Giana No había hablado con Alessandro en dos días. Dos días enteros sin un solo mensaje, sin una sola mirada, sin un solo “muñeca”. Sabía perfectamente que Mateo estaba al asecho la, Sonia debía estar muy deprimida porque en todo el fin de semana él no se alejó del departamento. Era lunes, respiré hondo. Tenía que concentrarme en mi examen de admisión a la universidad. Me puse un vestido corto color crema, uno de los más presentables que tenía.Solté mi cabello rojo por completo y me maquillé lo justo: labios suaves, un delineado delgado, la piel más despierta de lo que realmente estaba. Bajé las escaleras con mi carpeta, el celular y mi bolso. —Nos vamos… —le dije a Alex, que estaba revisando los autos estacionados. No se movió. Fue Mateo quien respondió desde detrás de mí: —Hoy A

