Esa tarde salieron en vuelo privado hacia el Zulia, para hablar con su familia. Ella horas antes del vuelo, fue con Lolimar y Leticia a una Boutique de un famoso modista, de mucho prestigio en la Capital, en la cual adquirió los dos trajes que luciría tanto en su boda civil como la eclesiástica. Eran preciosos, estaba segura le encantarían a Euro. En este momento de compra, ella piensa en la madrina de la boda y le pide a Lolimar sea su madrina. Esta acepto encantada y de esa manera compro su traje para este evento al igual que su mama. Ella además eligió un traje precioso para su mamá, el cual pago con su propia tarjeta.
El vuelo fue corto. Mariangel sentía mucho susto en el estómago, Euro observando que algo le pasaba, se sentó de nuevo a su lado, tomándola de las manos, le pregunto…
- ¿Qué ocurre mi amor?
- Ella… me está costando controlar los nervios, tengo mucho
- El, abrazándola, comenzó a hablarle al oído, sabiendo el efecto que esto producía en ella, devolviendo la confianza y seguridad, todo estará bien, Yo estoy contigo.
- Ella, gracias mi amor. Hoy más que nunca te necesito a mi lado.
- El… si quieres vamos directamente al apartamento, podemos quedarnos ahí hasta mañana…
- Ella… no, esto lo debo enfrentar hoy, recuerda que mañana necesitamos estar en dos sitios públicos, y no quiero que alguien le vaya con el chisme a mi mama
- El… tranquilízate y confía en mí. Déjame hablar con ellos, por favor…
- Ella… yo confío en ti.
- El… entonces relájate, ven a recuéstate en mi pecho, quiero que sientas y percibas esta misma calma y seguridad que tengo.
- Ella, obedeciéndolo fue tranquilizándose.
Al llegar al aeropuerto, una camioneta, los estaba esperando, era alguien a quien Euro contrataba cada vez que venía a la región. El chófer se encargó de las maletas y las cajas donde venían los trajes y calzados, todo lo que ella había comprado para su matrimonio. Salieron hacia la residencia de Mariangel.
- Euro, le pregunta ¿Cómo te sientes?
- Ella… tranquila, gracias a ti y lo besa. El responde a este beso, con mucho amor y ternura, sabía que era lo que ella necesitaba en este momento. Al llegar al edificio, el chófer baja el vidrio, el vigilante abre el portón y la camioneta entra. Euro le recuerda…
- Estoy seguro no habrá problemas con tu mama.
- Ella… si mi amor, como digas.
- El ... tranquila mi amor, yo estoy aquí y así va a ser siempre, voy a estar contigo hasta que cumplas tu último sueño. Ella se aferró a él y lo beso. Euro cuando ella lo suelta, se mueve hacia la puerta y la abre. Así que tomados de la mano se bajaron de la camioneta y entraron al ascensor, en donde el la rodea con sus brazos . Al parecer esto la estaba afectando mucho. El preocupado, le dijo…
- Mami si quieres suspendemos todos...
- Ella… no, no Euro, no es eso, no sé porque estoy tan sensible y tan temerosa. Mi madre no es un ogro ni mucho menos mis hermanos. Sé que ellos desean lo mejor para mí. Y tú eres mi único y gran amor. Abrázame, por favor.
- El obedeciendo y comprendiendo el estado de nervios que ella estaba viviendo, decidió no soltarla y salir así del ascensor, abrazado con ella. Y así lo hizo. Ella como bajo sin nada en las manos, salvo el celular, no llevo las llaves del apartamento, por lo que Euro toco el timbre.
- Al abrir la puerta su mama, al principio quedo como impactada, luego reacciono con mucha alegría y emoción y le pregunto… ¿qué paso con tus llaves? ¿Por qué no nos avisaste que llegabas hoy? Estaba preocupada, tenía dos días sin saber de ti. Y con la misma le expresa a Euro… adelante, está usted en su casa.
- El… gracias, me alegra mucho verla.
- Mariangel… mami bendición, ya te doy respuestas a todas tus preguntas, pero antes, necesito tu beso y tu abrazo. Su mama presintiendo algo pasaba la beso y la abrazo y le dijo bajito…
- Cuéntame ¿Qué te pasa? Estas más hermosa que nunca, pero hay algo en tu mirada que no me gusta…
- Euro, comprendiendo que a Mariangel se le iba hacer muy difícil contarle a su mama, tomo la palabra… No se preocupe señora Iraida, todo está bien, Mariangel disfruto mucho de su viaje, solo que la tiene aterrada el hablar con usted de algunas cosas. Primero le quiero confesar que estoy muy enamorado de su hija, que la amo. Segundo, que le he pedido sea mi esposa y ella acepto… hizo una pausa, esperando la reacción de la señora…
- La señora Iraida, abraza a su hija y le expresa… no sabes lo feliz que me hace saber que formaras tu propia familia, tú te lo mereces te has sacrificado desde muy jovencita por nosotros para que no nos falte nada, Yo sé que este es tu más anhelado sueño… hija porque te preocupas si debías saber que esta noticia me encantaría. Y luego dirigiéndose a Euro, le dice… me alegra mucho saber que es usted el hombre con quien mi hija decidió formar un hogar, porque usted me da confianza y seguridad que mi hija sera inmensamente feliz.
- Su hija, totalmente desbordada en lágrimas, abrazo a su mama y le agradeció sus palabras, lo mismo hizo Euro.
- Su mama... pero ¿dónde se encontraron? porque tenía entendido usted estaba de viaje…
- El… si, estaba en Suiza por asuntos de trabajo, y como quiera que estaba cerca de donde estaba Mariangel, decidí buscarla para hablar con ella y pedirle matrimonio.
- Euro… señora Iraida, yo no soy un jovencito que va a venir de noche a calentar una silla en su casa para visitar a Mariangel, por lo tanto, antes de que llegáramos aquí hice todos los trámites para casarnos lo más pronto posible y sin contratiempo, así que este viernes, con Dios por delante, como alguna vez le escuche decir, nos casamos aquí en su apartamento por el Civil y el sábado en la Iglesia, de esta parroquia nos casaremos por la iglesia y cuya celebración sera muy íntima, la celebraremos en la casa que mañana adquiriremos Mariangel y yo, en una Villa en la zona Norte de la Ciudad.
Su mama, sin voz y sin habla, se sentó en uno de los sofás de la sala de recibidor. Mariangel, preocupada por su mama, le pidió a Euro quedarse con ella, mientras iba a la cocina a buscar agua o jugo para darle a su mama.
- El acepto y con la misma se sentó a un lado, preguntándole a la señora... ¿Cómo se siente?
- Ella, feliz pero impactada porque todo fue tan rápido ¿es que acaso Mariangel esta… embarazada?
- El… mirándola y con una amplia sonrisa en sus labios, le dijo… le juro (levantando la mano derecha) que no lo está.
- La señora Iraida lo abraza y le dice gracias hijo, sé que tú eres un hombre, respetuoso y sobre todo, que hace las cosas de frente. Desde que te vi, me caíste muy bien, y algo en mi corazón me decía que eres el hombre que mi hija se merece. Bienvenido a mi familia, Euro la abrazo y la beso en la mejilla y en las manos.
Mariangel contemplando la escena, se sentía inmensamente feliz sobre todo de ver como el explico todo sin entrar en detalles, consiguiendo de esa manera sus objetivos. Ahora falta, explicarle lo de irse a vivir a Caracas, pero ya le parecía suficiente las noticias para su mama, al menos por hoy, después le explicaría esto. Ella se acerca, y le ofrece a su mama el vaso con jugo, para que se sienta mejor.
- Mariangel, sentándose a un lado de donde estaba Euro y mirando a su mama a los ojos, le afirmo… mami, lo amo, es mi vida. Por más que luche contra este sentimiento, le lleve la contraria, lo hice rabiar, su amor me gano.
- El… desde ese primer día que llegue aquí a tu apartamento, y tú te adueñaste de mi corazón, entrando en mis sueños y pesadillas, apoderándote de todos mis pensamientos, me hice el firme propósito de cuidarte y conquistarte… no te escapabas mami y le acaricia la mejilla delante de su mama.
- Su mama, bueno yo desde ya les doy mi bendición y les deseo lo mejor, quiero para los dos una inmensa felicidad. Euro por favor cuida a mi hija y hazla muy feliz, que te lo digo y no porque sea mi hija, pero es un tesoro de hija, así que eso tendrás en tu hogar un tesoro de mujer, esposa y madre de tus hijos.
- Euro… lo sé, señora Iraida. Gracias por sus palabras. Voy a bajar para decirle al chófer que me ayude a subir todo, quédate aquí mi reina, ya subo todo.
- Ella, gracias mi vida.
- Al quedar solas, su mama le dijo… me siento inmensamente feliz hija de esta decisión que has tomado, es la correcta, aunque voy a extrañar, no tenerte aquí en la casa todos los días, ya me acostumbrare, todo sea por tu felicidad.
- Mariangel, gracias madre y la vuelve a abrazar. En eso Euro que toca el timbre… Ella se levanta apresurada y le abre la puerta, pidiéndole… déjame ayudarte mi amor…
- El, no déjame poner todo en el lugar donde harás menos esfuerzo para arreglar o acomodar todo.
- Ella… ven a mi habitación. El mirando a la señora Iraida, le pide permiso y esta sienta con su cabeza.
- El… gracias…
La señora Iraida se dirige a la cocina y busca pasapalos, que siempre tiene en reserva, por si acaso algo, además de sacar una botella de vino espumante que mantenía enfriando desde hace días para celebrar la llegada de Mariangel. Con esto en sus manos, se dirige a la sala, coloca todo sobre la mesa y espera que Euro salga de la habitación de Mariangel para invitarlo a este brindis. El muy caballero, descorcha la botella y llena las copas. La señora Iraida es quien comienza el brindis diciendo…
- Por ti mi amor, mi hija amada, porque desde que llegaste a este mundo has sido mi máxima bendición y mi gran orgullo, por ti Euro, porque algo me decía en mi corazón, que tú eras el hombre que mi hija necesitaba, el que se merece, tú la amas, valoras, respetas y además la cuidas. Pido a Dios Todopoderoso en este momento, que los bendiga y los conduzca por el camino de la dicha y la felicidad eterna.
- Euro… gracias señora Iraida por sus palabras, no sabe la dicha y el gozo que me producen sus palabras, venía, a pesar de la confianza que le di a Mariangel, con cierto temor a su reacción, pero usted sabiamente con sus palabras, ha devuelto el alma a nuestros cuerpos, así que salud por nuestro amor, nuestro matrimonio y por usted muy especialmente, una suegra que me acaba de conquistar totalmente.
- Mariangel… salud, por todo lo que han dicho y por mis dos grandes amores. Los amo.
- Y así, Euro a las dos horas aproximadamente de haber llegado, se despide hasta el otro día, ya que debía venir por ella a las ocho de la mañana para ir al registro a la firma de la que sería su nueva casa.
Esa noche Euro, extrañando a Mariangel, llega al apartamento para verla de nuevo y ella emocionada lo recibe junto a su mama y hermanos, quienes al verlo llegar lo felicitaron y le dieron la bienvenida a su familia. Jesús Javier destapo una botella de whisky que tenía guardada para una ocasión muy especial y está definitivamente lo era. Los hermanos de Mariangel esa noche no visitaron a sus novias sino que se quedaron a celebrar con Euro su compromiso y próximo matrimonio.
Para esta celebración, tan íntima, entre los tres hermanos decidieron comprar comida hecha para que su mama no se metiera en la cocina, y de esa manera disfrutar de este compromiso. Euro quiso colaborar, pero ninguno de los tres se lo permitió. Conversaron de todo, al tocar el tema del crucero, Mariangel y Euro no se habían puesto de acuerdo en nada, así que el dejo ella hablara. Ella realmente se dedicó a contarles los lugares que conoció y prometió al revelar las fotos se las mostraría.
Él se levantó de donde estaba y se acercó al equipo de música, donde busco el CD que él, le regalo a Mariangel y lo puso, sacándola a bailar, para liberarla un poco de la presión a la que estaba siendo sometida por el interrogatorio de su mama y sus hermanos.
- Al aceptar bailar con él, le dijo al oído… gracias por este rescate, no me gusta mentirles.
- El… lo se mi amor, por eso lo hice. Te amo Mariangel, deseo que este equipo que formamos hoy, lo mantengamos así siempre, ante cualquier evento. Sabemos, que en algún momento surgirá algo que de repente nos haga enojar, pero eso debemos manejarlo siempre con inteligencia emocional, debemos tratar siempre de dominar nuestras emociones negativas, no dejarlas que nos dominen, nosotros somos más inteligente que eso.
- Ella… si mi vida, fíjate como hoy, gracias a que estabas conmigo apoyándome, todo salió bien. Mi madre esta inmensamente feliz, lo que si no he podido decirle es lo de nuestra residencia en Caracas. Ella piensa nos vamos a quedar a vivir aquí.
- El… de repente por ahora podemos hacerlo, pero ya sabes que no sera definitivo.
- Ella… lo se mi vida.
De repente el dejo de hablar y comienza a cantarle al oído, las canciones que juntos bailaron la primera vez, ahí en esa terraza. Él estuvo hasta las once de la noche con ellos y cuando iba a pedir un taxi para irse, Mariangel no lo dejo, ella entra a su habitación y busca las llaves de su coche y se las entrega en sus manos junto con el carnet de circulación, para que se lo lleve y así en la mañana no tiene que llamar a alguien para que lo lleve y lo traiga.
El, agradecido con ella, acepto las llaves, como Mariangel lo quiso acompañar para que no tuviera problemas con el vigilante de turno, Diego, su hermano menor la acompaño y así bajaron los tres en el ascensor. Ella hablo con el vigilante y este abrió el portón despidiéndose hasta mañana.
Al día siguiente en la mañana, el vigilante de turno, no lo quería dejar entrar, Mariangel bajo y hablo con el vigilante, se supone que ese vehículo es de un residente del edificio, por lo tanto con verificar las placas, era suficiente para que lo dejaran ingresar como si fuera ella. El vigilante aceptando el error, pidió disculpas. Euro, solo le respondió, gracias.
Euro se baja para abrir la puerta y que ella pueda entrar al coche, una vez ahí, el, la besa apasionadamente.
- Al soltarla la ayuda a ponerse el cinturón y le pregunta… ¿Cómo dormiste?
- Ella… excelente porque en mi maleta hay una sudadera tuya, con tu olor y me la puse para dormir…
- El, sonriendo, la llamo… tramposa, yo si dormí solo, sin ti. Los dos rieron. ¿Cómo te sientes?
- Ella… ¿cómo crees mi amor? Inmensamente feliz, aun me parece estoy en un sueño y por favor, no quiero despertar.
- El… vamos a desayunar ¿te parece?
- Ella… si, no quise comer lo que mami había hecho porque pensé tu no habías desayunado, así que elegí comer contigo.
- El… me gusta eso. Vamos a un café, donde podamos elegir …
- Ella… te sugiero uno buenísimo. Le da el nombre y le explica dónde queda.
- Euro… vamos, es más por la dirección está cerca del registro.
- Ella… si
Al llegar al estacionamiento del café, cuando Mariangel se baja, el, la retiene junto al vehículo y la besa apasionadamente. Y le dice…
- No podía dormir, me acostumbre a sentir tu cuerpo junto al mío, me hace falta tu olor, tu calor, tu piel, y tus cabellos castigándome en el rostro…
- Ella… ya nos falta muy poco mi vida…
- El… mami he estado pensando, ¿a quién quieres invitar a nuestra boda?
- Ella, a Luz, mi asistente y mis dos secretarios, pero… no a la civil, por lo tanto no les avisaremos aun, después de nuestro matrimonio civil les llamare y les pediré me acompañen a una reunión el sábado y les daré la dirección. Quiero sorprenderlos…
- El… ¿desconfía de Luz?
- Ella… no sé a ciencia cierta, pero hubo cosas que le comente a ella, sobre Gian Carlos, que tú te enteraste y que estoy segura ella te los comento ¿con que intención no se? Pero no era buena la acción, en eso estoy claro. Y como se ella es tu amiga, no te quiero presionar para que me aclares eso. Es mas ya no me interesa, pero no voy a arriesgar mi felicidad por mal intencionados.
- El… ella me dio la información sin que yo la presionara o le preguntara. Fueron muy espontáneos sus mensajes… tienes razón… mi negrita bella, dejaremos fuera de nuestra vida a quienes veamos con malas intenciones hacia alguno de los dos.
- Ella… si quieres no la invitamos, la iba a invitar por ti, no por mí. Porque sé que para ti ella es una buena amiga…
- El… primero, segundo, tercero, estás tú y nadie más que tú.
Así desayunaron y luego se fueron al registro donde firmaron la compra venta de la casa en la Villa, recibiendo en este acto el documento y las llaves del mismo, por lo que del registro salieron con la joven de la inmobiliaria hacia la Villa.
Al entrar todo estaba tal cual Euro y Mariangel lo habían visto el día que ella lo acompaño. Al estar conforme con la entrega, él le pidió a ella, acompañarle para comprar todo lo que tiene que ver con lencerías y colchones, así como vajillas y utensilios de cocina. Ella lo acompaña a una de las tiendas y hacen las respectivas compras, aquí pago Euro, una gran cantidad de dinero que a Mariangel la dejo asombrada, ella cargaba una tarjeta de crédito de él que era ilimitada, aun no asimilaba el estatus o calidad de vida que Euro mantenía, porque lo que menos se imaginó cuando lo conoció es que fuera rico. Pero entonces recordaba la mansión y el penthouse que eran pruebas evidentes de la riqueza que poseía su familia y hasta él.
Una vez terminada las compras, Euro volvió a la casa con ella a esperar la Cava que traía todo lo que habían comprado. Al llegar ellos, negocio y les hizo una oferta para que sacaran las cosas que él no quería ahí y se las llevaran. Entre las cosas que negocio estaba la cama King Size y todo lo que había en el dormitorio que sería de ellos. En el resto cambio los colchones, aunque todo estaba nuevo y supuestamente sin usar, le había dicho la chica de la inmobiliaria, el prefirió cambiarlos todos, al igual que la lencería.
Entre Mariangel y Euro acomodaron la habitación principal a su gusto, entre los dos tendieron la cama, él se sentó al borde de la misma y la tomo por la cintura, obligándola a sentarse en sus piernas, y le dice…
- No te preocupes mañana vendrá alguien a decorar nuestra habitación, compre los muebles porque en este espacio tu y yo tomamos nuestras decisiones, y vamos a tener ahí exactamente lo que a los dos nos gusta ¿te parece?
- Ella… como tú quieras mi amor…
- El… vamos a comer, tenía ganas de estrenar nuestra cama, pero no me quiero arriesgar a alguna alergia, ¿mi vida, tu eres alérgica a algo?
- Ella… si
- El… ¿a qué?
- Ella… a los celos y se sonrió
- El… me alegra saberlo. ¿Qué te produjo hoy celo?
- Ella… el trato que le diste a la vendedora, le dijiste dos veces mi amor… que conste el único amor de tu vida debo ser yo… dicho esto se levantó.
- El, perplejo, no supo que decir, pero se levantó de inmediato de la cama para ir detrás de ella.
- Ella… sé que no tengo por ahora derecho alguno para exigir no llames alguien más tu amor, pero te agradecería trates de evitar el uso de esas palabras, al menos en mi presencia.
- El tomándola por la cintura y haciéndola que gire hacia él, le suplico… perdóname mami, fue algo inconsciente. Te juro que pondré más atención en esto. Pero no te enojes conmigo.
- Ella… no estoy enojada, pero no me gusta, que le digas a otra mujer “mi amor”
- El… te entiendo mi vida, si lo hubieses hecho tú, seguro hubiera sentido lo mismo.
- Ella… bueno dejemos esto hasta aquí y vamos a comer tengo hambre.
- Euro, se sintió mal, de ese error cometido, cerro la casa, le entrego el juego de llaves de ella y la tomo de las manos para conducirla hasta el vehículo. Una vez ahí, le volvió a pedir disculpa y la llevo a un Restaurante cercano.
- Ella… mejor no te hubiera dicho nada.
- El… no, no estoy de acuerdo con eso que acabas de decir, si a alguien le debes decir las verdades en su cara es a mí. Estamos iniciando una convivencia en común, donde vamos a ver los lados positivos y negativos de los dos. Por lo tanto, debemos comunicarnos lo que nos gusta y no nos gusta del otro.
- Ella… ¿que no te gusta de mí?
- El… eso precisamente, que cuando te pones así es porque algo te molesto o te molesta y quieres darme donde me duela…
- Ella… ¿Cómo así?
- El… recuerda lo que compartimos aquí en la primera semana y luego en la segunda semana que salimos de viaje. Es más tú me lo dijiste… te dejaste besar por Gian Carlos, porque tenías mucha rabia, estabas brava conmigo.
- Ella… lo siento, perdóname…
- El… la beso apasionadamente y le dijo, nadie ha dicho que la convivencia es fácil. Así que nosotros, por encima de… la disfrutaremos, la tomo de la mano y entro con ella así en el Restaurante.
- Mariangel, se sentía orgullosa de ir de la mano con él.
En el restaurante fueron ubicados en un rincón donde nadie los molestaría, el pidió una bebida refrescante tanto para el como para ella, como aperitivo y después solicito la comida. Mientras esperaban conversaban sobre algunas de las actividades que tenían pendiente, evitando el tema que había tocado inicialmente. En eso, entra una llamada al celular de Euro y el responde sonriendo, era su hermana, para avisarle a la hora que llegarían el día siguiente. Su hermana algo le dijo y él le paso el celular a Mariangel.
- Ella respondió… hola cuñi. Cuando ella dijo esto, él le sonrió y le hizo un guiño con él.
- Lolimar… hola, ¿Cómo te sientes? ¿Qué paso con tu familia?
- Ella… gracias a Dios, todo muy bien, ellos lo que más desean es mi felicidad. Además, que tu hermano ya los había conquistado a todos, al parecer la última en enterarse que el, es el hombre de mi vida, soy yo. Las dos rieron…
- Lolimar, le preguntó… ¿Qué quieres te regale?
- Mariangel… ya lo tengo frente a mí y nuevamente las dos sonrieron
- El, sospechando que se estaban riendo de él, se cambió de silla y se sentó junto a ella, para escuchar la conversación de las dos. El escucho cuando su hermana, le dice… yo me imagino a estas alturas que ya ese regalo tiene todas tus etiquetas de propiedad.
- Ella… no todas, pero ya las iré poniendo.
- Euro, pegado al celular junto con Mariangel le responde a su hermana… o sea, creo estas confabulando contra tu hermanito del alma… Los tres rieron.
- Lolimar le comenta… le estoy preguntando a mi cuñi, que quiere de regalo por la boda y me respondió, que ya tenía su regalo de frente…
Euro, la mira intensamente, deseándola, ya ella conoce esa mirada en él… y él le comenta me siento halagado de ser su regalo, aunque yo aspiro ser su todo…
- Lolimar, eso ya lo debes saber, porque a Mariangel se le ve a flor de piel todo lo que siente por ti.
- Euro… yo lo se… y sin importar el lugar donde están, la abraza y la besa apasionadamente…
- Mariangel, retomando la conversación con Lolimar, le informa, cuñi quédate tranquila, no creo necesitar algo, tu hermano, todo lo provee. Solo deseo que por favor estés aquí mañana para que me ayudes en algunas decisiones a tomar, que no sé por dónde empezar
- Lolimar, eso es seguro, Dios mediante ahí estaremos mama y yo. Ella también nos ayudara.
- Mariangel… gracias a las dos, por estar pendiente de mí. Las espero…
- Y entrego el celular a Euro, quien se despidió de su hermana y le dijo que en la mañana iría a una agencia para alquilar un vehículo y así se podían mover libremente.
- Cuando el termino de hablar con su hermana, Mariangel, lo interrumpe y le dice… papi quédate con mi carro, para que te puedas mover, no voy a permitir que tu alquiles un vehículo cuando el mío está estacionado en el Edificio. Por favor, quédate con él, mientras resolvemos.
Euro, toma el rostro de ella entre sus manos y la besa apasionadamente, justo en el momento que llega el mesonero con la comida. Mariangel apenada, mostraba un fuerte sonrojo en sus mejillas… el, la mira y la contempla deleitado, se veía hermosa. Ella seria, se estaba mordiendo el labio inferior… gesto que no sabía porque lo excitaba tanto.
- Al retirarse el mesonero, el, la volvió a besar y le pidió no volver a hacer ese gesto en público, cuando ella le pregunta ¿Cuál?
- El simplemente se acercó a ella y le mordió el labio inferior…
- Mariangel, demasiado perturbada, le dijo… es inconsciente, ya casi no noto cuando lo hago…
- El… hazlo por favor, mami cuando estemos a solas…
- Ella… tratare. Luego, ella le dijo… buen provecho
- El… igual para ti.
- Una vez que terminaron de almorzar él le recuerda… en una hora tenemos la reunión con el dueño de la agencia de festejo.
- Ella… estoy lista para lo que quieras…
- El… esas son palabras mayores y se ríe…
- Al salir del restaurante, Euro le da las gracias por lo del vehículo y le informa, mami hay un chofer que me traerá una de mis camionetas, pero no llegara sino hasta el jueves en la noche, así que te agradezco este préstamo infinitamente.
- Ella… está totalmente a tus ordenes
El sale del estacionamiento y se dirige hacia la agencia de festejo, la cual también está cerca de la casa. Al llegar, los atendieron de inmediato y los hicieron pasar a un salón donde había algunos arreglos junto con álbumes de fotografías relacionadas con arreglos tanto para boda civil como eclesiástico. El la presenta como su futura esposa y la ayuda a sentarse alrededor de la mesa central que había en ese salón. Mariangel le pide se siente a su lado y le dice…
- Ella… mi amor yo confío en tu criterio, tú eres un hombre de mundo y de experiencia, sabes de esto más que yo…
- El… pero eres tu quien se casa y quiero que todo este a tu gusto, deseo complacerte…
- Ella… con que estés a mi lado ya me siento complacida.
- El… eso no tienes ni que decirlo…
En ese instante, se acerca el experto en decoraciones y les hace las sugerencias respectivas de conformidad con los requerimientos de ellos. Se ponen de acuerdo y Euro contrata los servicios para el adorno y decoración del apartamento de la mama de Mariangel, como de la casa de esta y Euro. Después de eso, acudieron a la Iglesia para el curso prematrimonial.
Al día siguiente llegaron la hermana y mama de Euro, quienes se hospedaron en la casa de la Villa, donde se celebraría la boda eclesiástica. Desde aquí, las dos comienzan a colaborar, para que las dos celebraciones sean sencillas pero cargadas de excelencia y elegancia. A medida que se acercaba el día, Mariangel, se sentía abrumada y estaba muy sensible. Mientras Euro, se dispuso a juntar suficiente paciencia y tolerancia, ante la sensibilidad de ella.