Elena había corrido lejos de aquella estación de policía, dejando a Cassie allí, quien había sido convencida para responder a un interrogatorio. "Serán solo dos preguntas, señorita", le había tranquilizado el oficial. La única razón por la que la muchacha había aceptado, era porque necesitaba esclarecer sus dudas, tan amplias como su dolor. —En primer lugar, necesito conocer cual es su edad, señorita Cassie. —Diecinueve —murmuró ella, conteniendo un nudo en su garganta—. ¿En qué parte de la ciudad tuvo lugar el… accidente? —Cerca de un parque central, en una zona costera; se cree que el conductor causante iba bajo el efecto de alguna sustancia alucinógena —respondió—. Lamentablemente, el implicado principal ha muerto. Un sollozo casi emergió de Cassie, pero no le permitió salir: co

