De regreso al departamento, Zack había estado callado, era algo habitual en él, pero por raro que pareciera sentía que algo le molestaba y creía saber que. Me senté sobre el sofá, estaba un poco cansada y dejé mi bolso sobre la mesa, mientras mi roommate entraba a la cocina por algo de agua, decidí revisar mi celular. Me detuve al ver la notificación de un nuevo mensaje, era el mismo número de donde me había llamado mi papá. Mis manos temblaron y mis dedos titubearon sobre la pantalla al no estar segura si abrir el mensaje o no. En ese momento Zack salió de la cocina y me despabilé, guardando mi celular con rapidez de nuevo en mi bolsa. Traía un vaso de agua con él y me miró extraño y frunció el ceño ante mi actitud.
—¿Pasa algo? —preguntó y negué.
—¿Es para mi? —Señalé el vaso con agua que aun sostenía en la mano, él asintió y me lo entregó. Me di media vuelta y lo tomé por completo para quitar el nudo en mi garganta.
—Oye, se que no nos conocemos lo suficiente, pero solo quería decir que si tu necesitas platicar con alguien, o algo como eso... —Era la primera vez, desde que lo conozco que lo escuchaba ponerse nervioso, no me atreví a darle la cara y negué.
—No tengo nada... —Y así lo quería sentir, si me olvidaba de lo ocurrido podría superarlo como las otras veces.
Mi padre no se atrevería a ir a buscarme, mi madre no se lo permitiría después de lo que planeó hacer. De verdad eso quería pensar. Limpié la pequeña lágrima que se escapó por mi mejilla, buscando valor y fuerzas para ignorar el miedo que poco a poco sentía de nuevo. Me giré para ver a Zack y le sonreí como habitualmente lo hacía, extendiendo el vaso de vidrio hacia él, agradeciéndole el gesto.
—¿De verdad? No te ves bien...
—Gracias por el agua. Tengo que prepararme para mí primer día de trabajo, así que... —Señalé mi dormitorio, no quería que me siguiera cuestionando. Por suerte Zack era muy intuitivo, aunque sabía que no me creía ni una palabra, también sabía que no quería que me siguiera preguntando más del asunto, asintió sin más con su rostro incrustado.
Tomé mis cosas y me encerré en mi habitación por lo que restara de la tarde, no me atrevía a leer el mensaje, algo me decía que nada bueno saldría de eso, así que al final terminé por borrarlo sin abrirlo. Cumpliría mi promesa de olvidarme del tema. Me di una ducha refrescante y decidí salir por algo para cenar, había recordado que no comí en la escuela, después de que Nick se alejara tan abruptamente de la mesa donde todos comíamos, me sentí como una chismosa al decir cosas que no me correspondían.
Me dirigí a la cocina, prepararme un tazón de cereal lo veía como una buena idea para cenar, en eso estaba cuando escuché a Zack al teléfono, no era como si me gustara inmiscuirme en conversaciones ajenas, pero al oírlo pronunciar mi nombre toda mi atención fue dirigida a él. Su puerta estaba entre abierta y no sonaba contento. Claro que tenia curiosidad de saber si tenia algún problema con migo, así que con mucho cuidado y silencio me acerqué para escuchar mejor.
—Se que algo le pasa, de pronto se sumerge en sus pensamientos, otra ves parece nerviosa y preocupada, le pregunto… pero dice que esta bien... —Zack camina de aquí para allá dentro de su habitación. ¿Con quien esta hablando?—. Algo me dice que el imbécil de Nick tiene algo que ver... Ya se lo dije, insiste que no le interesa... sabes como es él... No estoy enamorado por Dios, solo estoy preocupado por ella... Vale contigo no se puede hablar. —Colgó.
De manera inmediata quise irme hacia mi habitación, pero no contaba con que Zack era muy intuitivo y apenas di un paso él me miró.
—¿No te enseñaron a no escuchar conversaciones ajenas? —dijo serio y caminó hacia a mi.
—Yo... —Me moría de vergüenza—. Te escuché pronunciar mi nombre y...
—Bueno ya no importa, ya lo hiciste, me preocupas. —Zack me miró serio y metió sus manos a su pantalón, esperando que le dijera algo al respecto.
—Gracias por preocuparte por mi, pero te prometo que no tengo nada y menos algo que relacione a Nick Wells —dije lo más claro posible—. ¿Por qué Nick tendría algo que ver conmigo?
Zack bufó casi ofendido lo cual me hizo alzar una ceja. ¿Ahora que se traía?
—Por Dios, todos lo vieron besándote en el comedor. —Abrí mi boca sorprendida, sonó como reclamo.
—Claro que no, él solo se acercó y me susurró algo...
—Aja —dijo irónico. No quería molestarme pero no podía más.
—Bueno, y si así fuera. ¿Qué? —Me crucé de brazos—. Que yo sepa, ninguno de los dos tiene pareja.
—Parece que todo lo que te dije no sirvió de nada... —Está discusión me remontó a la anterior, en la que tuvimos en la biblioteca y es que parecía que no podíamos hablar bien sin que Zack tuviera que sacar a Nick a colación, y que me dijera por milésima vez que me alejara de él.
—Creo que el que tiene un problema con el eres tu, no me involucres en tus enemistades. —Zack ahora se veía ofendido. Simplemente lo ignoré, di por terminada la discusión y me encaminé a mi habitación sin esperar respuesta.
Al llegar a mi habitación me senté sobre mi cama y miré mis seriales, incluso el hambre se había ido, era mejor dejar esto por la paz, mi primer mes en la ciudad se estaba volviendo caótico y dramático. ¿Era tan difícil solo vivir una vida normal?
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Entré a la clínica a la hora correspondiente y con mi debido uniforme cuando noté como Nick ya se encontraba ahí y para mi sorpresa estaba muy sonriente con Melisa. Mis ojos no pudieron esconder la sorpresa, pero no tenía por qué, era más que evidente que ambos estaban haciendo mucho más que charlar. Desvíe mi mirada, me sentía extraña, seguí caminando hasta la sala de urgencia sin saludarlo. El doctor Black ya se encontraba ahí, tenía su sonrisa la cual lo caracterizaba y nos estaba esperando. Cuando Nick se paró junto a mí preferí no mirarlo y solo concentrarme en cada instrucción del Doctor, no quería cometer ningún error.
—Bienvenidos... —Black empezó a caminar por los pasillos.
—Hola... —Me susurró como saludo y yo asentí sin tomarlo mucho en cuenta, se percató de mi actitud cortante.
—Les mostraré todo el hospital y después los llevaré a su zona de trabajo...
—Doctor... —Una enfermera interrumpió la presentación—. Disculpe pero... —Se veía apenada—. El doctor Gatel necesita un diagnóstico con urgencia.
Ben nos miró apenado.
—Chicos... en un momento regreso con ustedes...
—No te preocupes Ben, yo puedo enseñarle el hospital a Megan, lo conozco como la palma de mi mano. —Nick se ofreció y el doctor Black no se veía tan convencido al respecto.
—Doctor... —La enfermera lo llamó de nuevo, al parecer el asunto era algo urgente lo cual despertó mi curiosidad. Ver a los expertos en acción, desde primera fila, seria genial, pero sabía que era muy pronto para eso.
—Está bien, llévala en un momento los veo y seguiré dándole indicaciones —dijo mientras caminaba hacia la habitación contraria.
Torcí el gesto nada convencida al quedarme de nuevo con Nick. Él me miró sonriente y me señaló el camino para que pudiéramos seguir con el recorrido. No tenía de otra y no comprendía por qué de pronto estaba molesto con él. Me enseñó prácticamente todo el lugar, el área de los quirófanos, terapia intensiva, comedor, rayos x entre otras más, solo asentía y respondía un cortante "esta bien" sin mirarlo a la cara cada vez que me explicaba lo que se hacia en cada área, no era como si lo necesitaba saber, pero no diría nada.
Ahora estábamos en una sala poco común, era donde los residentes tomaban su descanso, había varias habitaciones, realmente no creía necesario saber donde estaba ese lugar, pero sorpresivamente Nick me tomó de la mano y me jaló hacia uno de estos cuartos cerrando por dentro.
—¿Qué haces? Podemos meternos en problemas. —Parecía que no le importaba, tal vez no le interesaba por que Ben era su tío, pero yo no quería hacer nada incorrecto y menos en mi primer día.
—Ahora me vas a decir por qué estas tan seria conmigo. —Mi rostro cambió a uno perplejo. Que yo sintiera estaba actuando normalmente.
—No se de que me hablas. —Traté de ignorarlo y pasar a su lado para salir, pero me detuvo.
—Vamos Megan, ayer estabas agradecida por que te ayudé con tu crisis, y ahora ni siquiera me quieres ver a los ojos. —Parecía ofendido.
Bufé, estaba exagerando.
—Déjame salir Nick... —Lo miré seria.
—No, hasta que me digas que te hice. —subí la mirada al techo exasperada, no se daría por vencido.
—Si nos descubren aquí, nos van a correr. —Traté de razonar con él.
—No lo harán... —Dijo seguro.
—¿Cómo sabes eso? —Empecé a subir la voz—. Es mi primer día, no quiero que me despidan.
—No lo harán —dijo de nuevo.
—Claro que si. —Parecía una discusión y lo era.
—Que no, No pueden despedir al puto dueño, y yo lo soy de este lugar. —Me quedé muda a te sus palabras. Nick se veía seguro, así que no estaba jugando.
—¿Qué haces trabajando aquí si eres el dueño? —Mi voz se calmó un poco. Tal vez se refería a que su familia era la dueña del hospital. Nick se paró en jarra y desvió la mirada.
—Eso no importa, responde lo que te dije o yo seré quien te despida a ti. —Su mirada se volvió dura y me quedé pasmada ante su amenaza. Estaba en una encrucijada por qué ni siquiera yo entendía mi cambio hacia él.
—Tu actitud cambió en cuanto entraste a la clínica y me vistes a mi y a... —Ahora se veía curioso y soltó una sonrisa que no tenía sentido para mí. Frunció el ceño y di unos pasos hacia atrás en cuanto lo vi acercarse a mí. ¿De qué se estaba riendo?
—¿Qué haces? —pregunté un poco asustada.
—Estás celosa por qué me viste platicando con Melisa. —¿Qué?
—Claro que no, eres totalmente libre de hacer o platicar con quien quieras. —Su cuerpo chocó contra el mío, quería poner más distancia entre ambos, así que di otro paso hacia atrás, sin percatarme de un pequeño peldaño que hizo que tropezara, traté de sujetarme de la camisa de Nick, pero fue en vano cuando ambos caímos sobre la cama, él encima de mí.