pues… no hay motivos. ¿Diana está contigo? -Sí, cariño, es obvio. ¿Nos veremos? -Sí, por supuesto, hay tanto que tengo que contarte, han pasado tantas cosas que no sé por dónde empezar. Y que hayan venido por papeleo, es perfecto, los usaré. -O nosotros te estamos usando para no tener tanto rato aburridos hablando de papeles y viendo papeles. -Okay, a las dos en punto en ¿Les parece en el Sambil? -No sabemos movernos en Caracas, cariño. ¿Otro lugar? -Okay, Okay, será en City Market. El centro comercial en Sabana Grande, si van por metro solo bájense en la estación “Sabana Grande” -No somos idiotas. Te esperamos. Se arregló rápido. Botas, medias negras, mismo color de la falda, también de la camisa y una chaqueta de jean. Algunos pins en su bolso y parecía salida de alguna película para adolescentes. Con sus amigos siempre se la pasaba muy bien, y ahora, que se sentía mejor luego de lo que había pasado con Richard, salir le venía de maravilla. –Me gusta la vibra que traes, te ves mejor. -Ay Diana, te juro, que estoy volviéndome loca, es igual que antes, aunque sea una ciudad distinta. Chismes, chismes, chismes. -Ya ¿Y qué hiciste antes cuando comenzaron los chismes? -Me puse un top con un escote de muerte y unos jeans tan ajustados que no sé cómo me entraban. -Exacto. Haz eso. –Rió su amiga y Dani volteó a ver a Misael, que solo alzaba los hombros. –Dile algo, esta ñoña se deja deprimir por las malas lenguas de la gente. -Horrible caso. Pero cariño, eso antes no te importaba. -Tal vez si lo hacía, me causa ansiedad. -Pero antes hablaban y les dabas tema, haz lo mismo, ¿A quién le importa? Si hablan es porque te están viendo. Y que hablen con ganas entonces. -Justo como el fuego, incéndialos, y crea tú misma las historias. -No puedo creer que estén aconsejando esto. –Rió y pasó una tarde fantástica. Ellos tenían razón, si iban a hablar, pues que hablaran. Al volver de su paseo, en el celular tenía más mensajes de algunas chicas de la iglesia donde iba preguntando si era cierto que a ella le gustaba Samuel. Y luego de dejarlas en visto, se puso a meditar: ¿Le gustaba? ¿Por qué le gustaba? Le agradaba. Eso sí. Se puso los audífonos y se acostó en la cama a ver el techo mientras pensaba, y antes de ponerle play a una canción alguien tocó a la puerta. – ¡Pase! –Gritó y se levantó viendo que quien abría la puerta era en quien estaba pensando e intentando definir lo que sentía. –Hola. -Hola. –Sonrió de lado y Dani pensó que esa sonrisa, en definitiva, era peligrosa. –Traje la laptop. -Trabajemos entonces. –De un salto bajó de la litera y luego de tomar sus cosas, salió a pasar algunas series y películas a la otra computadora. –Trajiste Sherlock ¿Verdad? -Sí, por supuesto. –La charla fue pasando a las series y las películas de las pantallas hasta que un mensaje encendió el celular de Dani, dejando ver una imagen de una pareja en motocicleta. - ¿Te gustan las motos? -Sí, pero no se conducir, casi aprendo, pero me mudé. -No es difícil. Yo aprendí rápido, casi choco varias veces, pero… bueno, tenía a mi hermana como mi alcahueta. - ¿Margaret? No me sorprende. - ¿La conoces? -Más que eso, me hace bullying. –Dijo provocando la risa de ambos. –Como desde los 15 años, más o menos. -Bueno sí, ella se iba conmigo en la moto. Y sí, esa es Margaret, su bullying es brutal. ¿Cómo lo soportas? -Con amor. Obvio, es muy buena persona, se burla, pero también ha sido de las personas que me ha dicho la verdad en la cara, y es una cualidad que aprecio mucho. Igual que tu otro hermano, Jonathan. -Así que les diste el voto de confianza. -Sí. La verdad sí. Los quiero mucho, a los dos. A veces a Jonathan lo quiero golpear, pero… eso no quita el cariño. -Me pasa lo mismo, a veces. - ¿Con mis hermanos o los tuyos? -Con los míos. -Eso pensé. Bueno, está listo. –Dijo al ver que se terminaban de copiar los archivos. - ¿Te debo algo? -No. –Dijo al ver como sonreía y no evitaba ponerse roja. Pestañeó rápido y se levantó. –Disfruta tu serie. Y, por cierto, La casa de Papel, anda buenísima. -Me quedé en el primer robo, no la he terminado. -Entonces yo me convertí en obsesiva porque ya la terminé y espero que salga la siguiente temporada. –Se rieron juntos, luego de despedirse y ella volver al cuarto con su laptop, vio los mensajes nuevamente en su celular. Virginia: ¡Entonces te gusta Samuel! Dime, ¿Sí o no? -Como el fuego ¿No? –Soltó el aire y sonrió mandando un audio. –No lo sé. Eso creo que me concierne a mí. Pero es guapo, peligrosamente guapo. Por su propio bien no debería saberlo. Tal vez algún día sepa si me gusta o no, pero ese día, no es hoy. Virginia: En la playa hace unos días vi que casi te cargaba y te lanzaba al agua. ¿Qué pasó? Dani: Dije que no. Todo el mundo estaba viendo, no iba a darles tema. Virginia: Debiste dejar que lo hiciera, tal vez eso te respondería las dudas ahora. Dani: Es que no hay dudas. Es muy agradable, sarcástico, arrogante, odioso de los lindos. Me cae muy bien. Somos amigos. Y si pasa algo más, veremos, pero no quiero salir de esta bonita y dulce zona de amistad. Eso deseo. Virginia: Cuidado con lo que deseas, podría terminarte gustando y que acabes en la FRIENDZONE Dani: No hay ventajas si me gusta, se va. ¿Lo ves? Una relación a distancia es difícil de mantener, es mejor la amistad, nadie sale herido. ¿Ese era su miedo? En parte, la otra es que no quería arruinar algo bonito. Los chismes siempre arruinaban las cosas bonitas. Si le preguntaban, respondería con la verdad, si le creían, bien, y si no, también estaría bien.
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