—Mark— murmuro su nombre mientras no puedo creer que en tan poco tiempo nos hemos vuelto a ver. Inconscientemente llevo mi mano a mi cuello para sujetar la cadena que mi madre me regalo, pero oh sorpresa, ¡rayos! No recordaba que se ha perdido junto con mi suéter, el que también mi madre me regalo y que le coloqué a aquel hombre accidentado para protegerlo del frío.
Los ojos de sorpresa que ha puesto Mark me hacen pensar demasiada cosas, ¿querrá lastimarme?
Se acerca a mí y yo inconscientemente retrocedo, después desvío mi mirada a su acompañante, Jayson. No se qué hacer, mi cabeza no me da ninguna idea, es como estar en un estado de shock.
—Entremos a otro ascensor— habla Jayson sujetando el brazo de Mark. Pero él ni se inmuta en contestar algo, él sólo sigue clavando su mirada en mí, como si quisiera decirme algo. «Necesito salir de aquí».
Tomo valor y me hago a un lado para esquivarlo y salir, pero enseguida siento una gran mano sujetar mi delgado brazo, aferrándose a no dejarme ir.
—Déjame, Mark— le digo sin mirarlo, pero él se acerca más, —Mark...
Y de un movimiento rápido empuja a Jayson fuera del ascensor, —Quédate ahí— le ordena con una voz llena de determinación. «¿Qué me hará?» Yo me quedo pasmada sin saber qué decir, volteo a ver sus ojos y después veo como se cierran las puertas metálicas dejándonos atrapados sólo a nosotros dos.
Empieza a oprimir botones y el ascensor se detiene. «¡No!»
—¿Qué haces...?— le pregunto casi al borde del llanto, pero enseguida él me abraza, me rodea con sus musculosos brazos, atrayéndome más a él, clavando su rostro en mi cuello y temblando como si temiera que lo rechace... «O tal vez por temor de volver a caer en mis garras». —Mark...
—¿Por qué, Olivia?— su voz se quiebra, puedo percibir dolor, pero yo no se qué decir. Enseguida escucho sus sollozos y eso hace que me odie, «¿tanto me amabas Mark?» Soy una maldita mujer traicionera. Creo que jamás supe valorar a un hombre como él, y es en este momento que d***o haber muerto aquella noche, ojalá me hubieras matado Mark, así te quitarías un rencor y yo pagaría por ser una desalmada, una interesada, una prostituta que se vendía al mejor postor.
Dejo mis brazos colgando a mis costados, no sé si corresponderle el abrazo, pero es que... No sé en realidad qué hacer, me siento mal de verlo así.
«Mark... »
Escucho sus sollozos mientras me sigue abrazando.
Tengo que decírselo, tengo que enfrentar esta situación, tengo que darle una explicación, él se la merece, yo en cambio no merezco nada bueno...
—Perdóname, Mark— mi voz sale en un hilo, como si temiera de su reacción. Extrañamente él me sigue abrazando. «¿Por qué, Mark? No seas bueno conmigo, no merezco tus sentimientos».
—Olivia— el sentimiento de melancolía que trasmite llega hasta mi pecho, sintiéndome sofocada. Un malestar se ha posado en mi abdomen y mi corazón.
Levanto mis brazos y dudosa lo abrazo rodeando su torso. Él parece suavizar su abrazo hacia mí, pero enseguida empieza a besar mi cuello con cortos besos aún llorando.
Esto no está bien, necesito detenerlo, las cosas ya no pueden volver a ser las misma.
—Por favor, Mark...no hagas eso— pero él sigue besándome, después dirige sus besos por el quiebre de mi rostro hasta llegar a mi mentón. —Mark, por favor, eso sólo nos lastimará, más aún a ti— pero aún así sigue besándome.
Llega a mi boca y se detiene a sólo unos centímetros de mis labios. Cierro los ojos recibiendo su respirar agitado.
—Olivia— su aliento mentolado llega a mi rostro disparando recuerdos hermosos que pasé a su lado, lo que me hace sentirme más culpable.
—No— digo susurrando en su boca.
Abro mis ojos y él me observa atento, es como si contemplara mis gestos o la reacción que tenga.
Sus ojos se desvían a mi boca y enseguida estrella sus delgados labios sobre los míos, arrebatándome la cordura. Yo lo sigo, sin importar las consecuencias, lo beso como cuando recién nos conocimos, como cuando el uno del otro nos necesitábamos como una droga, entonces esto me hace pensar lo tonta que fui al engañarlo, de todos modos lo sigo besando, pero las lágrimas empiezan a brotar de mis ojos mezclándose con las de él, caen a nuestro beso y pruebo lo saldado de nuestras tristezas, culpas y desilusiones.
Su beso se intensifica y yo no me quedo atrás, muerdo su labio inferior y él aprovecha para pasear su lengua por el interior de mi labio superior. Introduce su lengua en mi boca e incita a la mía a jugar con él, así que lo pruebo, danzo dentro de su boca con agilidad, él se acopla a mis movimientos permitiéndome disfrutarlo.
Su mano izquierda sujeta mi nuca como evitando que me aleje y su mano derecha baja despacio por mi espalda, siento ese agarre posesivo en mi cuerpo, por el contrario yo estoy abrazándolo, frotando su ancha espalda y sintiendo esa calidez que emana a través de su traje.
Sus manos bajan hasta mi cintura y yo aprovecho para colgarme de su cuello mientras no dejamos de besarnos. Después baja más sus manos a mi cadera y luego hasta mis muslos. De un movimiento rápido me alza la falda, me levanta y yo rodeo su cadera.
Sé que esto es peligroso, sé que si avanzamos ya no podremos detenernos, pero aún así ninguno esta dispuesto a darse por vencido, es como si quisiéramos culminar lo que ya hemos empezado.
Puedo sentir su m*****o duro frotarse contra mí, estamos excitados, los dos queremos, yo lo d***o y lo necesito en mi cuerpo, quiero volver a sentirlo, quiero volver a impregnarme de su caricias, de su cariño. Así que me baja de nuevo, después detenemos el beso para iniciar otra fase, él empieza a desabrochar su pantalón, baja el cierre y saca su m*****o erecto, así que sin pensarlo más me dispongo a bajar mi ropa interior, pero me toma de nuevo de los muslos y con su mano derecha rasga mi prenda, dejándome desnuda en mi intimidad, yo estoy ansiosa, quiero sentirlo de nuevo, así que sin más él se introduce con fiereza, como si hubiera esperado este momento hace mucho. Gimo al momento de sentir como me llena.
—Ah...Mark...ah— gimo y eso hace que aumente la intensidad. Yo me sujeto del pasamanos del ascensor, después giro mi cabeza a un costado y veo el reflejo de nosotros dos unidos en uno de los espejos.
—Olivia...ah...te... aah... Te necesito— su voz jadeante y entrecortada me hacen excitarme aún más. Empiezo a mover mis caderas y sólo el sonido de piel con piel inundan el pequeño espacio.
Sentir como entra y sale de mí, las sensaciones que me produce me hacen dudar, no se qué pasara después.
Su m*****o está muy caliente y yo estoy muy húmeda, recibo con placer cada embestida, él desabrocha mi camisa torpemente, rompiendo algunos botones. «Upss, perdón Nancy». Pienso y después sonrío.
Baja mi b*****r liberando a mis senos, entonces empieza a masajearlos, lo que provoca que me arquee, pero pareciera que lo interpreta diferente, porque enseguida empieza a lamerlos, su lengua pasa por mi pezón y da un ligero mordisco, lo que hace que gima más fuerte.
Empieza a besar mis senos, sube por mi cuello y llega a mis labios, apoderándose de nuevo de mi aliento, robandome mi cordura y quebrando mi voluntad.
Los movimientos de nuestras pelvis van en aumento, sabemos que llegará la culminación. Nos frotamos, empiezo a sentir ese gran placer.
—Ah
—Olivia...ah
Las emociones, sensaciones y sentimientos empiezan a invadirme. Mi cabeza se pierde al igual que mi razón en ese mar de gozo.
Gemidos más fuertes salen de nosotros, para llegar al punto más alto de la satisfacción. Y así terminamos. Siento como se vierte en mi interior, es caliente, pero agradable.
Me baja y toco suelo, nos miramos con nuestras respiraciones agitadas, estamos bañados en sudor, con los labios hinchados y la piel rojiza por el roce de nuestros cuerpos semidesnudos.
Él rápidamente desvía la mirada y empieza a reacomodar su pantalón, yo hago lo mismo, bajo mi falda, aunque mi ropa íntima esta destrozada decido tomarla y guardarla en mi bolso, acomodo mi blusa y abotono los pocos botones que se han salvado. Nancy me matará.
Empieza a escucharse ruido, como si hubieran alertado que el ascensor se detuvo y han venido a ponerlo en marcha.
¿Cuanto tiempo paso? No lo sé. Pero seguramente Jayson aviso, ¿que estará pensando que sucedió?
Mark acomoda su corbata y baja su mirada a mis piernas, yo lo miro confundida.
—¿Qué pasa?— y bajo mi mirada. Oh, no. Que vergüenza. El líquido esta bajando por mis piernas.
Mark se pone en cuclillas y con un pañuelo que saca de su bolsillo empieza a limpiarme. Me sonrojo, pero parece que a él ni le molesta lo que hace.
—Discúlpame— dice un poco más calmado, —¿te lastimé?— «¿qué? ¿Enserio crees que me lastimaste?»
—Mark...— termina de limpiarme y se levanta para mirarme, pero no es una mirada de coraje o tristeza...es de preocupación sincera. —Estoy bien— le digo con una pequeña sonrisa.
Él acaricia mi mejilla con el dorso de su dedos, yo cierro los ojos y suspiro.
—Olivia, yo...— pero enseguida las puertas se abren interrumpiendo sus palabras.
—¡Mark!— exclama Jayson con evidente preocupación. Junto a él viene el hombre de mantenimiento, así que yo discretamente ocultándome detrás de Mark acomodo mi cabello.
Tengo que irme, está de más quedarme aquí e intentar arreglar esto...o lo que tengamos que decirnos.
—Disculpen— y salgo rápidamente. Veo que Mark quiere detenerme, pero Jayson le hace un gesto como negando a lo que pretende hacer.
Salgo sin que me retenga más y enseguida tomo un taxi, afortunadamente no hay tráfico y rápidamente me alejo de aquel lugar.
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Jayson__
Podía oler lo que había pasado, inclusive el hombre de mantenimiento se alejó con discreción sin comentar algo.
¡Maldita sea!
Mi primo caería de nuevo en las garras de esa mujer parásito. Pero, ¿qué hacia aquí ella?
¡Rayos!
Necesitaba averiguar lo que hacia esa mujer en este sitio, no me gustó nada lo que hicieron estos dos, seguramente ella se le ofreció, y como Mark aún la ama, accedió a sus insinuaciones.
Ponemos el ascensor en marcha, yo miro molesto a Mark, pero él parece perdido en sus pensamientos.
—Mark— le hablo y él gira su rostro a verme, pero aunque su cuerpo este aquí, su mente parece divagar en otro lugar. —¡Mark!— le hablo más fuerte y al final él conecta su mirada con la mía. —Alejate de ella.
—No puedo— murmura aún mirándome. «¿Qué?»
—Claro que si puedes, tienes que hacerlo, ella es tu perdición.
—La amo— yo niego frustrado y lo miro con mis ceño fruncido.
—No la amas, recuerda lo que te hizo esa idiota, es una r****a, tú mismo lo viste, el video, recuerdalo.
Mark pasa sus dedos entre su cabello, suspira cansado y se recarga en la pared al momento que cierra sus ojos echando su cabeza ligeramente hacia atrás.
Pero antes de que pueda decirme algo, las puertas metálicas se abren.
—Por favor, Mark, recuperate, necesitamos que tengas la cabeza fría—. El asiente y salimos.
Llegamos con la asistente de Giulia y enseguida nos anuncian.
—Pasen por aquí— nos indica la joven asistente y nos dirige a una sala de juntas. Sólo seremos Giulia, Mark y yo, pero necesitamos las propuestas para el lanzamientos de los vinos Syrah, y en esa sala podemos proyectar el trabajo.
Al entrar, Giulia ya se encuentra ahí, nos saluda y tomamos asiento.
Nos entrega unos documentos con la información del proyecto y empiezo a leerla.
Enseguida me percato que el ambiente se ha convertido en un silencio total, y veo que Mark no tiene intenciones de ser muy sociable, así que tomo la iniciativa.
—¿Y cómo sigue Caffarelli?— levanto mi mirada de las hojas y veo a Giulia.
—Él se recupera rápido, tal vez este de vuelta con nosotros en un corto tiempo— asiento y veo de reojo a Mark que sigue sumido en la lectura, bueno, eso quiero creer. Sólo espero que no sea un imbécil como para buscarla, porque sino esta vez sí tomaré medidas drásticas para alejar a esa mujer de mi primo.
—¿Cómo van las importaciones del nuevo cargamento de vinos Caffarelli?— sigo la conversación con Giulia sin prestarle ya demasiada atención a Mark.
—Van de maravilla, afortunadamente no hemos tenido problemas como hace un año con las confusiones de permisos y demás.
—Ya veo. Que bueno.
—Giulia— por fin habla mi primo, entonces ahora me decido a leer más a fondo los documentos.
—Ya decía yo que estabas muy callado, Smith— dice a broma y Mark sonríe de lado.
—Quisiera saber de alguno de tus empleados—. ¡No! ¿Porqué tenía que sacar ese tema? Veo que Giulia asiente y le indica que siga, —Su nombre es...bueno, en realidad no sé sí trabaje para ti, es que la vi de salida, pero no pude hablarle, quisiera contactarla...
Giulia sonríe y se inclina por sobre la mesa como si supiera algo más.
—¿De casualidad su nombre es Olivia Reed?— dice y Mark se asombra, yo por el contrario no tanto, puesto que para poder desenmascarar a esa mujer, tuve la ayuda de Giulia. Lo que me hace cuestionarme de nuevo su presencia en la empresa.
—¿Trabaja para ti?— pregunta rápidamente Mark. Y yo carraspeo ganándome una mirada divertida por parte de Giulia.
—Así es, hoy la contraté.
—¿Qué?— pregunto asombrado. Ella sonríe.
—Tengo mis motivos y son muy personales.
—Necesito contactarla— dice Mark y yo niego.
Giulia se acomoda en su asiento y coloca sus manos en la mesa entrelazando sus dedos.
—Mark, si lo que quieres es que te dé alguna información de donde se esta quedando o un teléfono, te digo desde ahora que no puedo ayudarte con eso.
—Giulia, ella es la mujer con la que me...
—Te ibas a casar—, termina la frase de Mark.
—Lo sé. Yo ayudé a que ese sujeto llamado Liam me proporcionara esa grabación.
—¿Tú?— pregunta incrédulo mi primo mientras trata de razonar sus palabras.
—Sí, a ese sujeto le gusta el dinero, le gusta vivir bien, así que no fue difícil sobornarlo, y quiero que sepas, para que cierres ese círculo en tu vida—, Mark la mira atento, —que Olivia tenía planeado llevárselo a vivir a París, lo mantendría cerca de ella para seguir complaciendola en la cama.
—Ya olvídala, Mark— le digo y él baja su mirada como derrotado por las confesiones.
—No quiero que tomes más represalias contra esta mujer, sólo te lo digo para que sigas con tu vida, haz algo bueno de esta experiencia que te ha pasado y olvídate de Olivia, no guardes rencor, sólo...superalo.
Yo tomo el hombro de Mark para confortarlo y él asiente abatido, después seguimos con lo nuestro sin hablar más del tema.
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Olivia__
Llegué a la casa y me fui directo a cambiarme de ropa, me puse una pantalón pijama y una blusa blanca de manga corta con una figura de un girasol estampado. No me bañé, sólo quería dormir, aunque sean las dos de la tarde, pero aún sentía sus caricias y sus besos en mi piel.
—¿Por qué?— trato de pensar en un motivo de su reacción, pero sólo llego a una conclusión, él sigue enamorado de mí. Pero, ¿yo lo estoy de él? Es que fue tan intenso ese momento, tan único y especial, sentí que yo también lo anhelaba y necesitaba.
Empezaba a cerrar mis ojos, me sentía agitada, pero no físicamente, sino mental.
Sólo espero que esto que ha pasado, no empeore las cosas.
¿Lo llamaré?
Me debato en un duelo interno, pero sé que debo al menos dejar las cosas claras...
Y qué exactamente le diría, cuando ni siquiera yo sé que hacer.
Las horas pasan, camino de un lado a otro, veo el teléfono de casa y me contengo de lanzarme a él y marcar su número.
—¿Qué debo hacer?— me pregunto a mí misma con pesar.
Transcurre otra hora y por fin tomo el teléfono. «Decídete Olivia, tienes que llamarlo, aclarar las cosas, hablar».
Definitivamente yo tengo que hablarle, porque él no tiene cómo contactarme.
Suspiro agarrando valor y empiezo a teclear.
222 01 3...
Cuando término de marcar, el sonido tarda y luego empieza a timbrar. Necesito tranquilizarme, tomo aire profundamente, creo que estoy temblando, casi puedo escuchar mi latir también.
Un pitido, dos, tres, cuatro y contestan.
—¿Hola?— mi corazón se acelera y mis piernas empiezan a flaquear, afortunadamente estoy sentada.
—Mark— digo en un hilo de voz, —soy...
—¡Olivia!— dice asombrado y con evidente emoción, lo que hace que me tranquilice. Creo que él también necesitaba hablar conmigo.
—Necesitamos hablar— mi voz sale muy tímida e insegura aún. Pero después se escucha un ruido, como si estuviera con alguien más. Jayson.
—¡No vuelvas a molestar, ya has dañado suficiente a mi primo!— empieza a gritarme Jayson y yo me quedo congelada, —¡si sigues dañándolo ten por seguro que mostraré el video a nivel nacional donde te estas revolcando con tu amante, maldita zorra!— y cuelga.
Retiro el auricular de mi oreja y me percato que mi mano está temblando. Pero las palabras de Jayson, él tiene razón, necesito alejarme de Mark, ya no debo dañarlo, ya he causado suficiente daño...
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Gracias por leer.
Continúa.