Capítulo 15. Persistencia.

3383 Palabras
                                                                       ___OLIVIA___ Cuando subí a su vehículo, no creí que una tercera persona fuera a conducir, ya que enseguida mandó a conseguir que trajeran a un chofer. Pero con esta acción solo demuestra que en verdad no quiere perder esta oportunidad para hablar conmigo. «Recuerdo que te gustaba conducir a ti, Mark. Tú solías decir que los choferes eran para personas ineptas que no saben manejar un auto» Pienso al momento que observo en un instante el camino pasar. Suspiro un poco nerviosa, así que decido romper el silencio.  —Y bien…— digo y él rápidamente voltea a verme. —¿El señor Caffarelli fue muy duro con Leandro?— pregunto aún preocupada. Pues el animo de Leandro fue otro a partir de que lo mandó a llamar su jefe. —Bueno, fue lo normal— dice, Mark y yo lo miro confundida. «¿Qué es normal?» —Es decir, no fue un regaño como tal, solo fue una llamada de atención, nada grave. No te preocupes— y me sonríe dando una señal de que me calme. Así que me quedo un poco más tranquila por ese lado. —Muy bien, trataré de no meterlo en más problemas. —No fue tu culpa, Olivia— me dice rápidamente, —En todo caso el que empezó los disturbios… fui yo. Mark baja su mirada apenado y después la vuelve a subir para mirarme con aflicción y verdadero arrepentimiento.  —¿Mark? —¿Si? —Lo que dijiste en el ascensor, sobre que soy tu novia…— él carraspea nervioso y yo por mi parte no sé cómo preguntárselo sin parecer una ilusionada, resentida o vengativa. —¿Aun me consideras tu novia?  —Bueno… —Es decir, esas palabras que dijiste allá…— y siento mi corazón acelerarse. —¿Fueron algo que sentías desde tu corazón o solo fueron palabras competitivas de un hombre posesivo? Por fin lo he dicho, aunque no sé si fue de la mejor manera. Aún así Mark no me ha quitado su intensa mirada, incluso puedo ver algo de esperanza en sus ojos. Pareciera que espera una acción en específica o palabras concretas de mi parte. Mark engulle algo nervioso, pero aún así su mirada ya se ha instalado en cada facción de mi rostro. Su manzana de Adán sube y baja como sediento de probar algo…  Inconscientemente muerdo mi labio inferior y me desvío a sus rozados labios que están entreabierto. Su respiración parece pesada y sus pupilas se han dilatado, así como su rubor se ha hecho presente mostrando que su temperatura corporal ha aumentado. De este modo parece ese hombre que me penetraba cada noche y que me cubría con su gran y musculoso torso a mi delgado y fino cuerpo.  —¿Mark…?— lo llamo con mi voz entrecortada y veo cómo él se va acercando lentamente. Yo me alejo un poco hasta topar con la puerta del auto y enseguida él acerca su gran mano a mi cintura, la baja un poco y toca mi cadera, después su otra mano hace el mismo recorrido y me lleva hasta él en un suave impulso. —Mark, creo que no… —Sshh— chista sus labios muy cerca de los míos y yo abro mis ojos sorprendida por lo rápido que se ha movido. —Te extraño demasiado, Olivia, te extraño tanto que no tienes una idea.  Una punzada llega a mi pecho y la sensación de l*****a se remplaza por una melancólica.  —Cuando dije que te extrañaba, era verdad,— dice — te extraño mucho. Sé que no te puedo considerar mi novia, ya que tuvimos un final nada agradable, esto aunque nunca hablamos como tal de un rompimiento, pero en verdad, Olivia, yo quiero estar contigo, quiero volver a despertar a tu lado y ver tu sonrisa mientras observas ese jardín que tú diseñaste. Mirar tu rubio cabello alborotarse con el viento e iluminarse con los rayos del sol. Extraño tus abrazos, tus caricias, tu voz y berrinches… Mark por fin baja su mirada y puedo ver el brillo de unas lágrimas caer sobre mi ropa. —Extraño todo lo que eres, no importa lo que me hayas hecho. Tú puedes herirme cuantas veces desees, pero por favor no te alejes de mí— «Ajmh» y empieza sollozar, entonces me empiezo a quebrar yo de igual manera. —No llores, hermosa. Disculpa por ponerme así, no quiero que tú vuelvas a derramar más lágrimas por mi culpa. Enseguida suelta mis caderas y se aleja a su lugar. Yo me reincorporo y siento como un nudo en mi garganta y pecho se va estrujando más y más hasta hacerme sentir peor. Y en un susurro le digo: —Perdón. Mark me mira con una pequeña sonrisa y niega, —No me pidas perdón, mejor dame la oportunidad de reconquistarte.  Yo lo miro sorprendida, —¿Qué? —Pero en esta ocasión quiero hacer las cosas bien. —Pero, Mark, yo estoy…— suspiro, —Viéndome con Leandro. Y quiero hacer las cosas bien. —Pero no son aún pareja.— dice rápidamente y yo me sincero conmigo misma también. «Tiene razón, Olivia» me digo mentalmente. —Mira, yo solo quiero que me dejes ser tu amigo. —Amigos…— repito lo que ha dicho cómo analizando. —Si las cosas no funcionan con Caffarelli yo te pido una oportunidad, pero por favor déjame ser tu amigo. Solo amigos, sin trucos… —Mark, lo qué pasa es que… no sé si sea buena idea. —Tú me has pedido perdón y esta es una buena manera de empezar una reconciliación. Lo pienso un momento, trato de ver las ventajas y desventajas de esta relación de "amigos" con mi ex prometido. Aunque no puedo aclarar mis ideas, por lo que no sé si sea bueno tomar una decisión ahora. —Creo que es mejor que lo piense en mi casa y te mando una respuesta por mensaje o te llamo.—Le digo sonriéndole. Pero parece que eso no le basta. —Mejor dame una respuesta hoy en la noche. —¿En la noche? —Sí— dice muy animado. —Te invito a cenar a tu restaurante favorito. —Pero… —Por favor.— insiste y yo me muerdo el labio un poco indecisa. Aunque enseguida el chofer me saca de mis pensamientos. —Señor, hemos atravesado la avenida Kensintown— dice el conductor y despues Mark me mira esperando mi respuesta, pero yo me quedo confundida. —¿Qué hacemos por estos rumbos?— pregunto un poco molesta, pues por este conjunto de edificios de lujo vive el idiota de Liam. —Vives por aquí, ¿no es así?— «¿De qué está hablando?» —Es decir, esa fue la última dirección que supe de tu ubicación, pero no te preocupes, no preguntaré nada sobre esa situación ni le diré nada a Caf… digo a Leandro. —No entiendo. —Sí, de Liam. La última vez que te busqué estabas con él; fue por eso que me enojé tanto, pero te pido perdón por hablarte así… y por todo lo anterior también. Me siento molesta y confundida, aunque esto puede ser una oportunidad para aclarar lo del incidente de ese día en la empresa ITAFF. Bueno, eso y descubrir cómo se enteraron de la relación que mantenía con Liam. Lo miro decidida con mis ceño fruncido y cruzada de brazos: —Mark, sobre el video que mostraste en la boda…— me quedo repentinamente en silencio, ya que recordar que esa boda era falsa de alguna manera sí me sigue doliendo.  —¿Olivia?— dice, Mark y yo salgo de mis pensamientos. Suspiro y decido continuar. —Sobre el video que se le mostró a los invitados en la boda, ¿quien lo grabó y cómo supiste de Liam? Mark parece meditar con sumo cuidado lo que me dirá a continuación. Yo lo miro con los ojos entrecerrados, como tratando de descifrar sus pensamientos y haciéndome teorías de cómo fueron las cosas realmente; ya que se supone yo fui cuidadosa al hacer mis… vergonzosos actos. —En realidad el que se encargó de investigarte y seguirte fue Jayson,—dice sin remordimiento de delatar a su adorado primo. «¡Lo sabía! Tal y como me lo había advertido Nancy!» —Cuando se enteró de…— y carraspea demostrando un poco de nerviosismo e incomodidad, —De Liam; Jayson lo compró muy "fácil",—dice entre comillas con sus dedos y yo creo entender. —Esa fue la palabra que utilizó Jayson, "fácil". Pues toda la información sobre ustedes y lo que tenías planeado hacer en Europa fue proporcionada a mi primo con la primera suma de dinero que le ofreció. —Ya veo— digo casi en un susurro. Y montones de recuerdos junto a ese bastardo de Liam y cómo lo consentía llegan a mi cabeza, pero solo me hace sentir que en verdad soy una persona muy estupida para no haberme dado cuenta.  —Y para grabar ese dichoso video, primeramente fue idea de Liam, él quería más dinero, así que le propuso algo así a mi primo y, claro, él aceptó con gusto. Guardo silencio y miro hacia el edificio de ese imbecil de Liam y entrecierro mis ojos al momento que exhalo pesadamente.  —Primero aléjame de este sitio,— digo molesta, —llévame a mi casa. Le digo mi dirección y Mark le indica al chofer que nos lleve enseguida. Así que el chofer da una vuelta completa y nos saca los más rápido que puede de ese espantoso sitio. . . .                                                                                   ___MARK___ Olivia mira a través de la ventana, en total silencio mientras yo la observo. Su perfil es tan perfecto, al igual que su cuerpo y personalidad. Suspiro profundamente y cierro mis ojos… *Flashback* —Así que está es tu casa, ¿eh?— me pregunta la joven rubia que he traído a mi "departamento de diversión". Por lo que no es mi casa oficial, ya que este lugar es a donde traigo a mis conquistas de una sola noche. Sonrío por sus actitudes infantiles, pues me ha codeado y se ha quedado maravillada con el lugar, como si nunca hubiera visto el panorama de Nueva York desde las alturas. —Sí, está es mi casa…— y la miro fingiendo que he olvidado su nombre y como tratando de recordarlo. —Olivia, mi nombre es Olivia— dice rápidamente y con una gran sonrisa de que le ha parecido gracioso que olvidé su nombre.  «Que extraña, chica. Por lo general las mujeres se ofenden cuando uso ese truco»   —O-li-via— digo lentamente y ella sorpresivamente acuna con sus dos manos  mi rostro. Sonríe y asiente con sus cejas levantadas y emocionada. —¡Muy bien!— exclama animosa, —Ese es mi nombre, y algo me dice que nunca lo vas a olvidar.  Sonríe más, lo que me hace hipnotizarme y querer probarla ya. Pues su toque a mi rostro me ha hecho calentarme aún más desde que llegamos. Así que rápidamente tomo sus muñecas con mis grandes manos y las llevo hacia atrás al momento que con mi cuerpo empujo al suyo contra la pared. Ella me mira un poco sorprendida, pero enseguida sus ojos cambian haciéndola parecer una traviesa felina. Beso sus labios rosas que me empiezan a embriagar enseguida y quiera más y más de esta joven mujer. Restriego mi pelvis contra la suya, haciendo que sienta mi gran m*****o duro y recto; listo para penetrarla. —Ammh— gime más cada vez que trato de abrir sus piernas con  mi pierna derecha. —Espera, necesito ir al baño— dice y yo río internamente por ese viejo truco. «¿Acaso está asustada?» Me alejo un poco al momento que libero sus muñecas de mi agarre, lo que me hace percatarme de una coloración rojiza en su piel. «¿Acaso fui muy brusco con esta linda gatita?» Sonrío dándole la espalda y empiezo a desabotonar mi camisa, —El baño está al fondo por ese pasillo, cuidado con los escalones. La rubia empieza a caminar apresurada y yo no tardo en cerrar la puerta principal del departamento, ya que no tengo planeado dejar pasar esta oportunidad.  En el club no dejaba de observarme, hasta que decidí llamarla y después de estar tomando y hablando más de una hora en lo que de igual manera me provocaba; ella firmó su destino conmigo. ¿Qué acaso no sabe quién soy, acaso no sabe que ninguna mujer me deja así como así después de estarme provocando tanto, y sobretodo haberme calentando hasta casi querer explotar? Busco en uno de los cajones de la cómoda que se encuentran en la estancia y decido llenar un cheque con una cantidad justa para esa chica. Debo tenerla acomode lugar, de una u otra forma. Pero de aquí no sale sin darme lo que quiero. Espero 5 minutos más y empiezo a desesperarme. Así que decido ir hasta el baño y tocar la puerta. —¿Está todo bien ahí adentro?— pregunto ocultando mi fastidio por esta situación. —¡Sí, en un momento salgo!— responde enseguida y yo bufo cansado. «Solo espero que no tenga su periodo». Me dirijo a la sala y tomo mi celular que ha avisado de un mensaje de mi primo. «Marki, espero que te estés divirtiendo, ya que no te despediste de tu querido primo. En todo caso, si estás en el "departamento de la diversión” te dejé un regalito en uno de los cajones a lado de tu cama.  Úsalo, ya verás que será más placentera la noche. Bye!!!» Enseguida busco el famosos regalito y me encuentro con unas píldoras. Ruedo los ojos y optó por tomar el frasco para después tirarlo en el cesto de mi baño. Decido escribirle al idiota de Jayson para decirle que no vuelva a dejarme esas porquerías y … Pero enseguida escucho como intentan abrir la puerta de la entrada y me apresuro a llegar hasta ahí.  Lo que encuentro es a esa astuta rubia intentando huir sin darme lo que prácticamente me ofreció en el club.  —¿Te vas tan pronto?— le pregunto y ella da un salto hacia atrás sorprendida. —Sí… lo qué pasa es que…— y empieza a estrujar la correa de su bolso. Al parecer tiene miedo, pero porqué, ¿que acaso no me estuvo provocando y hasta nos besamos, dando a entender que estaba dispuesta a llegar más allá? —Es que mañana tengo un examen muy importante de la universidad, por lo que esta salida era solo para despejarme, ya debo volver. Sonríe ingenuamente, pues al parecer cree que me tragaré esa tonta excusa. Suspiro un poco cansado, no sé si sea buena idea insistirle, pues de igual manera yo mañana tengo una junta de negocios muy importante a primera hora. —Bien…— digo de mala gana, así que me acerco hasta ella dispuesto a abrir la puerta que tiene código. Pero enseguida ella reacomoda su cabello, regalándome una hermosa vista de su delgado y largo cuello, así como de su hombro que ha sido revelado por ese tirante que ha decidido caer. Así que sus pechos salen un poco más mostrando más piel de la debida. Y así, instantáneamente, mi pene crece rápidamente hasta ponerse tan duro como una roca y haciendo que esa presión instantánea de sangre que ha fluido por mis venas me provoque un pequeño dolor. Definitivamente no dejaré que se vaya esta linda rubia. Dejo de oprimir los botones que le darían la libertad a la chica y está voltea un poco asustada. —¿Qué… qué pasa?— pregunta y yo le sonrío. Acerco mi mano a su hombro y bajo el otro tirante de su vestido.  —Quiero follarte— le digo sin más y ella intenta parecer calmada, pero puedo ver miedo en sus ojos. —Así que no quiero conquistarte, ni rogarte; por lo que te ofrezco esta cantidad por tus servicios, ¿qué te parece?— le entrego el cheque y ella lo mira sin tomarlo aún. —Es una cantidad muy considerada tratándose de mí, ya que no estoy acostumbrado a pagarle a las mujeres.— le sonrío acercándome más y más a ella, —Creo que no hace falta explicar el porqué. La joven universitaria empuja de manera gentil  mi mano con el cheque, devolviendo la gran cantidad de dinero que le he ofrecido. ¿O será que es muy poco dinero para ella? —Escucha, Mark— dice ella con un tono de voz más seguro y serio. —No soy una prostituta, y esta noche no quiero tener r*****************s. —¿Qué?— preguntó incrédulo. Pues su actuar durante toda la noche era para ese propósito, o sino… ¿porqué se esmeró tanto en llamar mi atención? La rubia suspira y vuelve a poner sus tirantes del vestido en su lugar. —Eres guapo, sí, pero no suficiente como para perder mi virginidad contigo— «¡¿es Virgen?! —Además, yo no me esmeré en llamar tu atención. Fuiste tú el que a mi amiga y a mí nos invitó múltiples bebidas que rechazamos de igual manera en múltiples ocasiones.   —¿Bebidas?— pregunto confundido. —¿Que les invité yo? —Sí— responde con una seguridad, que me hace creer que el culpable es… «suspiro» Jayson. —Muy bien— digo un poco descolocado por el giro que ha dado esta situación. Me rasco la nuca un poco nervioso y decido dejarla ir, aunque mi amigo ahí abajo quiere todo lo opuesto. —Supongo que ya debes irte… — me acerco a ella dudoso y después trago saliva, —¿Te gustaría tomar una copa de uno de los vinos que me han mandado desde Italia un muy buen amigo?— doy un último intento y… Asombrosamente ella sonríe, —Supongo que una copa no estará mal— y sonrío complacido por no ser rechazado. «¿O es muy astuta o en verdad esta chica me ha encantado hasta los huesos?» *Fin Flashback.* —¿Olivia?— le hablo y ella gira su rostro, prestando atención. —Ese día que Jayson te dijo todas esas cosas por teléfono fue porque yo fui a buscarte al departamento de Liam… en realidad no sabía que él vivía ahí, pero me sorprendí y llené de cólera el saber que estaban viviendo juntos.  —¿Por qué suponías que yo estaría ahí?— ella pregunta rápidamente. —Esa es la dirección que me proporcionó mi primo, además cuando llegué ahí el mismo Liam me dijo que estabas bañándote. —¡¿Qué?!— Olivia exclama asombrada y algo indignada. —Pero yo no estaba ahí, ¿entonces porqué te enojaste tanto conmigo? —¡Porque soy un idiota!, debí esperarme o entrar al departamento y buscar quién era la supuesta persona que estaba bañándose y de la cual me hizo creer ese bastardo que eras tú. Pero no; solo me fui molesto y herido, y no quise saber ese día más de nada en referente a ti. —¿No crees que es muy obvio que lo planeó tu queridísimo primo para que no volviéramos a juntarnos? Me quedó asombrado; empiezo a juntar todas las piezas y… ¡bingo! Olivia tiene razón. Mi enojo empieza a formarse en cada parte de mi cuerpo, me siento como un verdadero imbecil al que pueden manipular a su antojo las personas. Pues si Jayson no hubiera interferido, solo si no hubiera interferido, yo hubiera estado reconquistando a Olivia… ¡No! ¡En realidad estaríamos juntos de nuevo! No ese malnacido oportunista y engreído de Fernando Caffarelli. Definitivamente tengo que recuperarte Olivia,  a cualquier costo te recuperaré y seremos la pareja que siempre debimos ser. Quitaré a Fernando del camino, a mi primo y por supuesto, a la entrometida de Giulia. Continuará…
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