Adara Collins.
—Quiero verlo— digo segura, necesitaba estar con él—
—¿De-de verdad? Por supuesto que si, ya mismo arreglemos nuestras cosas para...—
—No podemos ya, no puedo ya— ella me mira extraña— James está loco, no me dejaría ir así como así—
—Por dios, es verdad. No puedo creer que ese sea James, no es quien yo conocí, él se veía una persona amable, segura y... Demostraba que te tenia un gran cariño, a ti y a tu padre— su tono va disminuyendo a medida que habla.
Está decepcionada.
—Y vaya que me "ama"— me burlo— luego hablaremos del loco, pero ahora, necesitamos idear un plan para que yo me pueda ir a ver a papá—
—Déjame pensar.... Quizás si le dices que vas a lo de una amiga— le freno.
—No tengo amigas— ella me mira con lástima— ni siquiera conocidos, terminé la secundaria en casa, solo puedo salir con él—
—Eres prisionera en tu propia casa, eso es el colmo. Tenemos que hacer algo pero ya— pongo mis ojos en blanco ya que eso es algo obvio.
Entonces pienso y pienso.... Ya sé, tengo la persona perfecta.
—Préstame para hacer una llamada—
—A quién— pregunta curiosa—
—A Mariela, para decirle que me cubra.. Yo supuestamente estoy con ella en estos momentos—
Ella me mira y asiente.
—La llamaré yo, le diré que te cubra y la invitaré a un fin de semana en España, así podrías hablar con tu padre y de paso descansar un poco—
—Me parece bien, dile que hable con " mi pareja " para ir un fin de semana a donde se te ocurra—
—Perfecto, ya mismo pongo en marcha el plan—
Me sonríe ampliamente y comienza a marcar él número de su amiga.
No puedo evitar sentir un cosquilleo por la emoción.
Desde hace mucho tiempo que no me alegraba por algo, solo espero que todo salga bien.
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—Nos vemos luego, de verdad gracias— le abrazo.
—De nada cariño— me devuelve el abrazo y nos separamos— Adara...en verdad lamento que tengas que pasar por todo esto, te juro que avisamos en todos lados y hasta hoy te seguíamos buscando..—
Le sonrío amable.
—No es tu culpa, nos vemos pronto— bajo del auto y me dirijo a la casa. Doy pasos cortos y la idea de correr hacia otra dirección se me viene a la mente.
Luego recuerdo que James es un maldito psicópata y se me pasó.
Abro lentamente la puerta de la entrada. Al parecer no hay nadie, cierro la puerta y prendo la luz.
—¿COMO ESTÁ MI PRINCESA?—
—AHHHHH— grito de golpe— COMO SE TE OCURRE ASUSTARME ASÍ—
James comienza a reír agarrando su estómago como si hubiese contado el mejor chiste del mundo.
—Oh amor, lo lamento, solo fue una broma— me abraza por detrás depositando un beso en mi cuello— ¿Cómo te fue?—
En mi estómago hay cosquillas, de emoción y nerviosismo.
—Bien, tuvimos un día muy divertido—
—¿Ah si? ¿Y no compraste nada?—
Me golpeo mentalmente por ese detalle, se supone que iríamos de compras y yo aparezco aquí sin una sola bolsa.
Tonta, tonta, tonta.
—Ohhh es que..no me gustó nada, ya sabes, todo es de la temporada pasada y yo quiero utilizar prendas que estén en tendencia— disimulo de manera absurda.
¿A quien le interesa eso?
—Te entiendo preciosa— besa mi mejilla— segura que estas bien, te noto algo tensa—
—Por supuesto que estoy bien— me doy la vuelta y rodeo mis brazos en su cuello, es hora de actuar— si no lo estuviera, no podría hacer esto—
Sin más hago que se ponga a mi altura para poder besarlo.
Odio hacerlo, simplemente lo odio, pero necesito volver a mi hogar.
Comienza a devorar mi boca introduciendo su lengua en esta y mordiendo mis labios, trato de seguirle el ritmo como puedo.
Sus manos recorren mi cintura y mi trasero.
Me toma de los muslos y hace que enrede mis piernas en su cintura, sé lo que quiere y en verdad no soportaría hacerlo en estos momentos.
—Pa-para por favor— pido con la respiración agitada— James..-
—¿Qué sucede bebé?— dice tratando de regularizar la suya—
—E-es que tengo hambre, quizás podríamos comer algo y dejar esto para después....—
Me sonríe pícaro y planta un último beso en mi boca.
—Como mi reina ordene—
Sin bajarme nos dirige a la cocina y me deposita en la mesada.
—¿Qué deseas comer?— me pregunta—
—¿Qué deseas cocinar?— le digo en tono provocativo, pues, necesito mantenerlo endulzado.
No se imaginan el esfuerzo que estoy haciendo.
—Grr— gruñe gustoso— tengo algo en mente pero...—me mira de arriba hacia abajo— mejor dejamos el postre para el final— me rio y el besa mi cuello—
Comienza a sacar unas cuantas verduras mientras yo solo le observo sentada en la mesada.
Miro atenta todos y cada unos de sus movimientos y por mi mente se pasan unas absurdas palabras.
Así distraído se ve como alguien normal, no luce como un psicópata obsesionado con su sobrina.
Las apariencias engañan dicen por ahí... Y es tan cierto
.
—¿Te gusta lo que ves?— pregunta burlón mientras corta un perejil—
No en realidad lo odio, me dan ganas de vomitar— La verdad, si me gusta— me obligo a contestarle.
Asco.
—Oh señorita Collins que atrevida se ha vuelto usted—
—Pues lo aprendí de usted, querido señor Collins— le sigo el juego muy a mi pesar.
Luego de encender la cocina y volcar todas las verduras en una olla, se lava las manos y saca un plato con fresas de la heladera.
Se acerca hasta donde estoy sentada y deja el recipiente al lado mío, con una mano toma mi cintura y con la otra lleva una frutilla a mis labios.
La muerdo lentamente mientras lo miro a los ojos, los cuales se encuentran más oscuros de lo normal.
Aunque esa locura siempre está ahí, tan palpable y a la vista de todo aquel que lo mire.
—Sabes he estado pensando un poco las cosas—
—Ajam— le doy otro mordisco a la fresa—
—Y pues ya sabes, soy un hombre a punto de cumplir los 34— lo sigo observando, no sé a donde quiere llegar— y pues..tengo otros sueños por cumplir—
—Sigue hablando..— le ánimo—
—Ya sabes, nena, tengo un buen trabajo, una mujer hermosa que eres tu, pero me falta algo esencial—
—No te entiendo— suelto una risa nerviosa—
Me mira ansioso y serio a la vez, su mirada no se despega de la mía en ningún segundo.
—Adara, quiero ser papá—