Escuché cerrarse la puerta y al segundo siguiente, estaba en mitad de un beso totalmente apasionado. — Diosa de las diosas, no sabes lo mucho que me he estado conteniendo, Mar. — dijo Jake después de que parasemos a coger aire.— Tenía tantas ganas de matar a ese c*****o como de comerte la boca y hacerte mía otra vez. Ver cómo te enfrentabas a él, cómo has conseguido tu propósito... mi reina, eso es increíblemente sexy. — Sólo hice lo que tenía que hacer, Jake. — dije acariciando su musculosa espalda. Volví a besarlo con fiereza. — Mar, tenemos que darnos una ducha y prepararnos. — dijo Jake en una pausa para coger aire — Nosotros... no podemos dedicarnos tiempo, cariño. No ahora. Pero si quieres esta noche... — acercó su boca a mi oído y susurró — soy todo tuyo, para lo que necesites.

