Capítulo 7. El video.

3237 Palabras
                                                                                         __OLIVIA__ ¡¿Despedida?! Trato de soltarme de su fuerte agarre, pero parece que Cornelia no pretende liberar mi brazo. ¿Qué le pasa a esta mujer? —¿De qué vulgaridades habla? Yo no he hecho nada— me defiendo, pero ella sonríe con incredulidad. —¡Del video ese!— apunta con su dedo índice en dirección a la sala de juntas. —No se de qué habla, así que ¡Suélteme!— y por fin afloja su agarre, después dudosa me suelta. —Largáte de aquí, no sabes los problemas que tendré por tu culpa— y me dirige una mirada envenenada, —si querías hacer p*********a te hubieras ido a otro lugar—. Y con eso se vuelve a adentrar a la sala. Yo me quedo confundida. —Vaya, vaya— dice Jayson al momento que sale de la sala de juntas, detrás de él viene Mark, pero esa mirada que me dirige... Es que no logro descifrar su motivo. —Mark— le digo con esperanzas y me acerco a él, pero antes de que pueda siquiera tocarlo, coloca su mano al enfrente para detenerme. —No te me acerques, he tenido suficiente con lo que vi ahí adentro— y él también señala a la sala de juntas, —El material que produjeron Liam y tú…— su tono de voz es tan gélido que me da miedo, y de pronto pareciera que todo da vueltas, me niego a creer que hay un video en el cual estoy con Liam teniendo el acto s****l. ¿Pero quién grabó ese video? Porque definitivamente yo nunca hubiera aceptado hacer algo así. ¿Sería Liam? Tal vez por esa causa Mark se enteró de mi infidelidad... Pero no puedo creerlo aún, cómo es que hay un material de ese tipo en el cual yo salgo. Y lo peor aún, no puedo creer que haya sido  mostrado en una sala llena de ejecutivos  importantes, me niego a creer que me pasa esto en mi primer día de trabajo, ¿pero quién pudo tráelo a este lugar? el único que pudo grabar eso fue Liam, pero no entiendo porqué seguirme dañando con eso, él me dejó bien en claro que estaba enamorado de alguien más, que supuestamente por eso no podía vivir con él. Levanto mi mirada y lo veo con dolor. —¿Fue de esa forma como te enteraste?— le pregunto ya comprendiendo todo. Mark sonríe de forma amarga mientras me acaba de quitar toda moral con ese gesto despectivo. —Él te vendió. Pidió una cifra muy grande a cambio de una prueba valiosa en la cual protagonizas un engaño.— y por fin lo dice, Liam me ha vendido, y lo peor es que yo jamás sospeché de él. m*****o. Asiento resignada a aceptar la situación. Así que ya no queda nada, sólo me queda soportar esta vergüenza y afrontar las consecuencias de mis actos. Yo creí que todo mejoraría, que tal vez no volveríamos a estar juntos, bueno, la verdad si tenía una leve esperanza de que recuperáramos nuestra relación, pero lo que creo que si tendríamos era una amistad o al menos ya no guardar resentimientos. Después de unos segundos de ver sus ojos azules destellar coraje, odio y repudio, decido bajar mi rostro y le murmuro —Perdón— me doy media vuelta, me encamino a mi lugar de trabajo y tomo mi bolso ante la mirada de pena de las otras asistentes. Creo que no vale la pena reclamarle nada a Liam, o a Jayson por lo de ayer, ni siquiera a Mark de su indiferencia. No, no debo, de lo contrario este último es el que debería tener algo que reprocharme a mí. Llego al ascensor, oprimo el botón y levanto mi mirada. Veo su rostro molesto, decepcionado, pero sobretodo desesperanzado. Me duele, no puedo negarlo, pero ya no hay nada que hacer. Y con esto, las puertas metálicas se cierran, y con ellas se pierde el rostro de Mark. Creo que esta será la última vez que lo vea... Salgo con mis rostro ruborizado por la vergüenza, ni siquiera levanto la mirada para despedirme, aunque escucho un —¿Ya te vas?—De alguien que creo es la recepcionista, pero no contesto. Lo que quiero es irme de aquí lo más pronto posible. Camino sin rumbo fijo, sé que necesito tomar un taxi para llegar a casa, pero no puedo estar cerca de la empresa y que los accionistas me vean, no podré resistir ser juzgada, que me vean como algo que en realidad no soy. ¡Maldita sea! He comprendido mi error, tarde, pero he entendido. Ahora me queda sólo empezar de nuevo, lejos de esos hombres. Cuando llego al departamento de Nancy ya son más de las dos de la tarde, sé que no estuve ni media jornada laboral, pero de qué servía, si Cornelia ya me despidió. Me despojo de mi ropa y me adentro a la bañera, abro la llave y dejo que esa fría lluvia artificial recorra mi cuerpo, siento como la piel se tensa con esa frialdad, pero necesito despejarme de lo de hoy, necesito supéralo. Cuando término mi baño me coloco una toalla en mi cuerpo y otra en mi cabello. Me dirijo al sofá-cama y me dejo caer. Volteo y veo el teléfono, así que decido marcarle al móvil de Nancy. Empieza a sonar y enseguida contesta. —Olivia, ¿qué pasa?— pregunta un poco exaltada. Suspiro. —Me han despedido— casi puedo ver la reacción de sorpresa de Nancy. —Pero...¿pero porqué?— balbucea. —Digamos que sigues teniendo razón,— escucho que bufa. —Liam grabó un video de nosotros teniendo sexo, se lo vendió a Mark, por eso se enteró de la infidelidad. —m*****o— dice enojada Nancy. —Pero hay otra cosa peor— digo con mi voz casi en un sollozo. —¡¿Otra cosa peor?!— exclama asombrada. —Así es— le digo y siento como algunas lágrimas ya empiezan a caer. —Hoy hubo una junta muy importante en la empresa, estaba el reflector proyectando una presentación de los nuevos vinos, de pronto sucedió algo y salí a buscar al de mantenimiento, sólo tarde un poco más de diez minutos en regresar, pero cuando llegué todas las miradas se dirigieron a mí, me sentía avergonzada... —¡¿No me digas que proyectaron el video?! —Si— logro decir y enseguida me suelto en llanto. —Por favor, no llores Oli— Nancy me trata de consolar, pero yo necesito desahogarme. —Mira, haremos esto. Buscaremos un nuevo empleo para ti cuando estés preparada, pero por el momento descansa,— yo sorbo la nariz y ella ríe al escucharme. —Tengo que colgar, pero llego en la noche, llevaré comida china, no te preocupes en preparar la cena, te quiero, bye. —Hasta luego— y cuelgo.                                                                             ___GIULIA__ Veo que los presentes  están sorprendidos por las fuertes escenas que se nos presentaron, pero al igual que yo, no estoy tan descartada de sentirme así, pues Jayson nunca me dijo que lo mostraría delante de la junta.  Sé que él quería que Olivia lo viera también, pero no podía dejar a la vista tanto tiempo ese material pornográfico. Así que lo hice quitar enseguida. Pobre Olivia, se ve que es una joven desorientada, pero lo que hizo lo esta pagando muy caro. Estuve de acuerdo en que Cornelia la despidiera, después de todo lo que necesitaba saber de ella ya la descarto como la posible chica misteriosa que salvo a Fernando en aquel accidente. Así que ya no la necesito cerca, lo que me hace recordar que tengo que investigar más a fondo ese asunto, porque mi primo no deja de insistir en encontrarla y agradecerle su  buena obra. Aunque en realidad yo también debo agradecerle a esa joven misteriosa, pues según lo que recuerda y me contó Fernando, ella fue muy cálida, decidida y valiente al acercarse a socorrerlo. —Señorita Giulia— salgo de mis pensamientos y volteo a ver a Cornelia. —¿Ya se han ido todos? —Así es señorita, ya despedí a todos los ejecutivos y les re programe la reunión— yo asiento, —también los señores Smith ya se encuentran en su oficina. —Gracias, Cornelia— le digo y salgo de la sala de juntas, me dirijo a mi oficina y abro la puerta. Jayson enseguida se levanta con una sonrisa de satisfacción por el logro que consiguió. —Creo que esto debemos celebrarlo,— expresa feliz, pero Mark no parece hacerle gracias los comentarios de su primo. —Por fin mi primo— y palmea el hombro de Mark, —se dio cuenta de la clase de prostituta con la que se casaría— dice con sorna. —Vamos Jayson, deja a Mark tranquilo— lo reprendo y este se encoge de hombros. Me acerco a Mark y me siento a su lado en la sala de mi oficina. —¿Cómo estas? —Creo que...— y se rasca su cabeza, —Supongo que estaré mejor— sonríe levemente. Yo asiento un poco con mi cabeza y frunciendo mis labios. «Creo que debo de darle su espacio». —Esta bien...— dudo un poco si seguir para cambiar el tema, aunque creo es lo mejor —¿les parece si nosotros tres nos reunimos dentro de una semana para adelantar el proyecto? —No hay problema— dice Jayson aún muy animado y Mark asiente con su cabeza ya más cabizbaja. —Perfecto, entonces los veo en una semana.— Les digo y los acompaño a la salida de mi oficina. —Adelantate Mark, ahora te alcanzo, necesito decirle algo a Giulia— dice Jayson y Mark asiente, se despide de mí y se va. Veo a Jayson con mis ojos entrecerrados, creo saber lo que dirá. —Habla— le digo regresando a la oficina, él me sigue y cierra la puerta. —Bueno, creo que tengo que agradecerte por la ayuda,— suspiro cansada. —Tranquila, Mark no lo sabrá nunca. —Esa palabra muchas personas la han empleado mal— y lo miro retadora, —¿lo sabias?— se encoge de hombros y hace un gesto de desgano. —En todo caso, gracias, y si se llega a enterar, ya no habrá marcha atrás para que regrese con Olivia. No se sí hice bien en volverme a meter en asuntos que no me competen, aunque yo había dicho que la infidelidad que había sufrido Mark era similar a lo que estaba pasando con Fernando, no se compara, puesto que a Fernando lo intentó matar su ex prometida «estoy más que segura» y a Mark, esa chiquilla le fue infiel, sólo eso. Además la ex prometida de Fernando ya sospechábamos que lo engañaba, pero no habíamos podido conseguir pruebas, a contraparte de Mark, que él se enteró un mes antes de la boda y eso le ayudo a planear todo para desenmascarar a Olivia. Pero en fin, creo que esta fue la última vez que ayudé a Jayson para alejar a esa mujer de su primo. —Jayson, sólo quiero que sepas que esta fue la última vez que te ayudo, para la próxima, si hay una, no cuentes conmigo— él se cruza de brazos y suspira sonoramente. —Entonces, creo que aquí damos por terminada nuestra alianza— y me tiende la mano.                                                                                 ___NANCY___ Me dejó muy preocupada Olivia. «Niego con mi cabeza» Es que no puedo creer todo lo que esta pasando, yo pensaba al igual que ella, que su vida mejoraría. Veo llegar al señor Costa, mi jefe, él también fue a la junta en la empresa ITAFF, lo que me recuerda a lo que me ha contado Olivia, así que tal vez él también presenció esa escena. Pobre Oli. Mi jefe entra a su oficina y enseguida me dispongo a ir con él, tal vez me entere de otros detalles de los cuales Olivia pasó por alto. —Pase— escucho y enseguida entro. —Señor Costa— le digo y me apresuro a tomar asiento. Él aún esta acomodandose en su sitio, mueve papeles, teclea algo rápido en su ordenador, abre un cajón de su escrito y saca una tarjeta de memoria. Mientras, yo lo observo con libreta en mano y bolígrafo, lista para acatar una orden. —Señorita Benson, necesito que  mande la solicitud de exportación a la empresa ITAFF— dice y empiezo a anotar. Puedo sentir la mirada de mi jefe sobre mí al momento que piensa en algo más, y vaya que es  algo que no deja de ponerme nerviosa desde el primer día en que empecé a trabajar con él. Mi jefe se llama Alexander Costa, es seis años mayor que yo, pero no es un hombre viejo, tiene 33 años, es soltero y sólo ha tenido una novia formal, de la cual hace unos tres meses se separó, según por que ella alegaba que él no tenía el tiempo suficiente para estar con ella, hasta llegó a rumorar que tal vez le estaba siendo infiel, pero yo puedo asegurar que eso es mentira, puesto que él es muy dedicado a su trabajo y es un hombre muy respetuoso. Levanto mi mirada y veo como se muerde el labio inferior mientras parece que medita algo, voltea a ver la pantalla de su ordenador y me deja a la vista su perfecta línea maxilar que hace un contorno muy masculino en su rostro, al igual que su nariz estilizada y esas pestañas negras y largas que adornan sus ojos cafés. Sé que viene de una familia italiana, de hecho él es el encargado de hacer las gestiones con la empresa ITAFF y la Corporación Caffarelli , según por su gran empatía con los dueños de esas compañías, que también son italianos. —Necesito que lo haga ahora— pestañeo un par de veces saliendo de mi ensoñación. Sonrío un poco ruborizada. —Por supuesto, señor— le digo y me dispongo a levantarme, pero luego recuerdo lo de Olivia, tengo que ver cómo le saco información a mi jefe. Me quedo parada observándolo, después él levanta la mirada y me observa atento. —¿Quiere decirme algo, señorita Benson?— me quedo congelada, trato de pensar en algo, pero ¿qué? —Disculpe, señor, lo que pasa es que escuché a las otras asistentes comentar algún problema en la reunión de hoy de la empresa ITAFF—. Le digo y levanta sus cejas en señal de asombro. Claro, mentí, en realidad no hubiera podido escuchar nada de esas asistentes, ya que enseguida de que llegó mi jefe me dispuse a venir con él. —Bueno, no creí que se supiera tan rápido— me indica con su cabeza que me siente y lo hago. —Hubo una filtración de un video donde...— se queda pensando en cómo decirlo, aunque yo ya sé de qué se trata, —Donde una joven asistente de dicha empresa salía teniendo... r*****************s. —Oh— trato de mostrarme asombrada. —Pero...— y baja su mirada, algo que me hace ponerle mayor atención, —Señorita Benson,— levanta su mirada y entrelaza sus dedos. —Le diré algo para que tenga cuidado, ya que yo la estimo mucho—, asiento un poco confusa. —He visto cómo el señor Jayson la ve, digamos que no es una forma adecuadas para ver a sus colegas, usted me entiende, —asiento ligeramente mientras trato de recordar las miradas de Jayson, —Creo que él está detrás de ese video para desprestigiar a esa chica, lo que me sorprende es que el presidente Mark no haya dicho nada, ya que si no me equivoco esa joven era Olivia, su prometida. —¿Pero por qué piensa que el señor Jayson esta detrás de lo que ocurrió?— necesito tener información, ya que no entiendo porqué seguir molestándola, ya no se casaría con su primo, ¿entonces por qué? —Jayson se encargó de las presentaciones en la junta, de pronto el proyector "sufrió un accidente"— y lo dice entre comillas. —Usted cree que no fue un accidente— lo confirmo más que preguntarlo y él asiente. —El señor Jayson mágicamente arreglo el percance con el proyector, pero antes de eso cambió la USB que contenía la información, nadie se dio cuenta porque estaban dialogando de otras cosas en ese lapso, pero la actitud de Jayson a mí me llamó la atención, era algo sospechosa y nerviosa a la vez. —¿Y qué paso con Oli... Digo la prometida del señor Mark? —Despidieron a la chica, además alcancé a escuchar que se mofaban en la cara de ella sobre lo sucedido, sobretodo Jayson.  —Oh, vaya— digo asombrada y me encojo de hombros. Coloco mis manos sobre el escritorio y sujeto una con mi otra mano, estrujándola. —Yo creo que esa joven ya no es la prometida de Mark. —Es lo más seguro— digo pensativa. Creo que tengo que contarle esto a Olivia, aunque no sirve de mucho, pero para que tenga cuidado con ese idiota de Jayson. —Por eso le digo que tenga cuidado con Jayson, él es un poco soberbio, engreído y sobretodo le gusta humillar. Tenga sus precauciones— asiento con una sonrisa, pues agradezco su preocupación. Después siento su cálido tacto sobre mis manos y lo miro sorprendida. —Puede retirarse, es tarde— retira sus manos de las mías y mira su reloj.                                                                       ___OLIVIA___ Falta poco para que llegue Nancy, pero no he dejado de pensar en la existencia de ese m*****o video. Miro el teléfono y decido hacerlo. Marco el número de Liam. Timbra una vez, dos, tres, cuatro y después de otros timbres más, me manda a buzón. Seguramente no contestará, él no suele contestar números desconocidos, pero entonces lo intento más de siete veces hasta que por fin escucho su voz. —¿Si? —Liam, soy Olivia— trato de contener mi enojo y llanto. —¡Live!— exclama asombrado, pero yo quiero golpearlo, ya ni siquiera tolero que me llame Live, que supuestamente él me decía de cariño. —Cállate m*****o gígolo parásito— no grito, pero ya se acabaron las formalidades para resolver los problemas. —Escúchame bien, sé que me vendiste a Mark para que se descubriera lo de nosotros, sé que te dieron no se cuanto dinero para que me delatarás y también sé que grabaste un video donde estamos teniendo sexo, y eso si no se va a quedar así. Hoy lo mostraron en donde estaba trabajando, era un ¡m*****o video de sexo! Así que de una vez te digo...— suspiro con nostalgia y coraje, —Si ese video llega a ser mostrado de nuevo, te demandaré, escúchame bien, ¡te refundiré en la cárcel m*****o parásito! —Pero Live, yo...— y le cuelgo antes de que pueda decirme algo. Entonces me suelto a llorar de nuevo; me siento acabada, quisiera tener a mi mamá aquí conmigo, abrazándome, diciéndome que todo estará bien, que no me preocupe. Ay mamita, no sabes cuanto te extraño. __________________________________________ sigue leyendo.
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