Pasamos algunos días más en la manada de Alfred. Mucho más rápido de lo que hubiera creído posible, toda la manada ya se había enterado de mi ascenso y del acuerdo real firmado con Alfred, por lo que ahora teníamos a media manada queriendo visitar Luz de Luna. Ésto me estaba causando algunos choques con Alfred, ya que no habíamos puesto límite y... bueno, era la mitad de su manada: era normal que estuviera molesto. — Mar, por favor, recapacita y modifiquemos nuestro trato. No puedes dejarme sin la mitad de mi manada, la necesito. — se quejó Alfred por centésima vez. — Alfred, yo tampoco me esperaba que doscientos lobos quisieran venirse conmigo. ¡Estamos reconstruyendo la ciudad! ¿Sabes el problema que estoy teniendo para encontrar alojamiento para doscientos lobos adicionales? Y eso sin

