Capítulo 16. La boda de Mariangel y Euro…

4450 Palabras
Por fin llego el día de la boda, ese viernes Mariangel estaba sumamente nerviosa, apenas se despertó llamo a Euro, necesitaba escucharlo. -      Ella… buenos días mi amor -      El… buenos días mi vida -      Ella… necesitaba escucharte y saber que no era un sueño -      El… no vida, no lo es… Hoy legalmente te conviertes en mi esposa… -      Ella… si mi amor, perdóname lo nerviosa que he estado esta semana, has sido demasiado tolerante y comprensivo conmigo… -      El… tranquila mami, lo único que realmente deseo es que puedas disfrutar tu día, la boda es tuya, eres tú el centro y motor de todo esto. -      Ella… es que tengo unas ganas inmensas de llorar… -      El… Mariangel, salgo para allá, por favor, vístete y deja lo que tengas que hacer así. No hagas nada voy por ti, salimos y luego te vuelvo a llevar. -      Ella… ok Mariangel se levantó fue al baño se ducho y se vistió y al salir su madre ya se había levantado y arreglaba algunas de las cosas que aún faltaban. Ella, un poco calmada, le dijo a su madre… -      Voy a salir con Euro. -      Su madre le comento… hoy amaneciste más hermosa que nunca. -      Mariangel, gracias madre. -      Su madre… confía en ti. Suena el timbre y Mariangel camina hacia la puerta, al abrir, ahí estaba Euro. -      El… buenos días mi amor -      Ella… Buenos días, entra… -      Iraida… buenos días, Euro ¿Cómo amaneciste? -      El… excelente y ¿usted? -      Iraida… nerviosa como si fuera yo, la novia. -      El… mami vamos. Dirigiéndose a su suegra le informo, hoy usted no cocina, como en media hora aproximadamente le traerán el desayuno para todos. Luego entre once y treinta y doce del mediodía le traerán el almuerzo. Y la cena sera un plato especial, que mande preparar para celebrar la boda. -      Iraida… gracias hijo, por estar pendiente de todo… lleva a Mariangel a algún parque, está muy nerviosa. -      Ella… madre esto es normal, dicen que las novias se vuelven un manojo de nervios e hipersensibles antes de su boda, ya se me pasara. -      El… asentando con su cabeza, le responde, a eso vine señora Iraida, Mariangel, salió del apartamento y el la siguió. Al abrir las puertas del mismo, apenas entraron, el, la tomo por la cintura, ella se resistió inicialmente, pues no le gusto que entre él y su mama la  trataran como a una niña; el,  la beso. Al abrir la puerta del ascensor, la soltó y salieron los dos tomados de las manos. El sin decirle hacia donde iban prendió el coche, luego el reproductor y dejo que se escuchara la música libremente, hasta que el mismo comenzó a cantarlas. Mariangel con unas ganas inmensas de que la amara, se acomodó en la butaca de su carro y se sentó dándole el frente a él, para escucharlo y verlo cantar, pues sabía todas estaban siendo dedicadas a ella. El, con el control de la situación y conduciendo con una sola mano, la comenzó a acariciar. Ella a punto de estallar de deseo y pasión por él, le suplico… -      Por favor, hazme el amor, te deseo… -      El, besándola en los labios muy suavemente, le respondió… hacia allá vamos mi vida…  -      Ella… gracias Euro, por ser como eres. Te amo mi vida -      El… y yo a ti… Al llegar al hotel, abrió la puerta y la ayudo a bajar, caminaron tomados de las manos, él se identificó y pregunto por una reservación a nombre del señor y señora  Ferrer. Al llegar a la habitación, Euro la levanta en sus brazos, entra con ella, y ahí mismo la besa… -      El… quería darte este regalo de despedida de solteros, pero se me hizo imposible hacerlo ayer, así que lo vamos a disfrutar hoy… Ella… lo comenzó a desvestir y recorre con sus labios el cuerpo de él, bañándolo de suave y dulces caricias que lo hacían estremecer de placer. -      Mariangel… enfocada solo en él y en lo que sentía, le dijo… te amo mi vida, soy toda tuya, de cuerpo y alma. -      El… tú también eres para mí todo, te amo con la misma intensidad que te deseo. Eres mía… Mariangel ese día lo amo como nunca sin miedo, ni pena ni pudor. El atento a sus deseos la complació totalmente. Por primera vez Euro, se siente agotado y necesita descansar, igual que ella, así se durmieron. Transcurrida dos horas, se despiertan, él le pregunta… -      ¿Cómo te sientes? -      Ella… feliz, tranquila… -      El… ya sabemos que este es nuestro sedante natural sin necesidad de calmantes. -      Ella… sabes, desde hace días necesitaba esto, mi cuerpo me lo exigía, pero no lo quería escuchar… -      El… si me lo dices, te hubieses eliminado tantas malas noches. -      Mariangel mira el reloj y se asombra de la hora, y le dice vayámonos aún faltan cosas por hacer, además que tengo mucha hambre, no desayune. -      El… vamos a pedir un servicio a la habitación y almorzamos juntos -      Ella… se te olvida que enviaste almuerzo a mi casa para todos, así que si almorzaremos juntos pero en mi casa. Euro… ámame siempre… recuerdas, una vez comentaste tu querías regresar de viaje y tener alguien quien te espere y yo te dije… que mejor sería te llevaras a tu esposa en cada viaje, que estando en el lugar de ella, eso sería lo que yo haría. -      El… te lo prometo mami, tú eres hacia donde yo miro y así sera… -      Ella… lo vuelve a besar. Y salen de la habitación. Mariangel llama a su mama y le pregunta… mami ¿llevaron el almuerzo? -      Su mama… si hija aquí esta. Estamos esperando por ti y por Euro… -      Ella… sí, ya vamos… -      Su mama, ok… Mariangel, te llego un regalo pero no se de quien, no trae tarjeta y la persona que lo trajo, no me supo decir quien lo envió. -      Ella, mami es extraño, ¿estas segura es para mí? Los únicos que saben de nuestra boda hasta hora, es solo nuestra familia, nadie más. Bueno, en todo caso, ya revisaremos para constatar si es o no para mí. Vamos saliendo. -      Su mama… ok. Colgó -      Ella, dirigiéndose a Euro, mi vida llego un regalo para mí en la casa, lo raro es que no expresa quien lo envió. -      El… ya revisaremos… -      Ella… ok. Llegaron al estacionamiento y el conduce hasta el apartamento de Mariangel. Al llegar al edificio, el vigilante, le abre el portón, él entra, estaciona y sube con ella. Tomados de las manos salieron del ascensor,  el abre la puerta. Al entrar, encontraron a todos esperándolos. Los dos se miraron con complicidad y se sonrieron. Después del almuerzo, la señora Iraida, trajo un postre preparado por ella, el preferido de su hija: quesillo. A Euro le fascino, era una exquisitez. Después de degustar el postre. Euro se recordó del regalo y le pidió a la señora Iraida, trajera el regalo que habían enviado. Ella fue y lo busco y se lo entrego a él en sus manos… Mariangel no se imaginaba que podía ser ni quien lo hubiera enviado. -      Antes de abrirlo, él le pregunto ¿lo abres tu o yo? -      Ella… hazlo tú. -      Euro presintiendo quien lo enviaba, lo abrió. Era una joya muy fina, preciosa. Y aquí si estaba la nota, que él, la tomo sin leerla y se la mostró a ella… -      Ella… por favor, léela mi amor… -      El, la leyó y la rompió. En cuanto a la joya, le dijo a todos… me voy a quedar con ella, porque yo mismo la devolveré a su lugar de origen. Todos vieron el cambio de Euro, en su rostro y como se despidió de inmediato de ellos para retirarse. Mariangel bajo con él y le pregunto… -      ¿Quién lo envió? -      El… seguro no lo sabes… -      Ella… por la joya, sospecho quien puede ser -      El… ese mismo es: Gian Carlos -      Ella… ¿Qué decía la nota? -      El… que el mismo se encargaría de ponerla y quitarla. ¿Tú le diste esperanzas a él, en algún momento? -      Ella… no, ni cuando me deje besar. -      El… no me lo recuerdes… -      Ella… pero me preguntaste y no quiero mentirte -      El… dale mami, nada ni nadie nos va a amargar nuestro día… hoy nos unimos legalmente, porque emocional, sentimental, corporal y físicamente ya lo estamos… -      Ella… lo abraza y lo besa ahí en pleno estacionamiento, donde habrá muchos mirones observándolos. El quien la había abrazado por la cintura, la suelta despacio y se despide hasta dentro de un rato, apenas faltan tres horas y unos minutos para celebrar su matrimonio civil. Ella lo ve salir y lo bendice mentalmente. Una vez salió el carro del estacionamiento, Mariangel entro rápido al edificio, no se había fijado en la hora, ella subió llamo al estilista y a la maquilladora a quienes había contratado para la dos celebraciones. En treinta minutos, los dos estuvieron en su apartamento. Mariangel ya se había duchado, igual su mama. Ella estaba feliz, su apartamento estaba bellísimo, lo habían decorado con el nombre de ella como el de Euro, en globos como en flores, donde predominaba el color rosado, rojo y fucsia y algunas blancas. Todo estaba sencillo, elegante y lleno de mucho amor… Mariangel fue arreglada y maquillada simultáneamente con su madre, se veía preciosa. Euro, su hermana y su mama llegaron faltando veinte para las siete de la noche, los recibieron los hermanos de Mariangel y las novias de estos, quienes pidieron permiso para avisar a la señora Iraida y a Mariangel de su llegada. Cuando estas les avisaron, salió primero la señora Iraida, Euro muy caballero, se levantó de la silla  y recibió con sus manos abiertas a su suegra, a quien le dijo… -      Señora Iraida, está muy hermosa… -      Ella… gracias hijo y tu muy guapo… -      El… gracias. Le presento a mi mama Leticia y mi hermana Lolimar -      La señora Iraida… es realmente un honor conocerlas y yo les presento a mis hijos Jesús Javier y Diego Alejandro, así como sus novias Germania y Rosario. -      La mama de Euro… también para mí es un placer y un honor conocerla, así como a sus hijos y sus respectivas novias, saludándolos a cada uno con un beso en la mejilla. -      Lolimar… igual, es un honor conocerlos… -      Mariangel… buenas noches y bienvenidos a mi casa… -      Todos voltearon para verla… el mayor impresionado fue Euro… separándose del grupo, camino hasta donde ella estaba, la abrazo y la beso, diciéndole… estas hermosa mi amor y al oído a completó la frase… para comerte aquí… -      Ella… riéndose con el… delante de todos no, por favor… -      El… sonrió, lanzo un suspiro y la soltó para que saludara a su familia. -      Mariangel, abrazando y besando a Leticia, le dijo… bienvenida Mami 2, esta también es tu casa. -      Leticia… gracias hija, estas muy hermosa, con razón que me tienes loco a mi negrito amado. -      Mariangel… que te puedo decir, si ando igual por él y se sonrió -      Lolimar… cuñi, estas preciosa… Te deseo la máxima felicidad… -      Mariangel… gracias cuñi, como a tu mami, te digo esta también es tu casa. En eso suena el timbre, Jesús Javier camina hacia la puerta, era el Jefe Civil y su secretaria. Al entrar ellos, de una vez solicitan los datos de los testigos, que son las dos cuñadas de Mariangel junto con  la mama y hermana de Euro. De inmediato, la secretaria comienza la lectura del acta respectiva y luego el jefe civil hace las preguntas de rigor, las cuales fueron respondidas por ellos, sin titubeos, llevándose a cabo las firmas del acta. Una vez que los declaran marido y mujer, ellos se besan, y todos los felicitan. Concluido el acto, Jesús Javier propuso un brindis, con la presencia de los funcionarios, quienes debían partir  de inmediato, porque iban a otra celebración matrimonial. Ellos, celebraron en completa intimidad este matrimonio, conversaron mucho y se pusieron de acuerdo para el día siguiente. Ya a Euro le habían traído una de sus camionetas, por lo que se pusieron de acuerdo para traer el coche de Mariangel temprano, para ser adornado por la agencia que él había contratado   para decorar tanto el apartamento como la casa. -      Euro decide poner la clásica de los dos, para cantársela al oído hoy más que nunca. Ven mi amor… vamos a bailar… Todos empezaron a aplaudir y a disfrutar la bella pareja que hacían. -      Euro comienza a decirle cosas al oído que la hacen estremecer… Ella le pide muy bajo, que no siga… porque la va a hacer sentirse mal, delante de todos. -      El… prometido, vamos a tomar aire fresco. Mariangel lo acompaña a la terraza, cierra los ojos y deja que la brisa pegue en su rostro. El pasándole su pañuelo la ayuda a secar  y la abraza muy suavemente hacia su cuerpo. Ella se siente en la gloria cada vez que esta entre sus brazos, por eso le ha afectado tanto, el dormir sin él. Estuvieron rato ahí en la terraza conversando de cosas íntimas y recordando alguna anécdota del crucero. Ya casi en la madrugada Euro y su familia se despiden, hasta el siguiente día. En la mañana temprano, Mariangel toda relajada se levanta y atiende una llamada de Euro. -      El… Buenos días mi amor -      Ella… Buenos día mi vida -      El… mami voy saliendo a llevarte el coche… -      Ella… ok, te espero… -      El… la amo señora de Ferrer -      Ella y yo a usted señor de Pérez Romero… -      El, riéndose… o sea, pérdida total de mis apellidos -      Ella… si... y no tanto perdida de los apellidos, sino de tu corazón, tu mente y tu cuerpo son míos. Tengo un papel que me dio anoche ese derecho, propiedad exclusiva para mí y ella sonríe.  -      El… ese mismo papel, me da derechos exclusivos sobre tu corazón, mente y cuerpo. Los dos se rieron de las locuras que el amor les hacía decir. -      Mami, voy saliendo… -      Ella… subes para que te tomes un jugo conmigo… -      El… ok, que sean dos, recuerda que Lolimar va conmigo. -      Ella… tranquilo que tengo suficiente. Ella sale de su habitación y lo espera. Al rato ella ve llegar su carro, la camioneta de donde se baja Euro y otro vehículo del cual se baja la joven que había decorado el apartamento. La joven comienza de una vez a decorar el coche de Mariangel, ella desde ahí pudo observar cómo había algunos vecinos  asomados mirando la decoración que hacían sobre el vehículo de ella. Al mirar de frente al apartamento de Marco Antonio, lo vio asomado en el balcón mirándola a ella y a su coche. Ella para evitar cualquier problema, se metió al apartamento. -      Al entrar llamo a Euro por celular y le dijo… mi vida sube -      El… ya subo mami, estoy esperando terminen de decorar la carroza. Los dos sonrieron. -      Ella… mi vida dile por favor al vigilante que esté atento al carro que no quiero que nadie se le acerque. -      El… ¿a quién temes? -      Ella… es que me asome al balcón y observe muchos mirones y no sé, me vino un pensamiento que ya lo sacudí… -      El… ya subo… -      Ella… dale. Nuevamente Mariangel sale al balcón y observa a Marco Antonio mirando fijamente al grupo. Al entrar al apartamento suena el timbre y ella corre hacia la puerta con su mejor sonrisa… Al abrir, era el con Lolimar. -      Ella… hola mi vida, hola Lolimar… adelante -      El… apenas anoche nos casamos y ya me estas saludando tan fríamente, no lo puedo creer… Ella lo abraza, se guinda de su cuello… y se lo come a besos ahí, en toda la puerta de su apartamento… -      Lolimar… me empalagan… y riéndose les dice… ustedes se la pasan comiendo delante del que tiene hambre… nuevamente risas de los tres… Su madre feliz y contenta, observa la conducta de su hija  y no le queda más que sentirse satisfecha que su hija sea tan feliz y este tan enamorada. Una vez adentro, Mariangel fue a la cocina y busco los vasos con jugos que había preparado, junto a unas mandocas que su mama había preparado para todos y sirvió en el comedor, solo estaban ellos cuatro porque sus dos hermanos seguían durmiendo. Al servir y preparar la mesa, ella viene a la sala y les dice, por favor acompáñenme al comedor… -      Euro, embelesado le pregunta… ¿Qué me hiciste? -      Ella… no lo hice yo, sino mami, apenas colabore preparando el jugo… anda vamos, que no sé qué sabor tenga, pero amor le sobra… -      El sonriendo y delante de todos, le dijo… ¿Cómo no te voy a amar? Mi pequeñita y dulce amada. -      Ella… y yo a ti, y lo beso, delante de su madre, lo que hasta ahora no se había atrevido a hacer. -      Lolimar… ¡Dios! Vamos de una vez o no sé qué serán capaces de hacer aquí delante de nosotras y todos rieron… -      Euro, siendo el primero en probar, dijo… divinas, gracias señora Iraida… -      Señora Iraida… me alegra mucho te gusten… -      Lolimar… estoy de acuerdo con mi hermano son divinas… -      Mariangel… me alegro les gusten, porque esa era la idea. Una vez terminado el desayuno, bajaron los tres, para revisar la decoración del coche de Mariangel, se veía bellísimo. -      El… Toma las llaves mami… ¿Quién te llevara a la Iglesia? -      Ella… Diego -      El... perfecto. Entonces nos vemos en la iglesia. -      Ella… si mi amor, ahí espero encontrarte, pues, tú debes llegar primero -      El… sí. ¿Le dijiste a Luz? -      Ella… no -      El… ¿Por qué? -      Ella… en parte se me olvido, pero,  vamos a hacer algo, avísale tú… -      El… si no has sentido la necesidad de invitarla, por algo sera, te respeto y te apoyo. Como es nuestra boda, nuestra fiesta, solo estarán con nosotros, quienes realmente nos interesen. ¿te parece? -      Ella… gracias, con tu familia y la mía es más que suficiente. -      El… invite a Raúl y Santiago son grandes y viejos amigo, a Raquel  y su esposo -      Ella… que bueno mi vida yo le avise a Marisol, Andrés y Gloria, solo a mi equipo de trabajo -      El… perfecto, solo estarán quienes realmente deseamos estén ahí, nadie más. Ellos se despiden, Mariangel habla con el vigilante, para que por favor no deje que alguien se acerque al vehículo. Ella le dio una buena propina, al parecer ya se estaba contagiando con Euro y acostumbrándose a dar buenas propinas. Al salir de la caseta de vigilancia, se sonríe de lo que estaba pensando y subió toda emocionada. El día se fue demasiado rápido, Germania y Rosario, sus damas de honor la ayudarían a vestirse junto con el estilista y la maquilladora. Mariangel pago todos los arreglos, sin tocar la tarjeta de Euro, quien no quería ella le devolviera aun la tarjeta. Faltando diez para las siete de la noche,  Mariangel baja con Diego y su mama, quien la entregaría en el altar. Algunos vecinos que la vieron salir vestida de novia, se acercaron y le desearon muchas felicidades, incluyendo María Isabel y su papa. Ella les agradeció sus buenos deseos. Y se despidió porque si no se le haría tarde para llegar al altar. Al llegar a la iglesia, estaban todos los invitados junto con el novio y su mama. Así como la madrina y sus dos damas. Él se veía feliz y orgulloso de su mujer, nunca antes había sentido tanta felicidad, gozo y dicha como la que sentía en estos momentos. Como Mariangel, el sentía que estaba cumpliendo un sueño muy anhelado. Ella camino por el pasillo central de la iglesia del brazo de su mama, estaba muy bella, feliz y dichosa, tenía la vista fija, en ese hombre que estaba junto al altar y a quien amaba tanto, sentía que lo conocía desde siempre. Se veía muy guapo. La iglesia se veía preciosa, fue otro arreglo pagado por Euro. Aunque según el todo era sencillo, pero elegante, boto la casa por la ventana. Su mama la entrego en sus manos, el además, recibió la bendición, beso y abrazo de su suegra. La mama de Euro, hizo lo mismo, los besos a los dos, les dio la bendición y las dos se dirigieron a la banca más cercana a ellos dos, dándose así inicio a la ceremonia. Los anillos y las arras las entregaron los hermanos de Mariangel. La ceremonia fue corta, sencilla pero cantada. Mariangel sentía que andaba entre nubes, ellos se miraban, guardando mucha complicidad, como ese viaje de vacaciones y llamado por él, nuestro viaje pre luna de miel. Al finalizar, cuando el Padre anuncia que ya el novio podía besar a la novia, antes de decirlo, ya Euro estaba besando a Mariangel, todos los presentes, riendo, aplaudieron fuertemente. Al salir de la iglesia, los dos fueron recibidos con lluvia de pétalos de rosas y granos de arroz y de trigo en abundancia. De la iglesia salieron directo a la nueva residencia de Euro y Mariangel, ubicada en una Villa en la zona norte de la Ciudad, donde se llevaría a cabo la recepción, en los jardines de la residencia. La joven que fue contratada por Euro para decorar todo, también la contrato para que se encargara de la recepción y sobre todo para el control de la comida, bebida y atención a los invitados. Una vez que llegaron Euro y Mariangel, acompañados por ella, dieron la bienvenida a sus invitados, quienes asombrados, aun no asimilaban algunos la boda entre ellos, como por ejemplo el equipo de Mariangel, Raúl y Santiago los amigos de Euro. Raquel no, porque ella fue participe directa de esta unión.  Para dar inicio a la celebración, las madres de los novios presidieron un brindis por ellos, al cual se unieron todos los invitados. Luego de esto, se instaló el conjunto musical que Euro había contratado para amenizar toda la velada. Dando  inicio al primer baile de los novios pero con la canción romántica que a ellos les encantaba. Luego vino el set de música tropical propia de la región. También se llevó a cabo el tradicional lance por parte de la novia de su ramo, siendo la afortunada, la novia de su hermano Jesús Javier, Germania. La reunión contó con pocos invitados, porque esa fue la decisión de los novios, no obstante, tendría una reseña social. Además, contaron con la presencia de un profesional de la fotografía, el cual fue encargado de capturar los momentos más románticos y fundamentales de la fiesta. Tanto Euro como Mariangel disfrutaron a plenitud su celebración. La fiesta duro casi hasta amanecer. Todos estaban muy felices. Mariangel, había recibido como regalo de su marido un segundo traje de novia, pero este era corto, adherido a su piel, en color blanco donde dejaba ver sus fuertes y bellas piernas, perfectamente delineadas, con el cual obviamente se sentía más cómoda. Hubo con este traje, otro set de fotos. Ya casi al amanecer y despidiendo a todos su invitados, los novios se retiran a su recamara nupcial, la cual también se encuentra decorada con globos rojos, blancos y dorados. Donde se puede leer el nombre de los dos, aparte de unos delicados y preciosos cojines con los mismos colores y la palabra “te amo”. Al llegar a la puerta de la habitación, antes de que entre Mariangel, Euro la levanta entre sus brazos, empuja la puerta y al entrar la cierra. Mariangel queda fascinada con la decoración. El la baja de sus brazos y comienza a besarla y acariciarla haciéndola sentir fuertes estremecimiento, el abre el cierre del vestido y este cae a sus pies, quedando ella en ropa interior del mismo color incluyendo las medias, y así dieron inicio a estas horas de intercambio de amor, placer, deseo, pasión, dejándose llevar los dos por las máximas emociones que el uno despertaba en el otro, hasta llegar juntos al clímax, con lo cual los dos recibían el sedante necesario para todo lo vivido en los últimos días. Ya con la luz de las primeras horas del día, ellos se quedaron dormidos. Al siguiente día, sale la foto de ellos en una reseña social en el diario de mayor circulación en la región, en el cual anunciaban la boda del Superintendente de la empresa del estado con la joven Gerente de Investigaciones de la misma estatal. Ese día Mariangel y Euro durmieron hasta bien entrada la tarde. Lolimar y Leticia, habían decidido partir para dejarlos disfrutar de su privacidad. Lolimar tenía pendiente la audiencia del segundo acto conciliatorio con su marido Gerardo Quintero y por eso necesitada partir a Caracas ese Domingo. Ella había hecho contacto con el Capitán Paúl Freites para que le permitiera viajar con su mama, en el vuelo privado que él tendría ese día a la  1 pm. Tanto ella como su mama le dejaron una nota a Euro, explicando la situación y el porqué del viaje. Así ellas partieron en un taxi rumbo al aeropuerto, dejando encargada de la casa a la señora Rosa María, a quien habían contratado. 
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