Capítulo 6. Primer día de trabajo.

3650 Palabras
MARK__ —¡¿Qué te pasa?!— le reclamo molesto mientras le arrebato mi celular. —Y esa amenaza de que mostrarás el video, ¿a quién rayos piensas mostrárselo? —¡A todos!— grita extendiendo los brazos, —Si es necesario lo mostraré en su nuevo trabajo y así en cada lugar que frecuente, con tal de destruirla.— Toma mi hombro dándome un ligero apretón, —Mark, lo hago por tu bien, debo evitar que caigas de nuevo en ese error llamado Olivia Reed.  Suspiro frustrado. —Creo que soy lo suficientemente maduro para saber lo que hago y las consecuencias que acarrean cada acción que tome— lo miro con el ceño fruncido y tenso mis labios. Jayson niega con su cabeza. —Yo no tengo duda en eso, pero sé muy bien lo qué es ser traicionado, que te defrauden, estar deprimido...—suspira y su cara toma un gesto duro, —Tú estas pasando el duelo de una relación fallida, de algo que creíste perduraría mucho tiempo, estas pasando por una etapa de negación a lo que es la realidad. ¡Ella te fue infiel, compréndelo! Sus palabras llenas de verdad hacen que ese malestar vuelva a posarse en mi pecho, pero recordar lo que pasó esta mañana en ese ascensor, ella deseaba lo mismo que yo, nos necesitábamos y lo confirmé con cada beso, con cada caricia, en como se entregó a mí sin poner resistencia. —Jayson...— mi primo presta atención a lo que diré, ha visto mi cara que refleja seriedad y sobretodo decisión, —Yo la sigo amando—, él quiere hablar, pero no le permito que interrumpa lo que le diré, —pero también se muy bien lo que me hizo, yo no puedo volver con ella, las cosas tal como ella me lo dijo, ya no serían igual, y aunque me duela, ella podrá estar de nuevo en mi cama sólo como una amante, ya no será nada serio... —Mark...— las lágrimas que trataba de contener al final salen a relucir, pero no me avergüenzo, y mi primo me abraza, él es como mi hermano y así como siempre me ha apoyado y ayudado, también me comprende. —Creo que tengo que hablar con ella— le digo y él asiente. *** Falta sólo una hora para salir de la oficina, pero siento que ya no me concentro, y eso que es el primer día de mi regreso. Escucho que tocan la puerta de mi oficina y enseguida entra Jayson. —¿Ya te vas?— le pregunto, pues algunas veces suele irse antes. Él se acerca a mí y toma asiento frente a mi escritorio. Levanto una ceja por su raro comportamiento, pareciera que esta pensando mucho lo que me dirá. —Mark, me dijiste que necesitabas hablar con Olivia, ¿cierto?— dejo mi computador portátil a un lado y le presto atención, —¿Recuerdas que Giulia me ayudó para desenmascararla?— asiento. —Pues digamos que me tiene cierta confianza, así que me proporcionó la dirección del lugar donde se esta quedando Olivia...— se queda callado un momento, por mi parte sólo lo miro con mis ojos entrecerrados. Me siento incrédulo ante lo que intenta proponerme, —Era por precauciones, pero descuida, no me meteré, ten— me tiende una hoja con los datos de Olivia. Enseguida tomo la hoja y leo la dirección. Me levanto rápidamente y agarro mi saco del respaldo de mi silla y me lo coloco ante la mirada silenciosa de Jayson. —Hoy me iré temprano, hazte cargo— le digo y salgo rápidamente, mi secretaria me observa, pero yo sigo de largo sin comentarle nada. Bajo por el ascensor privado de presidencia y llego al estacionamiento, oprimo el botón de mi tarjeta del auto, las luces se prenden y enseguida lo abordo. Manejo a toda prisa, inclusive me paso altos, ya quiero llegar y hablar con ella, necesito hacerlo. Según mi GPS me indica que es aquí, es un edificio no muy ostentoso, pero bien conservado, se ve que es una buena zona, lo que me hace preguntarme cómo es que consiguió un lugar así, puesto que el día de la boda no le permití llevarse demasiado, y entre eso, fue el dinero, lo que supe que tomó fueron unos cuantos billetes, pero nada como para sobrevivir estos días. Estaciono bien el auto y me dispongo a bajar, me acerco a la puerta y oprimo el número del apartamento. —¿Si?— es la voz de un hombre. Dudo si seguir, pero...lo intentare. Me aclaro la garganta. —Disculpe, ¿se encuentra la señorita Olivia Reed?— pregunto esperanzado de que este equivocado, pues no me ha gustado nada que un hombre viva con ella. —Esta bañándose, pero adelante, ya le abro— dudoso entro al edificio. Cuando llego al piso, toco la puerta; un toque, dos y se escucha como abren el seguro de esta. La puerta se abre dejando al d*********o a su habitante, pero la sorpresa que me llevo al instante se sustituye por la cólera, casi puedo sentir como mis latidos aumentan llevándome a la adrenalina. ¡Liam! Sólo trae una toalla, se le ve el cabello mojado. ¡Se estaban bañando juntos! —Hola— dice con una sonrisa amplia que me da náuseas, —si gustas pasar, está en nuestra recámara cambiándose, no tarda— me abre la puerta dándome acceso a la casa. Cierro mis ojos y suspiro. —¿Estas bien? Te ves un poco acalorado— respiro profundo, trato de verlo a los ojos, pero sé que sí conecto con su mirada, lo golpearé hasta matarlo. Titubeante retrocedo, empuño mis manos, siento como mis uñas se clavan en mi piel, respiro profundo de nuevo, aprieto los dientes y me alejo a pasos agitados del lugar. —¡Ey amigo!, ¡¿te encuentras bien?!— escucho como me habla el idiota, pero no le respondo. Oprimo el botón del ascensor, pero pareciera que tarda una eternidad, así que sin pensarlo más, me dirijo a las escaleras y bajo  corriendo. De nuevo ese malestar se apodera de mi cuerpo, siento que algo se quiebra en mi interior, un nudo en mi garganta me acompaña, quiero gritar, pero no puedo, mis ojos se llenan de lágrimas, pero antes de que pueda derramar una, subo al auto, golpeo el volante y recargo mi rostro en mis manos, entonces es aquí donde me vuelvo a desmoronar. Maldita Olivia. GIULIA__ Llego a la mansión Caffarelli, enseguida me abren las grandes puertas y manejo por ese sendero empedrado; la casa es grande y bonita, pero no se compara con la mansión Caffarelli de Italia,  eso y sus inmensos viñedos que dan vida a todo ese paisaje que se puede ver al amanecer, aunque bueno, América tiene lo suyo. Cuando llego a la puerta principal de la casa el mayordomo Angelo me abre la puerta del auto, —Benvenuti signorina Giulia (bienvenida señorita Giulia)— saluda el hombre haciendo una reverencia. —¿Come la salute continua signore? (¿Cómo sigue el señor?) — pregunto rápidamente. —Già un po' meglio questo. Oggi persino si è alzato dal letto (Esta ya un poco mejor. Inclusive hoy ya se ha levantado de la cama)— Dice feliz, pues en realidad él lo estima mucho, ya que lo ha cuidado desde niño. Asiento y me dirijo a su recámara. Subo las escaleras y me encamino hasta la recámara de Caffarelli, toco la puerta. —In avanti (Adelante) — dice y entro. Enseguida se acomoda en la cama y sonrío. —No es necesario— le digo indicando que se mantenga acostado. Él suspira y se frota la cara. —Estoy cansado de estar aquí, tú bien sabes que no soy de los que se la pasan durmiendo, a mí me gusta la acción,— y me mira con ese gesto intimidante, pero que en mí no resulta. —Quiero regresar a la empresa— declara decisivo. Yo niego en desaprobación.  —Fernando, recuerda que aún estas recuperándote, necesitas un poco más de tiempo descansando, tu cuerpo sufrió un accidente...— y me acerco a él, me siento en el borde de la cama y sujeto su mano. Veo que aún tiene algunas laceraciones en sus dedos, una mano inclusive sufrió una quemadura, no fue tan profunda, pero sigue enrojecida con los bordes amarillentos por la cicatrización y por las pomadas que se le han estado aplicando, —Debes recuperarte por completo, yo me estoy haciendo cargo de las empresas, los restaurantes, las importaciones y exportaciones, así como los negocios en Italia. Quiero que comprendas que me estoy haciendo cargo de to-do— le recalco la última palabra, él me observa un instante y asiente. Sabe a lo que me refiero con todo, pues eso incluye a los responsables de su atentado. Aleja su mano de mi agarre y observa el daño en ella. —¿Sabes?— dice y presto atención, —Llegaron flores— lo veo extrañada, pero enseguida me percato porque ha dicho eso. —¿Se ha contactado con algún abogado o se ha intentado contactar con los nuestros? Él sigue observando su mano, después toma un dedo y acaricia su uña, es como si estuviera meditando su siguiente paso. Conozco a Fernando desde que es pequeño, ya que yo le gano con cuatro años, pero nos criamos como hermanos, puesto que mis padres murieron y mi tío se hizo cargo de mi hermano y de mí. Mi madre era hermana del padre de Fernando, así que no dudó mi tío Franco en acogernos. Cuando mi padre cayó en la ruina, los males de salud lo acompañaron, murió cuando Leandro, mi hermano menor, tenía tan sólo dos años, yo tenía seis.  Mi madre aún era joven, pero se deprimió, un día nos llevo en el auto a la casa de los Caffarelli y nos dejo ahí, recuerdo que mi tía Luciana me abrazó, yo no entendía por qué, pero mi madre ese día se despidió con lágrimas, ya no regresó y cuando comprendí un poco mejor las cosas, mis tíos hablaron conmigo, entendí que jamás la volvería a ver, al igual que a mi padre. Pero afortunadamente tuve una familia, gané dos padres amorosos y otro hermano. Fernando es hijo único. Así que Leandro, mi hermano, que es de la misma edad que Fernando, se llevaron de maravilla.  Mi tío Franco nos trató por igual, inclusive mi hermano Leandro y yo tenemos nuestras propias empresas, todo salió del trabajo de los viñedos, ya que mi familia estaba en la ruina, pero mis tíos querían que nosotros tuviéramos algo, así que empezó a adentrarnos a ese mundo del negocio familiar. Mi hermano y yo tenemos también viñedos, hemos hecho crecer bastante la empresa, ahora ya no dependemos económicamente de la familia Caffarelli, pero aún así a veces hacemos negocios juntos, sólo que para mí resulta un dolor de cabeza tener que lidiar con Leandro y Fernando, porque cuando se juntan, son un torbellino. Parecen niños jugando a ser empresarios y no realmente empresarios adultos serios de renombre. —Se contactó con Faviano— cierra los ojos y suspira. Se que es duro para él darse cuenta que esa mujer sólo lo quería por su dinero, creo que de ahí surge mi apoyo en ayudar a Jayson para alejar a Olivia de Mark... —Preguntó que si había dejado testamento. Faviano le dijo que sí, entonces ella quiso saber si estaba incluida, pero Faviano le dijo que dentro de un mes o más se leería el documento formal, y que claro, ella estaba invitada. —Ya veo— digo pensativa, —¿y qué piensas hacer? Fernando junta sus cejas y sus labios se forman en una delgada línea, —Necesito recabar suficiente información para hundirla— asiento, pues comprendo su despecho.  No sé si contarle lo de Mark... Aunque claro, eso le confortara, sabrá que no es el único. —¿Sabías que no eres el único al que una novia lo traicionó?— le digo en tono divertido, él ríe. —¿Ah, sí?— dice incrédulo, —Supongo que tampoco soy el único al que su ex prometida quiso matar,— dice con ironía. Sonrío negando por su chiste malo. —Pues no eres al único empresario millonario y guapo...— el ríe a carcajadas. —¿Así que lo admites, soy Guapo?— pregunta alzando una ceja y yo frunzo el ceño. —Lo decía sólo para levantarte la moral— y vuelve a reír a carcajadas, —bueno como te decía. Hay un amigo tuyo que se iba a casar... —Si, lo sé. Mark se iba a casar, bueno, ya ha de estar casado, me había invitado, aunque creo que no me mandó la invitación formalmente. —Bueno, pues fue porque no se casó.— la cara de asombro de Fernando no se hizo esperar. —La chica esta, su ex prometida, lo estuvo engañando, él se enteró y realizó una boda falsa en la que pudiera desenmascararla, inclusive contrato actores para llenar la capilla. Lo que pasa es que dice Jayson, que la chica era mucho de apariencias, sabían que si le daban en donde más le doliera sería más humillante. —¿Y qué paso con ella?— pregunta intrigado. Me alegro que ya vea que no es el único traicionado. —Pues la corrió de su casa, ella no es alguien que tenga dinero, o su familia, tampoco tiene estudios universitarios, así que se las vería muy mal en el mundo allá afuera. —Wow, eso si es una buena venganza. Nunca lo hubiera pensando de Mark, al menos por lo que me contaba de ella, porque nunca la conocí, ni en fotos, decía que estaban muy enamorados, él se desvivía por ella. —Lo que pasa es que no fue un plan hecho por él, en realidad a desenmascarar a la ragazza esa, fuimos Jayson y yo. Fernando me mira extrañado y asombrado. —¡¿Tú?!— exclama muy asombrado. Entonces yo adopto una actitud sería. —Fratello, yo te quiero tanto, así como amo a mi hermano Leandro.— él asiente sonriendo —Entonces cuando me enteré de lo que le había pasado a Mark, y que era algo similar a lo tuyo, porque recuerda, no es que te lo eche en cara, pero yo ya sospechaba que tu ex, te estaba engañando y tú no querías creerme.— él asiente torciendo su boca, —Pero bueno, como te decía. No dudé en ayudarlo, yo no quería que alguien más sufriera por una mujer que no sabe valorar el amor de su pareja. Pero lo peor que podía hacer Mark, era casarse, teníamos que evitar que cometiera una gran error. —Creo que después de todo, soy afortunado,— y sonríe con aflicción, —ya que yo supe, aunque fue de un modo no tan grato, supe lo que era en realidad mi ex prometida.— suspira sonoramente, —Ahora ella cree que estoy muerto, y lo peor es que aún anda rondando en busca de mi c*****r. —¡De tu dinero!— exclamo molesta, aunque sé que él se refería a eso exactamente. —¡Esa maldita estuvo engañándote por dos años y después cuando le comentaste que la habías incluido en el testamento!— estoy gritando, pero no me importa decirle cuanto aborrezco a esa mujer, —¡Quiso matarte! La mirada triste de Fernando enseguida hace que me calme. —Gracias— dice en un susurro. —Fer...— él niega. —Tú siempre cuidando a tus hermanos menores, preocupándote y nosotros sólo te damos dolor de cabeza— y me regala una pequeña sonrisa. Enseguida me acerco a él y lo abrazo. —Siempre los cuidaré, aunque tenga que matar. OLIVIA__ Me había quedado dormida después de tanto llorar, pero es que no podía concebir lo que había pasado esta mañana y ahora estaba debatiéndome en si debía alejarme de Mark, aunque sabía que era lo mejor, una parte de mí no quería hacer lo que era "correcto". Escucho ruido en la cocina y me apresuro a ir ahí. Es Nancy, esta cocinando. Después voltea y sonríe al momento que prueba un caldo de la cuchara. —Que bien que ya has despertado, te vi tan cansada que me dio pesar levantarte. —Oh—, digo asombrada, pues en realidad no supe a qué hora llegó. Después veo por la ventana y ya ha obscurecido, —gracias. —Vamos, ya está la cena. Lávate la cara para que despiertes bien y me cuentes qué tal te ha ido en el trabajo,— dice muy animada y yo asiento. Cuando estamos cenando, empiezo a contarle sobre mi entrevista, decidí omitir lo de Mark, ya que sé me  reprenderá. —Entonces, ¿qué harás exactamente?— pregunta y muerde su albóndiga de carne. —Seré asistente de la asistente de la dueña de la empresa. —Vaya— dice asombrada, —eso no lo había escuchado, debe ser alguien muy importante para que su propia asistente tenga una asistente— dice y reímos. *** Me levanto temprano y me dispongo a cambiarme. Agradezco que Nancy me haya prestado más ropa, inclusive dijo que me regalaba la anterior, que así tendría un conjunto más, «si supiera, pero bueno, luego compraría más ropa con mi primer sueldo». Llego a la empresa una hora antes, tal y como me lo indicaron, entro y saludo al de seguridad, este me observa rápidamente y nota que llevo el gafet, entonces me devuelve el saludo. Entro y la chica de recepción aún no ha llegado. Me apresuro a entrar al ascensor y un sin fin de recuerdos llegan a mí, me acaloro y me echo aire con mi mano. «Necesito concentrarme». Llego al piso que me indicaron y me dirijo a la oficina de quién será mi jefa inmediata. Toco la puerta y escucho un «pase». Entro y me indica que me siente. Estuvo contándome un poco sobre la empresa, me dijo que haríamos un recorrido y después tendríamos una junta con algunos de los accionistas de ITAFF, también vendrían el presidente de Syrah y de la corporación Smith, o sea que eso significa que Mark y su primo estarán por aquí. Aunque supongo que no es tan malo, porque así podré hablar con él en persona, aclarar nuestra situación, decirle que es mejor ya no tratarnos de ese modo... Aunque...¿realmente quiero alejarme de él? Hicimos el recorrido, mi jefa se llama Cornelia, se ve que tiene un carácter fuerte, sólo espero no tener problemas en un futuro. Pero al menos hasta ahorita se ha portado dentro de lo que cabe...agradable. —Bien, supongo que es todo. Necesito que estés preparada para la junta, será en media hora, así que primero cerciorate que en la sala de juntas este todo listo.— asiento y se va. Me dispongo a tomar asiento y luego de llamar a cafetería y mantenimiento me dirijo a la sala a supervisar. Faltan cinco minutos, todo esta de maravilla, sólo espero que con la presencia de Jayson no tenga problemas. Ayer se escuchaba muy alterado, pero yo necesito hablar con su primo, eso tiene que entenderlo. Se acerca Cornelia y me indica que me posicione a un lado de la entrada. Lo hago y empezamos a recibir a los accionistas, así como a Giulia que me sonríe al verme, yo le devuelvo el gesto y después dirijo mi mirada de nuevo a la entrada. Mi corazón empieza a latir fuerte, traicionando todo mi intento de parecer desinteresada, pero no puedo ocultarlo bien, ya que se va acercando Mark. Al llegar a la entrada, Cornelia les da la bienvenida, pero Mark no contesta, él sólo me dirige una mirada llena de odio. ¿Qué le pasa? —Pasen— dice Cornelia. Jayson tiene que sujetar el brazo de Mark para hacerlo caminar, pero no entiendo ese cambio de actitud. Cornelia y yo tomamos asiento en unas sillas un poco alejadas de la mesa principal; estamos al tanto de lo que puedan ocupar los accionistas. Entonces comienza la presentación, hablan sobre las fechas y lanzamientos de dos vinos. Luego de veinte minutos, repentinamente la presentación tiene una falla. Cornelia me dirige una mirada molesta, pero yo me encojo de hombros y le susurro que el de mantenimiento me aseguró que no había problema alguno con las computadoras. Me indica que busque al de mantenimiento, asi que salgo rápidamente y lo encuentro después de diez minutos. ¡Mucho tiempo, Cornelia me matara! Al llegar, abro la puerta y todas las personas que se encuentran en la sala me observan sorprendidos. Pero no entiendo, incluso el hombre de mantenimiento los mira extrañado. Miro rápidamente el rostro de Mark y su expresión no ha cambiado, en cambio Jayson me sonríe con burla. ¿Qué pasa? Cornelia se levanta rápidamente y me sujeta del brazo de un modo agresiva, —Ah—me quejo, pero ignora mi reacción. Me saca casi a rastras de la sala y me empuja. —¿Qué te pasa, niña?— me pregunta enojada. No entiendo. —¿Qué? —No te hagas, acabas de dejarnos en ridículo,— su tono de voz es bajo para que no la escuchen cómo me reprende, pero puedo asegurar que ese casi susurro es como un grito, —te dije que revisaras todo, que todo estuviera bien, ¡no tenías porque traer tus vulgaridades a la empresa! —Pero... —¡Cállate! Acabas de arruinar una junta muy importante.— cierra los ojos y respira profundo. Después los abre y me mira con los ojos inyectados de coraje, —¡Estas despedida! ________________________________________ Gracias por leerme.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR