— ¿¡Pero qué está pasando aquí!? — preguntó un muy sorprendido Alfred, al ver la situación: algo normal al ver a mis cuatro guardias con la rodilla hincada, a Lúnula con la cabeza agachada, a una nueva chica delante mío y a Jake a mi lado. Menos mal que la habitación era grande. — Cosas de mi manada, Alfred. ¿Qué te trae a ti por aquí? — pregunté con curiosidad. — ¡Ah, eso! Era para informarte que se ha creado un nuevo rango, el de Reina, y ver si estabas a salvo y protegida y... — de repente Alfred paró su discurso para observarme mas atentamente — ¡No me jodas! ¿De verdad que la Reina de Alfas eres tú? — Eso parece, sí. — ¿Parece? ¿No era lo que buscabas? — No, me cogió totalmente por sorpresa. — Durante el ascenso incluso le apareció una preciosa corona de luz que después desapa

