Charla de hombres...

1131 Palabras
La observo como en un trance, no sé si actúa así por lo que acabo de presenciar o si en verdad no me recuerda. Suspiro incomodo ante su mirada azúl penetrandome el alma. - Bueno, supongo que soy el único que consideró nuestra amistad como algo valioso – comento mientras le sonrío - Falsa - es lo único que dice - ¿Qué? – pregunto confundido - Tu sonrisa… es falsa – eso hace que me ponga serio ¿Por qué esa actitud? es decir, mi sonrisa sí era falsa; pero no hacía falta que lo mencionara – Dime quien eres o llamaré a seguridad. - ¿Mi nombre? - ¿Enserio jugaremos ese juego? ¿fingira que no me conoce? - Sì - Claro, lamento mis malos modales- decido seguirle el juego, después de todo no me interesa su vida y así será más fácil no verme involucrado en esto- Soy Archibald Christopher James Davies Evans, un gusto – extiendo mi mano ante su mirada penetrante pero sorprendida, estoy seguro que ahora si me recuerda o al menos, dejará de fingir que no lo hace – Tu padre ha sido muy amable al hospedar a nuestra familia en su hermosa villa – continuo aun con mi mano extendida. - Tu nombre es ridículamente largo – comenta. Ante su clara hostilidad, bajo mi mano. Aunque es cierto que mi nombre es rídiculamente largo... no es la forma correcta de responder a una presentación. - Recuerdo que adorabas que tuviera tres nombres – comento intentando no sonar herido - Eso fue hace mucho tiempo, te pido que no me trates de manera tan cercana basándote en algo que sucedió hace tanto tiempo. - ¿Por qué la actitud?- mi pregunta sonó más a reclamo - Somos amigos - me apresuro a agregar para aliviar el tono de mi pregunta - No, somos conocidos -ella examina mi rostro como si fuera la primera vez que nos vemos y yo fuera como un insecto molesto - Nada más. - Elli, si es por lo que acabo de escuchar… - Eleonor, ese es mi nombre – su mirada azul me advierte no seguir presionando mi suerte. Es claro que no quiere hablar del tema - Como sea, hare como si nada hubiera pasado.- esta vez no le molesto en intentar esconder mi enojo - Créeme, la vida sentimental de las personas me importa tanto como el peso de un grano de arena en la playa. No tienes que preocuparte por mí; dicho esto, me largo – y sin mas sigo mi camino hacia mi habitación. Aunque esté molesto por su actitud, es entendible que ella actue de esa manera; después de escuchar todo lo que ese idiota dijo, es normal que se sienta fatal e incómoda, pero ¿Qué culpa tengo yo? Gracias al cielo, dejamos la villa de los Campbell al día siguiente para continuar con nuestras vacaciones familiares (a las cuales se le agregaron un par de días más gracias a Selena) sospecho que lo hace porque aun no se ha decidido e intenta ganar tiempo. Sin embargo, hoy por fin es el ultimo día de nuestro viaje. Mamá y Selena se prueban vestidos rodeadas de un mar de asesores mientras papá y yo las esperamos en unos cómodos sillones con una tasa de café. - ¿Estas mas calmado? – su pregunta me descoloca - Sì, podría decir que sí. - Me alegro – lo veo tomar un sorbo de su café – Tu hermana parece haber tomado una decisión. - ¿Estas al tanto de ese drama? - No me pierdo un capítulo – dice sonriendo – Es entretenido ver, lo bello de la juventud. - Tu definición es muy extraña- afirmo - Cuando tengas mi edad, sabrás que los años de juventud son los mejores; ni siquiera recordaras los tiempos difíciles… dirás ¿enserio sufrí por eso? – él deja escapar una pequeña risa - Tengo curiosidad, ¿Cuáles fueron los momentos que recuerdas así? - Oh, tengo varios – levanta la vista y observa a mamá mientras le entrega una pila de vestidos a una asesora – Y otros que quisiera borrar… - ¿Qué otras cosas le hiciste a mamá? - mi curiosidad por la juventud de mis padres solo crece con cada charla que tengo con mi padre - Prometí jamás contarte eso – dice – Pero aun sigo intentado compensarlo. - La tratas como lo mas valioso de tu vida, ella es el centro de todo tu universo. ¿Qué fue lo que hiciste como para que eso no alcance a saldarlo? - Puede que ella me haya perdonado e incluso olvidado el asunto… pero yo no lo hice y nunca lo haré, para mi no es una falta perdonada. - Supongo que en eso nos parecemos- digo viendo esos ojos verdes iguales a los míos - nos auto castigamos ¿verdad? - él deja salir un suspiro - Bueno, algo tenias que sacar de tu padre. Aunque espero que no haya sido nada más. - ¿De que hablas? Soy tu viva imagen – digo mientras extiendo las manos como diciendo ¿ya me viste? ¿ves estos ojos verdes idénticos a los tuyos? - ¿Enserio lo crees?-su pregunta tiene un tono melancolico - Claro que sí, es una de las pocas cosas por las cuales me siento orgulloso – me sincero - ¿Te enorgullezco? – lo veo extrañado - Eres Asher Davies, claro que estoy orgulloso de ser tu hijo y me siento genial cuando dicen que me parezco a ti – la sonrisa que me brinda es muy diferente a todas las que lo he visto expresar, es extraño hablar tanto con él. - Creo que necesitamos más tiempo de hombres. -Comenta provocando una pequeña risa en mi - Podemos hacerlo ahora, ellas no notaran nuestra ausencia – él ríe - Claro que lo harán, escúchame bien; primera regla, nunca… nunca dejes a una mujer sola mientras está de compras o te arrepentirás por el resto de tu vida y ella se encargará de recordártelo siempre… - ¿entonces? - Esperaremos a que terminen de probarse la ropa, cualquier cosa que elijan la respuesta será la misma “te queda perfecto” - ¿Le mientes a mamá? - ¡Claro que no! ¿has visto que algo le quede mal? ¡por supuesto que no! ¡ella es perfecta y todo le queda bien! Simplemente le doy seguridad para usarlo cómodamente. - Eres un gran esposo. - Hijo mío, tenemos mucho de que hablar… - La ultima parte del viaje fue mi favorita, papá y yo conectamos como solíamos hacerlo cuando era un niño. Fue maravilloso sentir a mi familia unida de nuevo… ahora estoy listo para empezar de nuevo.
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