Al llegar a la sede principal de la empresa todos bajan emocionado del bus. Mariangel baja y ahí espera a su jefe como al invitado. Cuando están juntos los tres, ella decide invitarlos a una taza de café en su oficina, la cual es aceptada por los dos. Una vez ahí, ella ordena a uno de sus ayudantes, por favor buscar tres tazas de café. Al llegar el joven con la encomienda, ella se levanta y de uno de los muebles de su oficina extrae un paquete de galletas importadas que le había traído uno de sus compañeros en un viaje que hizo recientemente.
Preparo todo en una bandeja y los sirvió sobre su escritorio que ya se veía más despejados, gracias al trabajo del día anterior. Euro comenzó la amena invitación proponiendo un brindis con café por haber culminado la primera jornada de esta negociación. E indujo a su visitante a expresar si estaban siendo satisfechas sus expectativas y que avances habían logrado con la misma. Gian Carlos acostumbrado a ser el centro de las cámaras como de entrevistas respondió de inmediato…
- Si hoy me presionaras para cerrar te diría, estoy satisfecho con todas las presentaciones, cumplen mis expectativas, vamos a firmar de una vez, tengo material suficiente para comprobar y dar por hecho, que seremos grandes aliados, solo me queda conocer de parte de ustedes, con ¿cuál de los servicios solicitados prefieren comenzar?
- Euro agregó… con el servicio de productos de ingeniería y máquinas industriales, cómo pudiste observar no es que tengamos ausencia o escasez, lo que necesitamos es actualizar y según pudimos investigar, ustedes son los primeros en el ranking en el manejo de este ramo.
- Gian Carlos, dejando de un lado sus dotes de conquistador se dedicó única y exclusivamente a exponer las fortalezas y debilidades que había observado.
Mariangel, sin que ninguno de los dos se sintiera observado, los estaba grabando de una forma sutil y sin levantar la mínima sospecha de la existencia de esta grabación. Ella lo hacía cada vez que debía levantar un informe sobre algo. Así fueron intercambio información entre los tres. Una vez concluida esta tertulia y este compartir, Euro solicitó a Mariangel, una minuta sobre todo lo antes expuesto.
Ella le expresó con seguridad, el lunes a primera hora lo tienes en tu oficina. El aclarando que salían de viaje el lunes, a las siete de la mañana para Falcón, a los dos, les informo que un chofer pasaría por ellos para llevarlos al aeropuerto, aproximadamente a la cinco de la mañana. Serían trasladados con todo el grupo en un vuelo oficial, en uno de los aviones de la empresa.
Y en cuanto a Gian Carlos, le solicito un correo donde exprese de fuente propia estas conclusiones, porque el lunes en la mañana él debía enviar al Ministro un resultado previo de la misma. Para esto le hizo entrega de un correo oficial donde se procesa este tipo de comunicación, además de darle las gracias por su valiosa participación así como de las opiniones emitidas sobre el trabajo desempeñado por la empresa.
- Euro, le informa a Mariangel… por favor, avísame cuando estés lista, porque necesito me acompañes a las Torres, para revisar una información. Te aseguro, no permitiré te quiten más tiempo, necesitas descansar.
- Ella… dame quince minutos y nos vamos, voy a revisar una información que necesito salga hoy mismo.
- El… ok
Euro, mirando que Gian Carlos no hace el mínimo esfuerzo por retirarse, le extiende la mano y se despide de él, hasta el próximo lunes, agradeciendo nuevamente su valiosa colaboración. Da la espalda y se encamina hacia la Dirección Regional de la Empresa en esa entidad. Mientras, en la oficina de Mariangel, Gian Carlos, le insiste para que lo acompañe esa noche a una reunión que tendría en su honor en el Consulado.
- Ella, perturbada porque él no la deja concentrarse en el documento que necesita revisar y firmar para darle curso, le responde, hoy no te puedo complacer porque no sé a ciencia cierta a qué hora saldré de esa reunión, esa promesa que será por unos minutos todos la hacen, pero ningún la cumple.
- El… ok, pero mañana si va lo de la invitación que te hice para almorzar.
- Ella… cuando prometo algo lo cumplo. Dime a ¿qué hora debo estar lista?
- El… a las doce del mediodía paso por ti. Se acercó a ella y le beso las dos manos.
- Ella… a esa hora estaré lista. Hasta mañana.
- El entendiendo que estaba muy ocupada, no le quito más tiempo y salió.
Ella, por fin revisó el documento y encontró algo que no le gusto, así que salió al departamento legal para que le explicaran algo. Al llegar a este, toca la puerta y escucha una voz que desde adentro le dice que siga. Al abrir, consigue ahí a Euro hablando con el Abogado de la empresa, ella ofreciendo disculpas por la interrupción, le pide que al desocuparse le explique algo que no entiende en un contrato.
- El responde… ven, pasa María de los Ángeles adelante, mi amigo y yo estamos hablando de cosas fuera del trabajo.
- Ella mira a Euro sonriendo y le expresa… o sea, robando tiempo al personal
- El, consciente era una broma, la amenaza… no te vuelvo a rescatar de visitas inoportunas.
- Ella, tratando de entender, le pregunta… o sea, ¿no vamos a las Torres?
- El… no. Así que cuando quieras nos podemos ir.
- Ella… déjame aclarar esto y te respondo…
- Ella le comenta al abogado, lee por favor la cláusula quinta de este contrato y explícame todo, sobre todo alcance…
- El abogado, lo lee y comienza a explicar en detalle los efectos del mismo. Al final le dice, esas son cláusulas normales en este tipo de contrato. Si en lo demás no tienes dudas, puedes firmar y darle curso.
- Ella… gracias. Así que volteándose a Euro, le comenta… ya estoy lista.
- El levantándose del asiento donde estaba, se despide de Raúl, su amigo y sale con Mariangel hacia su oficina. Él se queda en la puerta, esperando ella recoja todo. Esta se despide de su personal y se retira hasta dentro de una semana.
- El sale con ella, caminando a su lado, y van conversando como dos grandes amigos. El abre, la puerta y espera ella se monte y cierra la puerta, luego camina tranquilamente hacia el lado del conductor, abre la puerta y se monta, preguntándole… ¿estás muy cansada o muy apurada por llegar a tu casa?
- Ella… no, para nada. ¿Por?
- El… acompañame
- Ella… ¿A dónde?
- El… a un centro comercial donde puedo hace varias cosas sin salir de él.
- Ella, nombra el más famoso de la región…
- El, afirma… a ese mismo.
- Ella… vamos
- El… cuándo Luz me dijo, ya en camino hacia tu casa, el día de tu cumpleaños, que íbamos para allá, pensé que aburrido, con todos los rumores que habían sobre ti, era un reto, porque tú tienes fama de poseer un carácter muy fuerte, casi de ogro pero en versión femenina, nada sociable. Y en este poco tiempo que he tratado contigo, derrumbaste todas esas falsas barreras creadas en tu entorno.
- Ella… de repente si era todo eso, pero he tratado de mejorar, sin necesidad de acudir a un experto, porque no tengo tiempo para estar metida en un consultorio desahogándome con un psicólogo. Desde mediados del año pasado para acá, yo misma llegue a escuchar todo eso de mí y me sentí muy mal. Y me propuse cambiar, he leído algunos libros sobre crecimiento personal y he descubierto algunas de mis fallas, como por ejemplo, carecía de la capacidad de la empatía, todo el tiempo dudaba de lo que las personas expresaban. Nunca me había puesto en el lugar del otro, ahora sí.
- De repente esa fortaleza que cree en mi entorno, me hizo verme y ser como tú dices. Fíjate que a veces te respondo sarcásticamente, que es lo que más me ha costado quitar de mi forma de ser. Pero bueno, creo que he ido superando todo eso, poco a poco. También me han ayudado mucho mis estudios, cursos, talleres, en fin.
- El… mientras más te conozco, más te admiro…
- Ella sonriendo… igual me pasa, por eso te respeto mucho. Aunque no te conocía personalmente, cuando hablaba contigo, sentía que para ti valía y me recompensabas por eso. No obstante, a veces, me hacías llorar y juraba que te iba a abandonar.
- El… me fascina tu sinceridad… eso si, por favor no se ocurra abandonarme, al contrario prométeme que estaremos unidos como equipo por siempre…
- Ella… eso está difícil, como sabemos que nos tendrá el destino mañana
- El ¿crees en el destino?
- Ella… estoy consciente cada quien tiene lo que se merece; que si quiero cambiar mi situación de hoy, para estar mañana allá (mostrando el camino) soy yo la que va a hacer que eso cambie. Si me quedo esperando que todo me caiga del Cielo, en nada avanzare. Yo hago mi propio destino. Pero ojo, no todo depende exclusivamente de mí, hay factores externos que influyen, que escapan de mis manos, es ahí donde debo estar bien atenta, para seguir en mi camino y no desviarme por influencias de otros. Como dicen ahora enfocarme en mis objetivos.
- El… hay mucha verdad en lo que dices ¿te gustaría trabajar conmigo en la capital?
- Ella… ¿es una propuesta seria?
- El… totalmente y además te aseguro es viable cien por ciento. Solo necesitaría tu respuesta.
- Ella… pero no te debo responder ahora ¿o sí?
- El… es bueno que vayas evaluando esa opción. Me encantaría trabajaras directamente conmigo… donde incluso puedas recorrer el mundo para que conozcas otros mundos, otras personas… antes que te involucres en una relación que de repente, lo que hace, es cortarte las alas… Hay que dejarte volar…
- Ella… te escucho y me convenzo que mi filosofía de vida es buenísima… “nunca dejes de soñar” Todo lo que tengo y lo que soy, lo he venido soñando, no de un día para otro, ha sido un sueño constante, persistente sin desviarme de mi objetivo. Por eso de repente la fama que tenía de ogro, antipática (como una vez me los dijo una pasante en mi cara)… me la gane a pulso, en la búsqueda de mis ideales.
Estaban llegando ya al centro comercial, él toma el ticket del estacionamiento y entra dando vueltas buscando dónde estacionar. Ella le indica uno y ahí se estacionan. Se bajan, caminan a paso lento hacia las puertas principales del centro, la toma del brazo, la conduce a un restaurante muy elegante que está en la entrada.
- Ella… ¿no me puedes hacer esto?
- El… ¿Qué?
- Ella… entrar a este Restaurante que es de lujo en estas fachas, se te olvido que vengo de trabajar en campo…
- El, abriendo sus brazos, le expresa… mírame a mí, ando igual que tú.
- Ella… sin embargo a ti no se te nota, a mi si, ando hasta de tenis. No esta vez, no te voy a complacer, si quieres te acompaño mañana o el domingo, pero no me hagas entrar ahí así… por favor… vamos a la feria de la comida ¿te parece?
- El, sonriendo, para complacerla, tomándola de la mano la conduce hacia la famosa feria y le pregunta… ¿que se te antoja?
- Ella… eres tu quien quiere comer, busca donde vendan lo que te apetezca y yo te acompaño.
- El… me parece mentira que me digas que eras antipática. Y no creo esto lo estás haciendo porque soy tu jefe, porque recuerdo desde que entraste al principio, chocamos en criterios como dos o tres veces. Y yo tuve que ceder en dos oportunidades.
- Ella, riéndose y recordando esos momentos, le comenta… sí. Mi jefe inmediato me llamo la atención por hablarte así. Ella se tapó la boca para disimular su risa…
- El quitándole las manos de la boca, le dijo… no las tapes, tienes una risa muy linda que además me contagia. Déjame disfrutarla mientras estoy aquí.
- El tomándola otra vez de la mano, la condujo hacia la venta de pizzas, y le dijo… quiero comer pizzas, me fascinan…
- Ella… ¿a quién no?
- El… hay a quienes no les gusta… por ejemplo a mi ex…
- Ella… perdón, no era mi intención… El la interrumpe, y le aclara…
- Tú no tienes que pedir perdón, soy yo, que no debí traer a colación ese tipo de comentario, por favor discúlpame.
- Ella… tranquilo vamos a disfrutar la comida.
- El… desearía compartirla totalmente contigo. ¿Es necesario que pida una pizza para cada uno o podemos compartir una entre los dos?
- Ella… me parece muy bien, el compartir una pizza.
- El… déjame ver si nos puedan preparar una extra grande... y así no pensarás que soy un tacaño.
- Ella soltando una carcajada, que lo sorprendió totalmente, se ahogó y pidió permiso para ir al baño…
- El, preocupado, le pregunta… ¿te sientes bien?
- Ella… si, ya vengo. Déjame lavar las manos y la cara.
El, aprovechando que ella estaba en los baños, pidió la pizza muy especial, haciendo sugerencias sobre los ingredientes que quería. Así como la bebida que la acompañaría. Al salir Mariangel, del área de los baños, él se levantó de la mesa donde estaba para que ella lo viera. En ese momento lo llaman para que retire su pedido. El trayendo todo a la mesa, le comento…
- Espero te guste
- Ella… es muy difícil no me gusta, cuando es una de mis comidas favoritas.
- El… buen apetito
- Ella… gracias e igual para ti.
- El… gracias
Ella saboreando y disfrutando la pizza, la cual nunca había comido con tantos ingredientes, lo felicito por su elección. El solo sonrió. Mientras comían Mariangel, le preguntó ¿Qué vas a comprar?
- El… primero obviamente la comida, porque tenía mucha hambre y en segundo lugar necesito entrar al banco para revisar unos estados de cuenta y finalmente, como no sé si tendremos tiempo de comprar algo donde vamos, prefiero llevar mis provisiones de dulces y salado: galletas, papitas, maníes y en fin lo que nos guste…
- Aunque aún nos queda sábado y domingo… Te invito a almorzar mañana y así aprovechamos para comprar ¿te parece?
- Ella, no hallaba cómo decirle que ya tenía una invitación para almorzar, así que le propuso… me traes mañana a cenar a este restaurante donde no te deje entrar y aprovechamos para comprar ¿te parece?
- El… como tu mandes y mirándola sonrió.
El queriendo saber más de ella, retomo la conversación que traían en la camioneta cuando venían… ¿Por qué creaste ese escudo ante los demás? Que te hacia ver tan antipática.
- Ella… comencé a trabajar a la edad de dieciséis años cuando termine mi educación diversificada, aunque la mía se extendió un año más, y me gradué de técnico superior. Mi mama gracias a que trabaja de doméstica en algunas casas de personas de poder, consiguió con unos de ello me ayudara con las pasantías.
- Entre y me quede… luego con dos años de experiencia y aprovechando un comunicado de la prensa firmado por ti, buscando jóvenes noveles, acudí a la entrevista, gane y lo demás es historia para ti. Pero es el caso que tanto aquí como en la otra empresa, hubo personas mal intencionados que se quisieron aprovechar de mi inexperiencia en todo, le comente a mi madre y ella me llevo con una psicóloga donde ella trabajaba dos veces a la semana, y me fue asesorando. Obviamente, ella nunca me dijo debes hacer esto o aquello, sino que me hacía llegar a ciertas conclusiones y yo decidía.
- Por eso opte por protegerme haciéndome antipática, para que me odiaran o me respetaran, pero no me pisarían.
- El… ¿Por qué piensas que no eres bella?
- Ella, riendo… ¿de veras crees que soy bella?
- El… lo eres. Lo dijo muy serio.
- Ella… siendo una adolescente, escuche a un profesor decir que parecía una nadadora, nada por delante, nada por detrás, que pobrecita de mi… no sabes cuánto lloré…
- El… ese era un imbécil, primero en la época de adolescente, creo todos pasamos por esa etapa, o nos veíamos demasiados gordos o demasiados delgados… después de esa etapa, es donde nuestro cuerpo comienza a crecer en todos los sentidos, y tú sabes a lo que me refiero…
- Ella… si
- El… no dejes que absolutamente nadie pisotee tu dignidad o te haga dudar de lo valiosa que eres; además, sin la intención de adularte, eres una mujer muy bella, que muchos estaríamos dispuesto a llevarte al altar, así que por favor, saca esas ideas de tu mente.
- Ella… gracias, siempre tienes las palabras que me motivan o incentivan a seguir. Eres un líder extraordinario. Por eso te admiro mucho…
- El… preferiría… y de repente se calla…
- Ella… ¿Por qué te callas? ¿Qué prefieres?
- El… dejémoslo ahí, no quiere decir algo, que rompa este momento de intimidad y apertura de corazones entre tú y yo.
- Ella mirando la hora, se asombró y le dijo… mira la hora, mi madre debe estar a punto de llamar a defensa civil o la policía… vámonos, por favor
- Él… como tú digas y sabes te estoy agradecida por abrir tu corazón ante mi…
Ella sintiéndose segura en su compañía, no se daba cuenta de esto, que con él abría su corazón, le decía las cosas como las sentía, no disimulaba nada, era ella simplemente tal cual como era. Ella se levantó de la silla y salió caminando junto a él, del centro comercial. Ubicaron la camioneta y salieron hacia el apartamento de Mariangel.
- Al llegar al apartamento observó a su mama pegada a la baranda de la terraza y le comentó a Euro… te dije, ella estaría angustiada. Se despidió de él con un beso en la mejilla, era la primera vez que lo hacía. Gracias por todo, pero sobre todo por escucharme, creo hice catarsis contigo. Había muchas cosas guardadas que jamás había comentado a alguien, de repente me estoy sintiendo mejor. Hasta mañana…
- El… hasta mañana cuídate por favor.
Ella subió y encontró a su mama algo angustiada y enojada, porque no la llamo para avisarle que se tardaría.
- Ella iba a decir algo a su mama, cuando repica el teléfono y era Euro, por favor pásame a tu mama… Ella intrigada, le paso el teléfono a su mama... te llama mi jefe…
- El… señora Iraida, discúlpeme la moleste a esta hora pero necesitaba aclarar algo con usted, su hija ha llegado tarde por mi culpa, la hice trabajar hasta tarde. Realmente, pierdo la noción del tiempo y su hija tiene la virtud que como ama su trabajo, no es una trabajadora-reloj, que vive pendiente de la hora de salida. Así que discúlpeme y es más creo que se le quedó el celular posiblemente en la oficina porque la estuve llamando cuando subió, el celular repica pero no responde imagino o porque está sin volumen o porque se le quedó en la oficina. Dígale a ella que me avise mañana temprano si lo carga con ella o no, para irlo a buscar mañana a la oficina.
- Iraida… gracias joven por avisarme, realmente me preocupe mucho porque ella no está acostumbrada a andar a altas horas de la noche fuera de la casa. Mariangel, mira a su mama, tapándose la cara por el oso que estaba haciendo delante de él. Su mama le dice, quiere hablar contigo.
- Mariangel…sí.
- El… asumí la responsabilidad de tu llegada tarde, que no es falso, solo que le dije que estábamos trabajando. Feliz noche que descanses, revisa en tu bolsa porque te llame, el celular repica pero imagino o está en silencio o se te quedo en la oficina.
- Ella… lo deje cargando en la oficina. Déjame llamar a vigilancia para que lo desconecten.
- El… déjame eso a mí. Tú descansa hasta mañana.
- Ella… gracias hasta mañana
- Su mamá… discúlpame hija, pero me preocupe mucho.
- Ella… mami se me paso el tiempo y no me di cuenta de la hora. Me preocupa el celular que lo deje cargando.
- Su mama… pero llama de una vez a vigilancia
- Ella… no Euro dijo que le dejara eso a él. Se siente culpable y sonrió. Ella se fue a bañar, se puso su pijama y salió al dormitorio de su mamá.
- Su madre, estaba acostada, le preguntó… ¿comiste?
- Ella… si Euro compro pizza y comí.
- Su madre… ese hombre está interesado en ti.
- Ella… mami ¿cómo va estar interesado? si a pesar de tener varios años trabajando para él, hace apenas unos días me conoció…
- Su madre… él tiene la mirada de enamorado.
- Ella… si mami como Marco Antonio, como Juan y como Pedro… y sonríe
- Su madre… sigue burlándote de mí y ya veremos.
- Ella… el lunes salgo de viaje será una semana completa, vamos a recorrer las estaciones de la industria en Falcón, Carabobo y Anzoátegui, por favor, ora para que todo salga bien y se firme ese contrato esta misma semana, la cual espero, no sea tan agotadora como esta. Bendición y hasta mañana. Que descanses. Ah, se me olvidaba, mañana tengo un almuerzo con Gian Carlos viene por mí a las 12 y con Euro voy a comprar algunas cosas que necesitamos llevarnos, además de cenar. Ok
- Su madre… ese deseo, de año nuevo, se me va a cumplir y muy pronto.
Esa noche Mariangel se acostó pero le costó mucho conciliar el sueño. Pensaba mucho sobre la conversación que mantuvo con Euro, estaba convencida era una persona que influía mucho en los demás, en el otro, pero sin hacerse sentir, no hay manipulación, ni arrogancia, es un hombre humilde sin ínfulas de grandeza, cada día lo admira más. Se siente segura con él, de repente, es por la experiencia, la confianza y la seguridad que brinda estar a su lado.
En cambio Gian Carlos, es todo lo contrario, la seducía totalmente con su presencia, el hablar, la forma como pide las cosas y sobre todo esa forma de besar sus manos que la descontrola toda. Prefiere evitar estar a solas con él, se siente vulnerable, en riesgo y peligro de cualquier locura. Siente que es el hombre del sueño de cualquier mujer. Pero él es muy idealista, quiere perfección y ella no se considera perfecta, con todo y lo que le aseguro Euro.
Al día siguiente, Mariangel se levanta, va al salón a secarse el cabello y se prepara para esperar a Gian Carlos. En eso suena el teléfono y ella corre a atenderlo creyendo que es el…
- Buenos días…
- Euro… disculpa te moleste, ya tengo tu celular, tu enamorado ha llamado 17 veces y te ha dejado varios mensajes en el buzón de voz. No sé si quieres que los escuche y te los traduzca o es urgente que recibas el celular y me acerco hasta tu casa para llevártelo.
- Ella no es necesario, solo por favor, pásame su número para devolverle la llamada… Él le dicta el número, le recuerda paso por ti a las seis para retornar temprano y que tu mama no se enoje contigo.
- Ella gracias… aquí estaré. El cuelga. Ella no entendía, porque sentía como que él no debía saber, ella iba a salir con Gian Carlos.
- Al colgar marca el número de Gian Carlos, quien al escuchar su voz, nuevamente la vuelve a llamar… bambina mia.
- Ella… disculpa pero mi celular se me quedó ayer en la oficina. ¿Me has estado llamando?
- El… si salgo por ti, ya casi son las doce y necesito aprovechar todo el día para que me muestres tu tierra.
- Ella… no quedamos en eso, me invitaste a un restaurante que deseas conocer. Lo siento Gian Carlos, pero tengo el día muy ocupado, además no fue en eso que quedamos.
- El… ok siempre ganas, solo estaremos un ratos en el restaurante. Ya salgo por ti.
- Ella… perfecto, te espero.
Mariangel, termina de arreglarse y baja cuando ve llegar la camioneta que le fue asignada a Gian Carlos.
Ella al montarse saluda al chofer y este a ella. Gian Carlos, se monta y se acerca mucho a ello, lo cual no le gusta mucho, porque ya de por sí la tiene toda nerviosa.
- El dándose cuenta del poder que ejerce sobre ella, sonríe y comienza a preguntarle… ¿cómo te termino de ir ayer?
- Ella responde… muy bien y solo para tener algo que conversar, le pregunta… ¿dónde vamos?
- El… da el nombre del restaurante y resulta ser el mismo a donde la quería llevar Euro. Ella se siente mal, pero no dice nada. Al llegar al restaurante él, la tomó del brazo y pregunta por una reservación hecha el día anterior, lo ubican y ayuda a Mariangel a sentarse. El pide una botella de vino, la destapa el mismo, y como buen catador, cata el vino. Luego llena la copa de ella y por último la de él. Haciendo un brindis por ella y su amistad con él.
- Ella, solo prueba el vino, porque no le gusta consumir bebidas alcohólicas. Volvió a poner la copa en la mesa. Y siguió conversando con él, porque desde ese punto de vista, era un hombre encantador. El comenzó a contar anécdotas divertidas de sus travesías por el mundo, lo cual le encanto a Mariangel. En líneas generales paso una tarde muy divertida. Ya siendo las cuatro de la tarde, ella le pide por favor, la lleve al apartamento, debido a que tiene otro compromiso.
- El aceptando casi que obligado, pide la cuenta para irla a llevar y ya más en confianza con ella le pregunta directamente ¿tu jefe está enamorado de ti?
- Ella, riéndose… ¿de dónde sacas semejante afirmación?
- El… se ve por encima de todo. Fíjate cómo cada vez que estamos juntos interviene y siempre anda como una sombra detrás de ti. No puedo creer que no te hayas dado cuenta…
- Ella… cuando nosotros estamos juntos es porque estamos trabajando. Además yo tengo varios años trabajando para la empresa y ahora es que lo vine a conocer. Estas errado.
- El… mira Mariangel en asuntos de amores tengo mucha experiencia y yo te aseguro que anda enamorado y celoso.
- Ella… no lo creo. En todo caso, como ya había pagado ella se levanta y camina hacia la salida...
- El… pero ¿porque tanta prisa?
- Ella… porque soy responsable y puntual.
- El… o sea, hoy sábado otra reunión de trabajo. No entiendo porque te explotan tanto.
- Ella no me siento explotada y además amo mi trabajo
- El… ok, no te pregunto más. Vamos ¿Cuándo te vuelvo a ver?
- Ella… recuerda que el lunes salimos de viaje juntos,
- Si pero viene tu perro guardián. Y no me deja acercarme a ti. Ella lo mira y sonríe… Así sonriendo entran los dos a la camioneta, y el la sorprende con un beso en los labios, era la primera vez que alguien rozaba sus labios con los de ella. Sintió como corriente en su cuerpo y de inmediato puso sus manos en el pecho de Gian para alejarlo de sí.
- El, comenta… en pleno siglo XX, no puedes negarte a un beso de alguien que se siente demasiado atraído por ti.
- Ella… sea el siglo que sea, si no es con mi consentimiento, nadie toca mi cuerpo, ¿Quedo claro?
- El… si, disculpa me deje llevar por la emoción de tenerte tan cerca.
- Ella… ok, no ha pasado nada, no vamos a hacer una tormenta en un vaso de agua…
- El… estoy de acuerdo contigo. Al llegar al Edificio donde ella vive, él se baja y abre la puerta, la acompaña hasta la entrada del Edificio y se despide de ella.