Capítulo 5

2069 Palabras
Nick se inclinó un poco más mientras nuestros alientos se mezclaron, estaba deseoso de besarme, lo podía ver en sus ojos, la mirada sedienta que me dedicó era parecida a la de una bestia que acorralaba a su presa y entonces eso me hizo regresar al mundo real, cuando sus labios estuvieron a punto de tocar los míos, giré mi rostro haciendo que estos rozaran con mi mejilla, Nick río ante mi acción y me aleje de él. No podía hacer esto, él era peligroso, lo sabía. —Debo irme, Nick —le pedí. Él no dijo y simplemente se hizo aún lado para que yo pudiera abrir la puerta y saliera. Bajé las escaleras con rapidez y me encontré con la mirada expectante de los chicos en la sala. —Megan ¿Por qué tardaste tanto? —Clarisa preguntó caminando hacia mí. —Yo... —Me quedé callada cuando escuché que Nick bajaba las escaleras, esto era tan incómodo y vergonzoso, quería salir de ahí—. Debo irme, disculpen —dije sin dar alguna explicación, tratando de no mirarlos fijamente y solo salí de la casa sin decir nada más. . . . Estaba en mi habitación estudiando, así debí comportarme antes de decidir ir con los chicos, no es que no me gustará estar con ellos, todos eran muy amables conmigo y me hacían sentir que podía encajar en este lugar, sin embargo, lo que había estado a punto de pasar con Nick era algo totalmente diferente. ¿Qué había sentido? Palpé mi corazón, recordé lo fuerte y rápido que había latido cuando estaba con él. Era algo confuso porque no quería que Nick me gustara, pero tal vez era algo tarde para eso. El tiempo pasó con lentitud, decidí no salir de mi habitación mientras me ponía al corriente con las materias, en Singapur estaban un poco más avanzados que en mi anterior Universidad, al menos me ayudaba a distraerme. Zack tocó a mi puerta cuando llegó de la casa de Brad, eran casi las diez de la noche, supe que estaba en casa cuando lo escuche entrar a su habitación antes de dirigirse a la mía. —¿Si? —hablé sin abrirle la puerta. —Megan ¿Te encuentras bien? —Su voz sonó gruesa y expectante—. Los chicos se preocuparon por ti. —Pausó y suspiró pesado—. Piensan que Nick tuvo algo que ver con eso. —Abrí un poco mi puerta solo asomando mi cabeza. —Estoy bien Zack, solo tuve un problema familiar. —Traté de sonreír, pero él no se veía nada convencido. No quería que se preocuparan por mí, estaba bien, en lo que cabía. —¿Segura? —Asentí sin deshacer mi sonrisa. —Te veo mañana en clases. ¿Si? —No esperé respuesta, solamente cerré mi puerta y me metí en la cama tratando de desaparecer mis pensamientos y la imagen constate del rostro de mi padre. Únicamente quería olvidar. Los días pasaron después de eso, nadie me preguntó por el incidente de ese día o comentaron algo, era como si jamás hubiera pasado y lo agradecía. Tenía que reconocer que Zack tuvo razón al advertirme sobre Nick, me burlé de mí al pensar que si no fuera por mi autocontrol no sabía que hubiera pasado en su habitación. No podía caer ante él, era peligroso y no necesitaba nada con ese nombre ahora en mi vida. Seguí estudiando en la biblioteca cuando escuché el ligero rechinido de la silla en frente de mí, solté un ligero mohín, algunos no entendían que había personas estudiando, o simplemente era muy tontas para comprender lo que no se debía hacer, normalmente lo hubiera podido pasar de largo, pero cuando el sonido fue constante entonces no pude más, cerré mi libro y alcé mi rostro, preparando mi mirada más furiosa, la cual no logré formar al ver quien estaba ahí. Nick se sentó sobre la silla, con el respaldo al revés, se inclinó sobre este y me sonrió mientras, jugaba con un palillo dentro de su boca. Alzó una ceja y señaló mi libro. —Hola Megan... —Me quedé muda. ¿Qué hacía aquí? No creía que fuera de los que estudiara—. Al parecer te comieron la lengua y no puedes hablar. —Se burló. Carraspee mi garganta y me acomodé en mi asiento. —¿Qué haces aquí? —Traté de soltar en un susurro. —No lo sé, dímelo tú... —Nick no se preocupó por bajar el tono de su voz—. ¿Por qué me evades? —No sé de qué hablas. —Soltó una risa causando que las personas de la otra mesa nos mandaran a callar con una mirada furiosa—. Por favor, estoy estudiando. —Parecía no importarle. —¡Si es así, no me moveré de aquí...! —Me paré de la silla al ver que lo único que iba a causar es que nos corrieran de ahí y no se veía dispuesto a dejarme en paz. Le di una mirada recelosa, tomé mis cosas y salí de la biblioteca escuchando sus pasos detrás de mí. Estaba un poco enojada o tal vez mucho. Me di media vuelta y lo encaré. —¿Qué pretendías? ¿Qué me vetarán? La bibliotecaria es muy estricta con respecto a las normas, una sola falta y nunca más entras a la biblioteca, no entiendo como no estás en la lista. —Lo señalé con el ceño fruncido. Nick se veía realmente sorprendido por mi reacción. —Vale, la conejita está gruñona hoy. —Entorné los ojos, parecería que todo era juego para él, así que decidí alejarme—. Espera... Ya perdón... —Me tomó de la mano deteniendo mis pasos—. ¿Cómo iba a saber que había reglas? —Lo miré incrédula. —Es sentido común, Nick. Es una biblioteca... —¿Tengo cara de ir a lugares como ese? —Estaba más que claro que no. Decidí dejarlo pasar, suspiré profundo y bajé mi mirada observando mi mano aún tomada por la suya. —¿Me puedes soltar? —Él hizo caso omiso y se acercó a mí. —Necesitamos hablar. —Me sentí acorralada sobre la pared a mi espalda. —¿Y por qué crees que intimidándome lo vas a lograr? —Fruncí el ceño tratando de mantener la calma, sin evidenciar que las piernas me temblaban y mi nariz se deleitaba con su aroma. Podría ser muy inexperta en las relaciones, pero tampoco era tonta. Lo alejé colocando mi mano en su pecho, mierda, estaba más duro que una roca. —Bueno, conejita... —Deja de llamarme así —le pedí. —Vale, creo que empezamos con el pie izquierdo. —Alzó sus manos en rendición—. Pensé que tú y yo... habíamos tenido algo el otro día. —Y no se equivocaba, pero no iba a llegar más allá. —Mira Nick, no te ofendas, pero me advirtieron de ti y yo no estoy interesada en nada que tenga que ver con dramas. Aparte tú y Amber... —A ver, para... —Su rostro se deformó al escuchar el nombre de la aludida—. ¿Quién te dijo todo eso? —Me quedé callada y desvíe mi mirada, no era mi intención que mi roommate y él se odiaran más de lo que ya—. Fue Zack ¿No es verdad? —Rio sin gracia. —Yo no pienso que seas una mala persona... pero... —Te gusto —exclamó como si nada y de nuevo me quede sin palabras—. Si no lo hicieras. ¿Por qué te empecinas tanto en ignorarme? Como si tuvieras miedo a enamorarte de mí. —Sus ojos fueron intensos y no pretendía dejarme escapar. —Te equivocas. —Demuéstralo. —¿Cómo? —Mis labios se movieron solos. —Sal conmigo. —No te conozco. ¿Cómo sabré que eres una buena persona? —Sonreí ¿Qué estaba pasando conmigo? —Jamás dije que lo fuera. —También sonrió ladino y entonces arrastré mi conciencia fuera del peligroso acercamiento que teníamos. —Creo que deberíamos dejar esto... —dije confundida por todo lo que empezaba a sentir y me alejé de él regresando a la biblioteca donde esperaba que no me siguiera. En ese momento necesitaba más concentración de la necesaria para terminar mi trabajo y para que mentir, necesitaba pensar en lo que acababa de pasar. Estaba tan confundida que incluso el silencio parabólico de la biblioteca era insuficiente para calmar mi cabeza. Escuché el ligero sonido de la silla a mi lado al ser arrastrada. —No de nuevo —Maldije. —Megan. —Por suerte era mi roommate y suspiré. —Zack —lo saludé con una sonrisa, supuse que también había ido a estudiar así que seguí leyendo mi libro, sin embargo, continuó hablando. —Has estado muy ausente en estos días, los chicos siguen preguntando por ti y... —Pausó y empezó a jugar con mi bolígrafo. Parecía rebuscar las palabras en su cabeza. —¿Y? —Lo miré. Estaba serio como siempre, pero esta vez sus labios estaban ligeramente fruncidos. —Y... quisieran saber que paso contigo, cambiaste desde aquel día en qué... —No paso nada —Contesté rápido, era la verdad, no había pasado nada. Regresé la mirada al libro del cual no había volteado hoja en los últimos 30 minutos. Me llené de vergüenza porque tal vez todos se hacían de una idea sobre lo sucedido, todos sabían que había pasado algo con Nick, pero parecía como si tuvieran la necesidad de escucharlo de mis labios—. Como les dije me surgió un imprevisto... y si creen que pasó algo entre Nick y yo deberían estar tranquilos porque no paso nada. —¿Segura? Él dijo que había cumplido el reto. —Lo miré escéptica y algo sorprendida porque Wells hubiera dicho algo como eso, o tal vez Zack pensaba que al mentirme podría hacerme decir lo que él quería escuchar. —No te mentiré, trató de besarme, pero no lo permití. —El rostro de Zack se llenó de sorpresa—. Aun así quisiera conocerlo, no en forma sentimental sino como amigos, siento que tal vez podamos tener mucho en común. —Suenas a Jack. No creo que nada bueno salga de eso —expresó. —Bueno, ya lo veremos. —Tomé el libro sobre la mesa y me dirigí a ponerlo en su lugar, Zack me siguió, mirándome curioso—. ¿Ay algo más que me quieras preguntar? —Solo no digas que no te lo advertí... —Por qué no me dices por qué Nick es tan malo para ustedes. —El castaño se quedó callado y desvió la mirada. Bufé colocando el libro en la sección correcta. —No me malinterpretes, el grupo prometió no decir nada al respecto, aunque no lo creas somos una fraternidad y aunque odiamos a Nick también sabemos que somos lo único que tiene. —No entendía, realmente no lo hacía, nada de eso era conocido para mí, no sabía ni que era tener un mejor amigo o amiga, pero tenían que tener una buena razón. —Que haya terminado mal con Amber no lo cataloga como mala persona. —¿Crees que solo por eso te digo que te cuides de él? —Zack negó. —Lo deduje... —Me encogí de hombros. ¿Había algo más? —No sabes nada, Megan, Nick está dañado y no sabes a qué grado. —Suspiró exasperado—. Él solo te hará sufrir, en cambio, yo... Entonces ahora todo tenía sentido. Me hacía pensar que todo lo que decía de Nick solo eran mentiras. —¿Por eso lo haces? ¿Por eso hablas mal de él, por qué te gusto?. —No, Claro que no es por eso... —¿Sabes algo Zack? Todos podemos ser buenos o malos, no hay un total y no porque una persona tenga sus fallas significa que es de lo peor. Tú no me conoces a mí, tal vez la más dañada de los dos sea yo. —Solo quería cuidarte... —Gracias, pero eso lo puedo hacer yo sola. —Me di media vuelta y caminé con prisa dejando a Zack en medio de la biblioteca.
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