Capítulo 20. La felicidad de Lolimar

3162 Palabras
Después de la escapada de Mariangel y Euro de la fiesta en su honor, su mama y su hermana, están una hora más aproximadamente; cuando los organizadores anuncian públicamente que los nuevos esposos se habían fugado, ellas son llamadas para partir el pastel de boda y son recibidas con un fuerte aplauso. Todos asumieron la escapada como las ganas de ellos de estar solos, celebrando aun su luna de miel. Una vez partieron el pastel, Lolimar y su mama deciden irse, por lo que Gerardo las llevo hasta la mansión. Por la hora que era ya, a Lolimar le preocupo el saliera a esa hora, así que lo invito a quedarse en una de las habitaciones de huéspedes, lo cual Gerardo acepto encantado… -      Si no es  molestia para ustedes, me quedo… -      Ella respondiendo… no, es más me preocuparía mucho te pasara algo por salir a estas horas, por eso, mejor quédate a dormir y mañana te vas temprano. Ella, agrego… tienes derecho a un desayuno… -      El sonriendo, le contesto, acepto la propuesta completa. La mama de Lolimar le deseo las buenas noches y se retiró a su habitación. Mientras ellos dos quedaron aun conversando. Lolimar busco una botella y le ofreció su bebida favorita, la cual cato con mucho placer. Gerardo se acercó a Lolimar y se arrodilla ante ella pidiendo perdón, pero ella estaba convencida que no todo puede ser tan fácil para él. Ella sufrió mucho. -      Ella… por favor levántate, no te quiero ve de rodillas -      El… es lo que merezco por haber dudado de ti -      Ella… ya con lo que estás viviendo es más que suficiente. Además pienso que por algo pasan las cosas… de repente esto me ha permitido ver que tu amor no era tan sólido y firme como creía -      El… no me vas a perdonar nunca… -      Ella… no se… siento que ya te perdone, porque de no olvídate que estuvieras aquí en mi casa… solo que no podemos ver todo igual que antes. Todo ha cambiado mucho… -      Tu hiciste una vida con otra mujer, que fue la que te engaño, lo siento, pero eso no lo puedo aceptar tan fácilmente. -      El… tendré paciencia, yo sé que me amas… y diciendo esto se fue acercando a ella, hasta que la beso. Lolimar al principio puso resistencia pero después no y se dejó llevar por él, por el momento, la soledad… hasta que la fue soltando poco a poco. -      Ella le pidió por favor… no te  aproveches de mi debilidad, si volvemos es porque realmente así lo deseo porque este convencida que vale la pena volver a empezar. Ahora, por favor sígueme para llevarte a una de las habitaciones de huéspedes… -      El, la siguió sin decir nada. -      Ella entro a la habitación con él, cambio las sabanas y acolchado, reviso en el baño hubiese todo lo necesario para su aseo personal. Salió y busco lo que faltaba, coloco una toalla y le dijo… te voy  prestar una de mis pijamas, entregándosela, agregando… porque no hay ninguna de Euro aquí. -      El riéndose, tú crees que me quede… -      Ella, es cuestión de que te la midas. ¿Qué ha pasado con tu empresa? -      El… la estoy volviendo a levantar, porque hasta eso se vino al piso desde que me separe de ti. Descuide todo… pero ya está saliendo nuevamente a flote, yo la recupero. -      Ella, me alegro sinceramente por ti. Porque no hablas con Euro, tal vez te pueda ayudar. -      El… por ahora, quiero hacer las cosas por mis propios esfuerzos, sin el apoyo de tu apellido. -      Ella, era solo una sugerencia… -      El… yo sé que lo haces con tu mejor intención, pero no es de esa manera que voy a convencer a tu hermano que es sincero el amor que siento por ti. No quiero, dudas entre nosotros. -      Ella… ok, hasta mañana que descanses. -      Él se acerca y la toma por la cintura, ella simplemente deja que él la toque y la bese. Luego la suelta y le dice… hasta mañana mi Loli… -      Ella salió, de ahí, hecha un mar de lágrimas, porque cada vez se convencía que lo amaba más que nunca. Gerardo es el prototipo de galán, alto, blanco, con un cuerpo muy atlético que demuestra el cuidado y mantenimiento que él le da, muy varonil, guapo, con unos hermosos y grandes ojos verdes. Además de empresario y heredero de una de las más ricas familias del país. Pero quien a raíz de su separación con Lolimar, se entregó un poco al vicio del licor y de las mujeres, llevando casi a la ruina el negocio familiar y su propia empresa. Mariangel, se siente afectada, porque en este proceso de recuperación que está llevando Euro, está retomando su vida nuevamente, lo cual le favorece mucho, se ve igual a como ella lo conoció, cuando se enamoró perdidamente de él. Esta más centrado, tranquilo y resurgiendo totalmente de las cenizas. Por eso ella está dispuesta a ayudarlo, pero hay algo que la hace dudar, no está dispuesta a volver a vivir una situación similar. Lolimar, necesita hablar con alguien sobre esto que siente, por eso al otro día iría a visitar a su hermano. Con este pensamiento se quedó dormida. Al día siguiente, se levantó temprano para hacer le preparen un desayuno como a él le gusta. Ella se despertó, fue al baño, se ducho y se vistió, al salir de su habitación lo encontró en el pasillo esperándola, esto le trajo tantos recuerdos a Lolimar como el verlo con el cabello mojado, que tanto le fascinaba a ella. Bajaron juntos conversando, ella le pidió desayunar cerca de la piscina y así lo hicieron, según le dijo la joven mucama, su mama había salido con el chófer, temprano a misa. Ella, presentía su mama la estaba dejando sola, para que tomara decisiones sin presión alguna. Lolimar desayuno con él y luego lo despidió, agradeciendo el haberle acompañado al agasajo de Euro y Mariangel. Una vez, que salió Gerardo, Lolimar llama a su hermano y le pregunta… -      ¿Te puedo visitar ahorita? Me urge hablar contigo… -      Euro… claro hermana ven. -      Ok, voy a esperar mami llegue de misa y salgo para allá. -      El… ok, te espero. Euro al colgar le comenta a Mariangel, mami viene Lolimar, que necesita hablar conmigo… -      Mariangel… me parece magnifico, la invitamos a almorzar con nosotros… ¿te parece? -      El… perfecto, como tú quieras mi reina. -      Ella… ¿alguna comida especial, que desees? -      El… tú sabes la que quiero… -      Ella sonriendo con él, se le acerca y lo besa… no puedes, estas a dieta… y vuelve a sonreír… -      El… la toma de sorpresa por la cintura y se concentra solo en morder el labio inferior de la boca de ella. Mariangel, es sacudida con esa caricia, el conoce perfectamente las reacciones de ella ante determinadas caricias y esta es una de las más fuerte. -      Ella… susurra a su oído, no mi amor, no me castigues así. -      El… perdón mami, fue un acto involuntario… -      Ella… mejor bajo a la cocina. -      El… yo sí creo. Ya te alcanzo… -      Ella… ok Lolimar llego casi a las once de la mañana, los dos la recibieron muy cariñosamente. Ella, recordando la escapada de anoche, les contó como había concluido la reunión hasta que ellos salieron… Ella riendo, les comento, creo que hubo personas que se quedaron con las ganas de amargarte la noche, sobre todo tu secretaria. -      El… sí, he estado pensando en eso, no la puedo tener cerca de Mariangel porque a raíz de mis palabras de esta semana, se va a querer desquitar con ella. -      Mariangel… pero no tomes decisiones que sean tan drásticas que más que solución te traen problemas… -      El… mami no puedo permitir que mis propios empleados te falten el respeto o atenten contra tu trabajo y Sugey es de ese tipo de personas. -      Lolimar… estoy de acuerdo contigo hermano, esa mujer es de armas tomar. Llego con Michelle. -      El… el lunes cuando lleve a almorzar a Mariangel, al regresar a la empresa vi saliendo del estacionamiento a Michelle y supuse ella fue quien le aviso yo estaba ahí, porque ese día en la mañana, le llame la atención ya que según ella Mariangel iba por su puesto de secretaria, le explique claramente que mi mujer era más que eso, porque venía de la Gerencia de Investigaciones del Zulia, por eso anhelaba tanto el ascenso, porque así callo cualquier comentario. -      Mariangel…  ¿Quién es Michelle? -      El… mi última conquista, antes de conocerte… un silencio… -      Lolimar… bueno vine porque necesito un consejo de ustedes dos… -      El… siempre cuentas conmigo… -      Mariangel… sinceramente, no tengo mucha experiencia, pero en la única que he tenido, he escuchado a mi corazón, y dejo que él decida. -      Euro, abrazándola… sabia decisión, mi amor. -      Ella, sonreída y besándolo en los labios, le comenta… porque saliste favorecido. -      Lolimar… comienza a contar todo lo que ha vivido desde que Gerardo se enteró que todo fue una farsa inventada por su amante y culmina explicando lo de anoche y lo de hoy en la mañana. La mama de él, la llamo hace días para disculparse, al igual que una de sus hermanas, pero eso es lo de menos, porque a ella le interesa es lo que ocurre entre ellos. -      Euro… desde que me contaste lo que paso, te lo dije y hoy te lo repito, lo que tu decidas lo voy a respetar, es tu vida, no me puedo meter, no te puedo aconsejar, porque tu bien sabes cómo ha sido mi vida hasta que me llego mi María de los Ángeles. Algo parecido, a lo vivido por Gerardo, pero no caí en el licor, sino tú sabes…. Y no siguió diciendo nada más, mirando a su esposa… -      Mariangel… o sea, caíste en los brazos de cuanta mujer se te cruzaba… -      El… algo parecido… porque no fue con toda la que se cruzó en mi camino, sino la que me atraía. -      Mariangel, eso quiere decir que me debo cuidar de todo ejemplar femenino que labora en la empresa… -      El… tampoco así, negrita… yo respeto mi personal. Casi todas con las que anduve no tienen que ver con la empresa. -      Ella… es un alivio saberlo… -      Lolimar… creo fue un error venir… -      Mariangel, deteniéndola, le pide disculpa, no por favor Loli… no solo él es celoso en esta relación yo también lo soy… -      Lolimar… yo lo sé, recuerdo cuando lo celaste conmigo… -      Mariangel… ¡que oso! Y no tenía nada con él, no lo quería ni ver. -      El… yo tengo fama… pero Mariangel también es muy celosa… De ahí, que prefiero tenerla trabajando conmigo, para que sea testigo de mi trabajo y del uso que le doy a mi tiempo, obvio, aparte que me encanta compartir con ella la gran parte de mi tiempo… -      Mariangel… y además tienes el control de todo mi tiempo, porque al igual que yo, controlas y manejas mi tiempo… -      Lolimar se pregunta ¿sera que es eso lo que debo hacer? Trabajar con Gerardo y compartir con él mí tiempo. Porque si a ver vamos, a veces estaba hasta dos y tres días sin verle. -      Euro, si llego a estar dos o tres días sin ver a Mariangel, acabo con todo lo que se me atraviese en el camino… -      Mariangel, riéndose… y yo me enfermo… los tres rieron de ver cómo les afectaba el estar lejos del ser amado… -      Lolimar, les dijo… voy a analizar bien esto, porque de repente últimamente ya no me está llamando mucho la atención viajar, ya quiero pernotar en un sitio fijo. Dedicarme a mi familia y compartir con ellos más, lo cual no puedo hacer si sigo trabajando de azafata. -      Euro… lo importante de esto, es que tú misma llegaste o conseguiste la respuesta a lo que buscabas. Suena el timbre y Euro sale a recibir el pedido que habían hecho para almorzar. Y lo lleva hasta la cocina donde Mariangel con él, se encargaran de servir. Entre los dos preparan la mesa del comedor. Euro saco una botella de vino que había puesto a enfriar y lleno las copas de los tres y hace un brindis por la felicidad de Lolimar y que esta vez sí sea para siempre… -      Ella… aún no se hermanito… esperemos, no nos adelantemos… -      El… veo a Gerardo, muy quedado contigo, antes no fue así. Ya al mes de conocerte se quería casar y sonrió con Mariangel, guiñándole un ojo, porque algo parecido hicieron ellos, Fue todo muy rápido y volvieron a brindar. Los tres degustaron la comida. Luego subieron a la recamara y vieron una película al gusto de los tres, por lo que pasaron gran parte del día juntos, conversando y analizando algunas situaciones para que Lolimar contara con varios escenarios. Y así ya casi a las seis de la tarde Lolimar se despidió de ellos, regresando a la mansión donde la esperaba Gerardo para invitarla a cenar. -      Ella aceptó la invitación, solo que le pidió la esperara mientras se duchaba y arreglaba. -      El encantado, la espero. La llevaría al restaurante donde la llevo la primera vez que salieron juntos, necesitaba hacer renacer en Loli, el amor que ella sentía por él. -      Lolimar feliz, siguiendo los consejos de su cuñada se dejó llevar por su corazón; se ducho, arregló y se vistió muy elegante, aunque Gerardo no le dijo donde la llevaría. Al bajar, el quedo asombrado de la belleza de su mujer. -      El… estas preciosa Loli… -      Lolimar, al bajar y estar frente a él, le afirma… ya lista para cuando quieras… -      El, despidiéndose de Doña Leticia, la toma del brazo y la conduce hasta el coche. -      Lolimar… ¿Dónde vamos? -      El… es una sorpresa… -      Ella… bueno, entonces te acompaño a donde me quieras llevar. -      El… gracias por aceptar. ¿Cómo esta Euro y su esposa? -      Ella… están muy bien, felices, gracias a Dios. -      El… me alegro, deseo que mi cuñado esta vez sí alcance la felicidad… -      Ella… todos estamos apostando a eso, porque se lo merece… -      Ya avanzado el camino, Lolimar le pregunta… ¿vamos a donde me llevaste la primera vez? -      El… si A Lolimar se le agolparon los recuerdos, fueron tan bonitos y especiales, como olvidar ese lugar; era lo que menos se imaginaba. Al llegar, ella observo que todo estaba como antes. Gerardo la llevaba de la mano y había reservado la misma mesa de aquel día. Lolimar, toda emocionada, empezó a llorar y el a secar sus lágrimas con sus besos. Ella se dejó besar,  mientras el pedía tanto para el como para ella. En líneas generales si habían algunos cambios como por ejemplo que antes no había pista  para bailes ahora si e incluso con presentación en vivo de algún artista nacional. Esa noche no había presentación en vivo, pero había música romántica de la época. Gerardo le hablaba muy cerca. Los dos disfrutaron la velada, comieron y después bailaron, hasta que el la llevo a la mansión y se despidió de ella con un apasionado beso. Él no la presionaba, le daría tiempo para que sea ella la que decidiera volver. Solo que él iba a estar pendiente y atento sin descuidarla. Lolimar todo emocionada llamo a Mariangel y le comento todo lo que vivió. Ella alegre por la felicidad de su cuñada la felicito, y le sugirió lo mismo que su hermano, lleva todo con calma que aquí estamos nosotros para apoyarte en la decisión que tomes. -      Loli… te diré un secreto, si él me hubiese pedido que fuera suya, me habría entregado, porque lo estoy deseando como nunca. -      Mariangel… pero no pierdas la oportunidad, no hay nada más relajante y gratificante que hacer el amor con la persona que se ama tanto. -      Loli… si, pero o me le voy a ofrecer… -      Mariangel… sonriéndose, pero no es necesario decirlo… -      Loli… a estas altura Mariangel tengo temor de hacer algo que después el crea que lo aprendí con otro y cosa por el estilo… -      Mariangel… pero debes dejar de lado las dudas y temores, porque si no eso sera lo que atraerás a tu vida… -      Loli… Mariangel, no todos los hombres son como mi hermano, que te consiente, te mima, te trata como una niña pero también como una mujer, no sé cómo logra ese equilibrio contigo, yo lo he visto y me asombra tiene una capacidad inmensa para darte cariño, ternura, pero asimismo amor, pasión y me imagino placer igual. -      Mariangel… sonriendo y mirando a Euro dormido en la cama, si tienes toda la razón, por eso cuñi, soy muy afortunada. -      Loli… si y te felicito. Por eso deseo que ese amor de ustedes sobre pase cualquier barrera u obstáculos, que sabemos van a venir, pero ustedes los sabrán torear. -      Mariangel… gracias Loli, no te imaginas cuanto agradezco tus palabras, tu apoyo, tu cariño, tu amistad, desde que te conocí más que cuñada representas la hermana que no tuve y me siento muy feliz, seas la hermana del hombre que amo con todo mi corazón. -      Loli… bueno cuñi, no te quito más tiempo, conociendo a mi hermanito debe estar ansioso, termines de hablar conmigo… -      Mariangel, riéndose… no, hace rato se quedó dormido. Ha tenido días muy fuertes en el trabajo, pero pronto, Dios mediante, recibirá su recompensa. -      Loli… ok, entonces te dejo para que descanses, hasta mañana, estamos en contacto. -      Mariangel… si feliz noche… Al mirar el reloj, Mariangel se da cuenta que ya es casi de medianoche. Así que sin dar más vuelta en la habitación, se acuesta porque al otro día, debe ir a trabajar y de seguro enfrentar los comentarios de su fuga…      
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