___Giulia___
Si me hubieran preguntado hace más de un mes si volvería a ver así de feliz a mi primo, creo que hubiera apostado a decir que faltaría mucho tiempo para sanar sus heridas por esa traición que le hizo Natasha. Pero ahora yo misma soy testigo de este suceso tan hermoso; volver a verlo así de emocionado, feliz, queriendo proteger a alguien más con esa intensidad que ni siquiera vi con su ex prometida. Me dan esperanzas en que todo puede mejorar, que si es posible lo ayudaré para que Mark no interfiera.
El abrazo de ellos se prolonga más, sonrío inconscientemente al ver como Fernando da pequeños besos a la cabeza de Olivia, y ella se aferra aún más al cuerpo de él, aceptando que sea su salvador.
Creo que necesito darles su espacio, espero y arreglen todo.
Enseguida salgo de mi oficina, le indico a Roger, el escolta de mi primo, que vigile la puerta, que no quiero que nadie los interrumpa.
Después me dirijo a la oficina de mi primo, ya que me han avisado que ahí se encuentra Mark, sólo espero que este en una pieza, no me gustaría saber que se han agarrado a golpes estos dos niños grandes.
Abro la puerta, enseguida dirijo mi vista a la gran ventana que da una amplia panorámica de la ciudad.
—¿Qué pasó ahí dentro?— le pregunto tranquilamente, pero él no se gira a encararme, sigue observando cómo el sol se pone. Después de un momento emite un largo suspiro, sus manos están entrelazas a su espalda y mantiene una posición recta, con ese aire altivo que siempre lo ha caracterizado, a él y a mi primo.
—No puedo olvidarla— dice finalmente, después se gira lentamente y me observa con una mirada melancólica, —No puedo sacarla de aquí— dice apuntándose a su cabeza, —pero tampoco puedo sacármela de aquí— después apunta a su pecho, —y eso es lo más duro—.
Me encamino un poco hasta donde él se encuentra, me siento un tanto incómoda con esta situación, ya que yo daba por hecho que no sentía nada por Olivia, al menos eso fue lo que percibí la última vez.
—Por favor, Mark, ya basta— le digo aún con mi voz tranquila, —cierra ese capítulo. Olivia esta avanzando, tú también hazlo.— Pero él esboza una sonrisa amarga.
—Lo que tú quieres es que le deje el camino libre a Fernando— dice con cierto reproche en su voz. Yo niego a pesar de que sé que está en lo cierto.
—¿Entonces planeas volver con Olivia a pesar de todo lo que han pasado?— él abre sus ojos de par en par mostrando sorpresa.
—Yo...— se queda pensando unos segundos, —yo creo que necesito volver con ella.
—¿Crees, sabes o quieres?— pregunto con ironía.
—Yo la amo, de eso estoy seguro. Pero hay algo en mí que no me deja tranquilo, es como una voz que me dice que no vuelva con ella por lo que me hizo, pero una parte de mí quiere volver a arriesgarse, recuperar todo lo bueno que teníamos y empezar de nuevo, olvidándonos de los malos tiempos.
—No— le digo firme y él me mira confundido, —olvídate de ella, mi primo ya esta empezando una relación con ella. Así que por favor, Mark— y lo miro decidida a advertirle, —es mejor que no te metas con ellos.
—Ignoraré eso que has dicho y que me pareció una amenaza.
—Yo no amenazo, Mark, eso ya deberías saberlo,— levanto una ceja y él me mira con sus ojos entrecerrados, —yo advierto, pero no te confíes...— camino más cerca de él y le susurro muy cerca de su oído, —no me gusta advertir dos veces.
Pero antes de que pueda replicar algo, la puerta de la oficina se abre dejando entrar a Jayson. «Que inoportuno» Pienso con fastidio.
—¿Y ahora qué hizo esa p***a?— vocifera Jayson con una actitud muy molesta.
—No le digas así— le advierte Mark y yo le dirijo una mirada de igual advertencia a su primo, indicándole que estoy de acuerdo con Mark. Jayson se encoge de hombros y tuerce la boca.
—Bien, bien, tranquilos.— Ruedo los ojos, ya que sé la actitud infantil que tomará Jayson.
—Tomemos asiento— les digo y enseguida Jayson se deja caer en el gran sofá largo. Miro a Mark, pero parece que él tuvieran otros planes, —por favor Mark, necesitamos hablar— le pido y él inseguro se une a su primo.
—Así que, ¿ya apareció O.li.via Reed— dice Jayson lentamente, yo mientras lo observo, en cómo toma una actitud despreocupada, extendiendo sus brazos a lo largo del respaldo del sofá y posicionando su pie derecho en la rodilla de su pierna.
—Ya apareció— le contesto rápidamente, —así que te lo diré ahora a ti. Quiero que dejen en paz a Olivia, no se metan en la relación de mi primo y...
—Espera— dice Jayson con un tono molesto, — ¿cómo que relación?— se levanta y camina de un lado a otro, —¿acaso Olivia esta involucrada con Fernando?— mira rápidamente a Mark y este asiente sin mirarlo. —¡¿Qué?!
—Tranquilo y siéntate— le digo, pero él no me obedece.
—Tú mejor que nadie sabes cómo es esa mujer, ¿qué te pasa Giulia?— me reclama, pero yo ignoro sus reproches.
—Jayson— dice Mark y este lo mira sorprendido, —olvídalo.
—¡No!
—¡Jayson!— ahora yo levanto la voz, él me mira con enojo y extrañado. —Ya te dije que olvidaras cualquier problema que tengas con Olivia, así que como se lo dije a Mark, ahora te lo digo a ti...No te metas en la relación de mi primo y Olivia.
Mark parece que ha comprendido, aunque eso no deja de dolerle y Jayson parece más furioso, pero igual no dice nada.
—Que astuta— dice Jayson y yo lo miro confundida. —Me refiero a Olivia— ruedo los ojos cansada, pues ya empezaremos de nuevo. ¿Enserio no puede superarlo? Además ni que Olivia lo haya traicionado a él. —Primero conquista a mi primo; hombre de negocios, con mucho dinero. Pero no se pudo casar con él, entonces no pierde tiempo y se busca a alguien similar, y que mucho mejor que al empresario millonario Fernando Caffarelli.
—Ella no sabe que mi primo es Caffarelli.— Rápidamente las miradas de los Smith se clavan con confusión en mí. Yo me encojo de hombros y me siento en un sofá. Creo que esto va para largo.
___Olivia___
Restriego mi rostro en su traje, en ese saco suave que huele a colonia masculina que me hace sonreír.
—¿Estas mejor?— me pregunta Leandro aún abrazándome. Yo asiento con mi cabeza y disimuladamente busco a Giulia «Que vergüenza que nos haya visto así. Además del atrevimiento de Leandro en entrar a la oficina así como así sin importarle la presencia de la prima de su jefe… no sé, solo espero no meterlo en problemas» —¿Quieres que vayamos a otro lugar?— me separo lentamente de él. Necesito contarle de donde conozco a Mark, porque aunque él no me lo haya preguntado aún, yo debo sincerarme con él... Aunque también cabe la posibilidad de qué ya lo sepa.
—Leandro...— suspiro tomando valor, pero enseguida siento como me abraza nuevamente. «Ay Leandro, eres tan perfecto, que no quiero lastimarte». —Necesito decirte algo— me vuelvo a separar un poco de él y le indico que tomemos asiento.
—Quiero que lo que me digas a continuación sea algo que te haga sentir mucho mejor, pero sobretodo quiero que sepas que no estás obligada a decir algo si no lo deseas.
Mi sonrisa se convierte en una de ternura por lo perfecto, caballero y gentil que es él, pero debo decirle quién soy en realidad. Ya basta de mentiras.
Suspiro antes de hablar, —Todo lo que te voy a contar es porque quiero que me conozcas más, quiero que sepas mi pasado y en quien me he convertido hoy en día— él asiente sin soltar mis manos confortándome. —Bien— carraspeo e inicio. —Hace casi un año yo aún tenía esa inmadurez de la juventud, pero sobre todo era alguien… nefasta. En este periodo aún yo era novia, mejor dicho, la prometida de Mark Smith…
Leandro se mueve un poco en su lugar mostrando señales de incomodidad por lo que le estoy confesando. Pero yo continúo, tengo que hacerlo. —En ese tiempo que fuimos pareja yo…
Gimoteo y sorbo la nariz con respiraciones sonoras que salen de mi pecho por todo esos actos desvergonzados que hacia antes y que me apena recordarlos…
—Olivia— dice Leandro con una voz tan apacible que llega a colarse en mi cabeza para ordenar todo por dentro de mí. Yo levanto mi mirada y observo sus hermosos ojos cafés que lo tupen abundantes pestañas largas y obscuras. —Tengo que decirte algo muy importante—, toma mi mentón lentamente y levanta mi rostro con una delicadeza que me deja involuntariamente ser guiada por él. —Yo no soy Mark,— sé a lo que se refiere «él es alguien nuevo en mi vida y no debo sentir que le debo explicación alguna» —Yo soy…
—¡Leandro!— alguien interrumpe abruptamente abriendo las puertas de par en par de la oficina donde nos encontramos. Para mi sorpresa el que interrumpe es Mark.
Leandro voltea lentamente, pero ahora puedo jurar que el ambiente es lúgubre. Es como si el mismísimo infierno hubiera ascendido a la tierra. Al parecer Leandro tiene mal carácter.
Yo solo veo alternadamente de Mark a Leandro, pero de este último solo veo detrás de su cabeza. No quisiera ver qué miradas le está dirigiendo a Mark. Aunque esto puede meterlo en problemas con su jefe. Pues Mark es un socio muy importante del señor Caffarelli.
—¿Qué?— pregunta Leandro con una voz serena, pero que da un poco de miedo por las sensaciones de amenaza que despide su esencia.
—Tu jefe, el señor Caffarelli, quiere hablar contigo ahora mismo— dice Mark como dando una orden.
Escucho a Leandro reír con sorna y dispuesto a debatir. «Ay no, Leandro. No te metas en problemas y menos por mí, solo ve con tu jefe». Pienso con pesar y nerviosismo.
Leandro mueve un poco su cabeza y veo su perfil; su mandíbula se tensa viéndose más varonil y sus gestos de igual manera muestran un aire de superioridad por sobre Mark. «Que extraño»
—¿Estas bromeando, Smith?
—Supongo que la señorita no conoce aún a tu jefe, ya que cuando era mi novia no hubo oportunidad de presentarlos, además conociendo a mi buen amigo Fernando…—y Mark muestra una media sonrisa retadora. —A él no le gustaría saber que su asistente está teniendo algún tipo de problema personal en la empresa. Ya sabes lo estricto que es tu jefe.
Leandro se levanta del asiento, ahora yo solo veo su espalda, no puedo ver qué tipo de mirada le proyecta a Mark ni qué gestos hace.
Él camina hasta un Mark que parece muy confiado, y debía de ser así, pues siendo un empresario muy conocido y exitoso aquí en Nueva York, pero sobretodo amigo de Fernando Caffarelli, le da esa seguridad para aplastar al pobre de Leandro.
—Mark, será mejor que…
—Tu jefe, el señor Fernando Caffarelli—, pero Mark interrumpe con una aplastante seguridad, —mi buen amigo de la infancia, una vez me dijo que él nunca olvidaba… —«¿Qué? ¿De qué está hablando?» —Así que ahora, Leandro, te pido de la manera más atenta que vayas con tu jefe, ya que te solicita con urgencia.
Y con esas palabras, pareciera que ha hipnotizado a Leandro, porque este camina sin voltear a verme y sale enseguida, después de él sale de igual manera Mark.
Me quedo sola en la oficina, estoy algo incomoda, quisiera irme, pero no puedo dejar solo a Leandro. Además si por mi culpa lo echan de su trabajo, necesitará todo el apoyo de mi parte.
Me levanto y camino alrededor de la gran oficina, veo qué hay unas fotos de Giulia abrazando a un hombre joven, como de la edad de Leandro. Al menos así parece. ¿Será su novio?
Me inclino más para ver a ese joven apuesto con un toque italiano como lo tiene ella de igual manera.
—Olivia, aún sigues aquí— me levanto rápidamente y miro de quién se trata.
—Giulia.
—Perdón, ¿te asusté?— pregunta. Al parecer se percató de mi actitud.
—Oh, no, no te preocupes— sonrío apenada. Pues me pilló viendo una foto suya con su pareja. —¿Es tu novio?— le señalo al hombre junto a ella. Pero Giulia parece hacerle gracia esa pregunta.
—Es mi hermano menor.
—Ah… yo… perdón por suponer— le digo en verdad muy avergonzada.
—No te preocupes, es normal la confusión, ya que él no es una personalidad como lo es mi primo, digamos que es más conservador.
Tomo el retrato que está con un armazón en color plata y observo más de cerca a Giulia con el que ahora sé es su hermano.
Este joven hombre tiene un aspecto muy varonil, pero sin dejar de parecer alguien con mucha clase; su cabello es un café obscuro y lo lleva un poco largo, por debajo de sus orejas. Sus pestañas son similares a las de Leandro; largas y abundantes. Sus ojos mantienen una templanza que te hace querer verlos demasiado para descifrar lo que está pensando. Aunque el color de estos son más claros que lo de Giulia.
Lo sigo observando y puedo ver que dibuja una pequeña sonrisa con esos labios gruesos pero varoniles, que no llega a trasmitir que en verdad este contento del todo en ese momento. Por su parte Giulia lo abraza con un gran afecto mientras ella sí sonríe con esa alegría que llega a sus grandes ojos.
—Se ve que adoras a tu hermano— le digo al momento que unos recuerdos llegan a mi cabeza. Me hubiera gustado tener hermanos. Aunque sé que mi padre se casó y tuvo más hijos. No es lo mismo, ademas que yo pude sentir ese desplazamiento de la "nueva familia" que había formado mi padre. Me sentí tan triste, tal vez fue desde ese momento que yo acepté mi lugar y fui apartándome aún más de todos ellos.
—Amo mio fratello, non sai quanto lo amo (Yo amo a mi hermano)— dice con determinación y yo la veo detenidamente esperando que me diga qué es lo que dijo. Ella ríe cubriéndose la boca, al parecer le ha causado mucha gracia. —Lo siento, es que cuando se trata de hablar de mi hermano olvido completamente que no está él y que la mayoría de la gente no entenderá el italiano— se calma y carraspea. — Lo que dije es que amo a mi hermano—, me sonríe y yo le devuelvo el gesto. Al parecer es un gran cariño fraternal. —Él es mi impulso a seguir cuando me siento derrotada o cansada. Aunque este amor también es para Fernando, que es como mi otro hermano que amo con todo mi corazón.
—Wow, que bonita familia son ustedes, sus padres deben de estar orgullosos de haber criado tan buenas personas.
Giulia parece un poco incómoda y después toma el retrato, lo observa y asiente a lo que he dicho, pero sin decir una palabra. ¿Acaso he dicho algo malo?
—¿Te parece si buscamos a mi primo?— dice y me coloca su mano en mi espalda obligándome a caminar. Yo me pongo tensa y la miro con sorpresa. —¿Qué pasa, Olivia?— me pregunta algo extrañada por mi repentino cambio de actitud.
—¿Con el señor Caffarelli?— pregunto entre asombro y nerviosismo. ¿Acaso me va reprimir el haber hecho todo un espectáculo con mi presencia este día y que de alguna manera metí en problemas a su asistente?
—¿Señor Caffarelli?— pregunta con confusión, pero la más confundida soy yo. —¿Acaso no te ha dicho…?
—¿Qué cosa, quién?— preguntó enseguida. Ella parece debatirse internamente en algo y después me sonríe.
—Nada, olvídalo. No es necesario aún, de todos modos estas contratada, serás la asistente de Leandro.
—¡¿Qué?!
—Sí, ya que es un trabajo muy duro asistir a mi primo, hay una vacante para ayudarle a Leandro en todo lo que refiere a su puesto. Así que tú y otra empleada de la empresa se encargarán de asistir a Leandro y él asistirá directamente a mi primo.
—Pero pensé que las vacantes que había eran para trabajos menores, como archivista o de limpieza…— le digo aún confundida.
—Y claro que falta personal para esos puestos, pero confío en que esto lo harás bien, así como también de alguna manera quiero recompensarte por lo de hoy, ya que de alguna manera un socio, como lo es Mark Smith te ha molestado—. Baja su mirada un poco apenada y luego me mira de nuevo sonriendo con malestar, —Además de lo qué pasó hace meses en mi empresa…
Pero rápidamente hablo yo, —Sobre eso… quiero disculparme, es algo de lo cual no creí que fuera a presentarse en una situación así, ya que yo no…— pero recuerdo que Nancy me ha dicho que su jefe sospechaba de Jayson, así que probablemente él fue, sino quién más podría. —Yo no poseo ese video, seguramente el señor Jayson Smith tuvo algo que ver, aunque tampoco puedo asegurar eso, así que solo quiero pedir perdón por ese incidente que arruinó una junta importante para usted.
Suspiro un poco más relajada, pues había querido decirle esto hace tiempo. Ya que en verdad me sentí muy avergonzada.
—Está bien, Olivia— y toca mi brazo dándome una señal de confianza. Ahora sé que cree en mí. —Vamos, te mostraré el lugar, ya que quiero que empieces mañana a trabajar.
—Giulia , pero no sé si esté capacitada para ese puesto, recuerda que no tengo suficientes estudios…
—Eso lo recuerdo, pero la otra asistente de Fernando te apoyará y explicará mucho— sonríe guiñándome un ojo. —Ordenaré que tenga mucha paciencia, no te apures por eso.
—¿Tiene otro asistente el señor Caffarelli?— preguntó, ya que ¿cuántas personas rodean al jefe? ¿Será muy estricto?
—Solo es Leandro.
—Oh, ya veo. ¿La asistente que dices que me ayudará es la asistente de Leandro?— preguntó, pero Giulia me mira por un momento como si no entendiera mi pregunta. Trato de explicar. —Si, es que dijiste "la otra asistente de Fernando".
Pero Giulia me mira aún más confundida, después sonríe extrañamente nerviosa. «¿y eso?»
—Sí, quise decir… jajaja ya sabes.
—¿Estas bien?— le preguntó acercándome más a ella, pero ahora parece como si se sintiera acorralada por mí.
——Mejor vamos a conocer las instalaciones— dice y yo asiento. Después salimos de la oficina y empezamos a recorrer el piso donde estamos.
Puedo percibir algo de hostilidad en las miradas y sonrisas falsas de las otras empleadas al presentarme. Aunque seguramente es por todo el drama que se vivió hace unos momentos. ¡Rayos! Ya empecé con el pie izquierdo…
Vemos que una joven mujer de muy buena apariencia que viste un traje azul camina hacia el elevador.
—Oh, mira esa chica es la asistente de Leandro, vamos.— me indica y la sigo, —Susan,— le habla a la mujer joven y está le sonríe y detiene su caminar. —¿Podrías venir?
—¿Se le ofrece algo, señora Taffini?— pregunta muy amable Susan.
—Oh, sí. Mira, ella trabajará contigo para asistir a Leandro y…
—¿Creí que asistiría al señor Caffarelli ahora que su secretaria se iría de incapacidad por maternidad?
—No, tú asistirás a Leandro y ella será otra asistente, pero necesito que la apoyes mucho y seas muy paciente al explicarle todo.
—Por supuesto, señora Taffini.
.
.
.
Giulia me presentó con el personal de varios departamentos de la empresa, también me explicó un poco sobre los beneficios que gozan lo empleados de La corporación Caffarelli, así como los enlaces que tiene con la empresa ITAFF, que es la empresa de ella. Después de unos minutos más me invitó a comer algo en la cafetería, pero la rechacé cortésmente. Pues aún seguía preocupada por Leandro, además ya había pasado bastante tiempo desde que Mark lo llevó con el señor Caffarelli.
—Giulia, ¿sabes si puedo ver a Leandro antes de irme?
—Por supuesto,— dice rápidamente. —Es más, yo te guío hasta donde están.
Caminamos hasta un ascensor privado, del cual sólo ella y el señor Caffarelli tienen acceso, así llegamos rápidamente al piso del "gran jefe" y el ambiente cambió en un instante fugaz.
Los colores que adornaban el lugar eran negros y varias escalas de grises. Había cuadros con arte moderna pero que asombrosamente representaba a viñedos. Las mesas de algunas empleadas eran metálicas relucientes, sus computadoras se veían de igual manera tan futuristas. Incluso las luces les daban una armonía en una juego de iluminación con otras pequeñas lámparas.
Todo se sentía tan apacible y a la vez te hacía un ser pequeño al saber que nos dirigíamos a la oficina principal.
—Buon pomeriggio, signorina Giulia— Exclaman los tres escoltas que custodian la entrada de la oficina, así como también saluda enseguida la mujer embarazada de la que escuché antes.
—Hola, Sandra.
—Hola, señorita Giulia.
—¿Sabes si mi primo está disponible?— le pregunta Giulia y, Sandra parece ponerse en aprietos.
—Aún está hablando con el señor Smith— dice y yo me quedo más preocupada.
—¿Y el señor Lazzini?— pregunto rápidamente. —¿Sabes si ya salió de la oficina el señor Leandro Lazzini?
Pero Sandra me mira confundida, —No…— después mira a Giulia y enseguida vuelve su mirada a mí con una extraña determinación. —En realidad hace poco me moví de mi puesto para buscar a Susan, por lo que no estoy segura si ya salió de la oficina.
—Oh, ya veo— digo. Giulia sonríe.
—No te preocupes, todo está bien.— yo asiento un poco decaída, —Sandra, entraremos.
—Por supuesto. Adelante.
Giulia abre las puertas y estas dejan entrever una gran y hermosa oficina minimalista. Se puede sentir enseguida que el dueño es un hombre. Por todos esos colores y matices que contrastan con sus integrantes.
—¿Chicos?— dice, Giulia. Y estos dos hombres que se encuentran aquí viendo por la ventana a los demás edificios voltean enseguida. Pero… «¿No se supone que el señor Caffarelli estaba aquí?»
—¡¿Giulia?!— dice en asombro, Leandro. Después me mira aún más sorprendido a mí, —¡¿Olivia?!— y yo le sonrío. Aunque no sé si este metido en problemas, parece preocupado.
—Leandro,— me acerco más a él. —Estoy por irme, así que quería despedirme.
—Le-an-dro— dice lentamente Giulia y yo frunzo mis ceño por esa extraña expresión. —Le he contado a Olivia sobre cuál será su trabajo aquí en la empresa, porque al parecer tú no le habías dicho nada aún—. Él baja su mirada y después vuelve a ver a Giulia y niega con su cabeza.
Leandro parece decaído, pero aún así me regala una sonrisa, de esas que no llegan a prender una luz en su rostro. —Vamos, Olivia. Te acompaño a tu casa.
Pero rápidamente da un paso hacia adelante Mark. —Puedo llevarte a tu casa yo, así hablamos. ¿Te parece bien?— me pregunta, pero yo no puedo dejar de ver la expresión decaída de Leandro. «¿Qué tanto te habrán regañado para que estés así?»
—Bueno, yo… ¿Te parece si en otra ocasión hablamos, Mark? Por ahora quisiera la compañía de Leandro.— y le sonrío en modo de disculpa y de que me entienda. Él sonríe de igual manera y da marcha atrás.
—Olivia, por mí no hay problema, puedes ir con el señor Smith y hablar con él, yo aún tengo trabajo… es solo que no recordaba— dice, Leandro.
Lo miro un poco confundida por su cambio repentino de actitud y después veo a Mark; no parece reírse con maldad, al contrario, parece que con su mirada me pide por favor que vaya con él y hable.
—Está bien— digo por lo bajo y lo veo aún preocupada. —Pero, ¿tú estás bien?— y me sonríe más y asiente con su cabeza.
—Te hablo en la noche, ¿te parece bien?— me pregunta.
—Por supuesto— respondo feliz.
Salgo dudosa de la oficina en compañía de Mark después de despedirme también de Giulia. Ella quedó en mandarme con Sandra lo que necesitaría para empezar mañana a trabajar. Por lo que ya era un hecho que tenía empleo. Al menos eso salió bien por hoy.
—Hasta pronto, señor Smith— dice, Sandra. Mark asiente con su cabeza y luego me mira a mí la secretaria. —Hasta luego, señorita.
—Con permiso— digo y le sonrío.
Caminamos al ascensor y cuando se cierran esas puertas gruesas color metal, de nueva cuenta estamos solo Mark y yo.
—Solo tú y yo— dice, Mark con su particular voz ronca. Esa que siempre utilizaba cuando estaba excitado. «¡¿Pero que piensa hacer?!»
Lo volteo a ver un poco sorprendida y su mirada está perdida en mí, aunque no ve mis ojos en específico, más bien es como si viera mi alma.
En verdad parece perdido en todo lo que soy ahora.
—¿Mark?— hablo con mi voz tímida y él me sonríe de una manera tan tierna que me hace sentir mal. —¿Estás bien?
Un silencio largo se hace presente, solo puedo escuchar su respiración y unos latidos que no sé de donde provengan exactamente. Y después… por fin dice algo:
—En este momento no sabes lo bien que estoy, Olivia.
Continuará…