Adara Collins.
Me levanté un poco más temprano que James para hacerle el desayuno. Desde ya mi plan comenzaría a ponerse en marcha.
¿El quería una esposa perfecta? Toda una dulce dama, pues bien, lo seré.
Hice huevos con tocinos y tostadas, fruta picada, café y jugo de naranja ya que es su favorito. Suspiro al observar mi trabajo terminado, no puedo creer que esté haciendo esto.
Acabé de poner todo en una bandeja y con mucho cuidado comienzo a subir las escaleras. Por cada escalón era una maldición hacia James, mis pensamientos más oscuros eran dirigidos hacia él.
Le hubiese puesto veneno para ratas.
Dejo mis instintos asesinos de lado y abro la puerta, simulando una gran sonrisa.
—Buenos días dormilón— digo rodando los ojos— ya despierta— finjo una voz cantarina.
El comienza a estirarse gruñendo, soba sus ojos y abre primero uno y luego el otro.
—Buenos días princesa— se apoya sobre el respaldo— vaya ¿tu hiciste esto?—
Y si, quien más, idiota.
Respiro hondo, me debo controlar.
—Si, quise hacerte una sorpresa y pues preparé el desayuno—
—Huevos con tocino y fruta, mi favorito, gracias bebé—
Pongo la bandeja en sus piernas y comenzamos a desayunar en silencio, pues no tengo nada que decirle aún. O bueno, de hecho debo buscar el momento justo para hacerlo.
Siento que me sudan las manos... Debo admitirlo, le tengo terror a este hombre.
—¿A qué se debe este cambio?— pregunta de repente. Lo miro haciéndome la desentendida.
—Pues solo quería que te levantaras y encuentra algo delicioso, siempre eres tú el que hace el desayuno—nos quedamos en silencio unos segundos— Aunque si te molesta...—hago el amague de levantarme.
—Oh por supuesto que no me molesta cariño, me encanta todo esto— sonríe gustoso.
Bien, el imbécil no sospecha nada.
—¿Vas a trabajar hoy?—
—Si cielo, no te preocupes que hoy salgo temprano— demonios— ¿por?—
—Es que... Mariela me invitó al shopping hoy y pues, ya sabes— comencé a jugar con mis manos— quería saber si..—
—No— me corta— no puedes ir Adara— su tono cambia repentinamente. Ahora se encuentra
con el ceño fruncido y su respiración algo pesada.
Mierda.
—¿Qué? ¿Por qué?—
—Porque no nena, no puedes y punto—
Me levanto de la cama y comienzo a caminar alrededor de la habitación.
—Dime porqué ¿es que acaso piensas que me voy a escapar? Es eso verdad— finjo indignación.
Solo me mira dándome la razón.
—No puede ser, no puedo creer que no confíes en mi después de todo los que pasamos juntos— comienzo a victimizarme.
Que funciones, que funcione, que
funcione...
—He estado contigo casi un año y medio, no he intentado escapar es más, si lo quisiera cosa que no es, no podría, no conozco a nadie aquí—
—Nena..—
—Por favor— quito la bandeja de sus piernas y me siento sobre ellas— vamos amor—
Comienzo a besarle el cuello aguantándome las ganas de morderlo y arrancarle un pedazo de carne.
Aunque bueno, no sería tan mala idea.
—Me voy a portar bien— mi voz se vuelve aguda y juguetona.
—¿Ah si? ¿Qué tan bien te portaras bebé?— pregunta ronco.
Diablos, sé a lo que se refiere, quiere se lo demuestre. Vacilo un poco antes de comenzar a demostrarle cuantas son mis ganas de salir. Cierro mis ojos con fuerza y analizo la situación. Si dejo esto a medias puede que sea peor y no me deje. En cambio si hago algo que lo endulce...
—Así de bien—
No espero más y quito la sabana que cubría su cuerpo, no tuve que quitarle ninguna prenda, pues estaba desnudo ya que la noche anterior lo habíamos echo. Aguantando las ganas de vomitar tomé su m*****o ya erecto y comencé a masturbarlo mientras
James hacía su cabeza para atrás disfrutando la sensación.
Vamos hazlo Adara, tenemos que salir de aquí.
Luego todo acabará y simplemente lo recordaremos como una pesadilla o un mal recuerdo.
Haciéndole caso a mi subconsciente, separo mis labios e introduzco su m*****o en mi boca.
Un arcada se hizo presente, pero la disimulé con un gemido.
—Ay mi Dios, e-esto es asombroso-.
Toma mi cabello entre sus manos y comienza a follar mi boca. Trato de no ahogarme o devolver el estómago en estos momentos.
No sé cuantos minutos exactos fueron los que estuvimos así, solo sé que el sentir su pene en mi cavidad bucal no era nada agradable, sentía como él se hinchaba con cada penetración que brindaba, y mi saliva no ayudaba, agregándole el hecho de que su líquido pre-seminal se mezclaba con la misma.
Sonará asqueroso, pero mi boca era como una laguna en estos momentos.
—Ya-ya casi preciosa— le escucho quejarse del placer.
Es cuando decido moverme y comenzar a succionar sus testículos. Pues sé que eso le excita más, y por tanto terminará más rápido.
Aunque en realidad no contaba con que lo haga tan....de prisa.
—DEMONIOS—
James se tensa, llegando a correrse y así, todo su semen caer sobre mi cara— eso fue...maravilloso—suspira.
—Tal parece que si— contesto como puedo, algo enfadada— iré a ducharme— le digo quitando los restos de su líquido de mi rostro.
—Te acompaño— toma mi cintura y me besa— te amo cariño—
No le contesto y nos dirigimos a la ducha.
—Sin dudas, este fue el mejor despertar de toda mi vida—
Claro, claro, pero no te acostumbres.
******
———
—Entonces Mariela pasará por ti a las 14:00 hs.—
—Así es James, no te preocupes— le beso cortamente— nos vemos—
Ya vete.
—Cuídate preciosa, hoy salgo a las cinco y te estaré esperando. Te dejé dinero en la mesita de luz y mi tarjeta de crédito. Te cuidas, te amo y adiós—
—Adiós—
Espero a que su auto desaparezca de mi vista para por fin entrar y correr hasta tomar el teléfono fijo.
Me siento como una niña haciendo travesuras.
Busco la tarjeta la cual había dejado escondida en el botiquín de toallas sanitarias
y marco el número. Llevo el teléfono a mi oído y escucho.
Primer tic.
Segundo tic.
Tercer t...
—¿Hola?—
—Angélica soy yo— hablo esperanzada.
—Adara por el amor de Dios, pensé que no me llamarías, estoy tan preocupada, necesito verte— habla desesperada.
—Tranquila, yo también necesito verte. ¿Tienes auto?—
—Si claro, dime donde estás y te recojo—
Con la adrenalina al cien le paso la dirección de la casa y subo a cambiarme.
Me pongo un jean de mezclilla azul, un sweater color blanco y unas zapatillas del mismo color. Tomo una pequeña mochila y guardo el dinero y la tarjeta que me dejó James, quizás me sirva luego.
Escucho una tres bocinazos y bajo rápidamente mientras recojo mi cabello en una coleta alta. Nadie tiene que ver que ella vino.
Salgo de la casa y llaveo, corro hasta una Jeep color crema y subo.
—Ay dios..—
—También te extrañé, pero es mejor que nos vayamos rápido— digo desesperada.
—Claro, vamos—
Sin más arranca y nos dirigimos al hotel en donde ella se hospeda. Disfruto del camino mientras dura, sacando mi cabeza por la ventana y disfrutando de la sensación del frío viento.
*
Hotel BuenaLuz.
Rio mentalmente por ese nombre y bajamos rápido de la camioneta.
Al entrar, pasamos recepción y miro a Angie mientras ella marca el número del piso en el ascensor .
Llegamos al departamento y entramos. Pff ¿No que hotel BuenaLuz? La iluminación aquí esnefasta.
Me dedico a observar el lugar en silencio y respirar hondo. Debo concentrarme, el estar tanto tiempo con James me afectó el cerebro.
—Ahora si, dime por favor, necesito saberlo todo, Adara—
—No sabes por todo lo que he tenido que pasar, no tienes idea—
—T-tranquila cariño, necesito que te sientes y yo te traeré un té ¿si? Ya vengo—
Suena muy ansiosa y no la culpo, yo también lo estoy. Pasando dos minutos, llega con dos tazas de té y me entrega uno. Se sienta en el sillón individual frente al mío y me observa esperando a que hable. Suelto un respingo, sus ojos grisáceos me ponen nerviosa.
—Supongo que papá te contó algo ¿o me equívoco?—
—Así es, estaba muy nervioso y me dijo que pues tú y él... Tenían una relación más allá de tío y sobrina— habla refiriéndose a James.
—Tal parece que si ¿verdad? También te contó que ni siquiera me escuchó y me llamó zorra, basura, entre otras cosas—
—Si..lo sé— contesta apenada—y le dije que estuvo mal en hacer eso, pero ahora necesito tu versión—
—Y yo necesito que me escuches atentamente y que no me interrumpas, estoy aquí para que me ayudes y no para que me juzgues ¿bien?— ella solo asintió y comenzó a escucharme—
***
Flashback*
—Ya no más, James, te lo suplico, me duele mucho— lloriqueo nerviosa.
—Shh, ya no llores bebé, el tío James solo te quiere hacer pasar un buen rato— sus manos se encuentran sobre mi cuello, impidiendo que me levante— solo debes cerrar tus ojos y gozar—
Suelto otro grito de histeria al sentir nuevamente su lengua recorrer mi v****a, realmente se siente tan repulsivo, y hasta doloroso, en verdad no hay manera de disfrutar de esto. Él es un monstruo-
Trato de contar mentalmente, intento que mi cabeza se llene de bonitos recuerdos, pero no puedo.
¿Papá, donde estás? Porque me tuviste que dejar con este hombre.
Me despabilo al no sentir nada más. Mis ojos se levantan y se dirigen a James, este me observa pícaro y sonriente, sin dejar atrás esa maldad que contiene en su mirada.
—Ahora yo quiero sentirme bien— sé a lo que se refiere.
Intento patalear, pero no consigo nada, él finalmente apresa mis manos por encima de mi cabeza, y sin ningún tipo de problema, adentra su m*****o en mí, sin importarle mi dolor, ni mis gritos.
Estoy sola.
Fin del Flashback.
—No puede ser— Angélica no daba crédito a lo que le acababa de contar, simplemente te no podía emitir palabras.
—Pues créelo, yo jamás quise que todo esto pasara, vine con el porque no tenía opción... Mató a mi conejo, amenazaba con hacerle daño a papá o a Drake y...abusaba de mi cada vez que tiene oportunidad...—
—No digas más Adara por favor, me hierve la sangre que hayas tenido que pasar por todo esto sola—
—Dime una cosa cariño ¿lo sigue haciendo? ¿Sigue abusando de ti?— solo agacho mi cabeza en forma de afirmación, de verdad me daba pena contarlo. Angélica respira hondo, hace una pausa y me mira a los ojos.
—Hay algo que debes saber—
Presiento que es algo malo.
—¿Qué sucede?—
—Tu papá está muy mal, Adara—
—No quiero saber nada de él, nunca me escuchó, me trató como basura y pretendes que tenga empatía ¿por él?— le contesto molesta.
—No entiendes cariño, él de verdad está muy arrepentido—
—No me interesa—
—Adara no comprendes...— hace una pausa y me ve a los ojos— nena, tu papá trató de quitarse la vida—
En ese momento mi corazón comenzó a latir rápidamente y esa sensación que me acompañó por mucho tiempo volvió a hacerse presente. Mi cuerpo empezó a temblar.
Miedo, eso sentía, eso siento.
Miedo de perderlo y de quedarme para siempre en esta monótona vida con mi tío.
Miedo de que él me abandone al igual que lo hizo mamá.
—Quiero verlo—
Es lo primero que sale de mi boca.