Elli....?

1786 Palabras
Había olvidado lo que es viajar con mis padres, es como si el Rey haya decidido tomarse unas vacaciones, ya saben; aviones privados, seguridad y un claro itinerario. Mamá aligera un poco las cosas, convenciendo a papá de evitar hacer cosas aburridas como ir a un museo (el cual cierra solo para nosotros). Ha decidido visitar muchos países en los cuales varios de sus socios ofrecen sus mansiones para hospedarnos. En esta ocasión en particular, nos encontramos en la residencia Campbell, uno de los socios minoristas de papá (aun así, muy rico); somos recibidos por un puñado de empleados y la familia Campbell en persona. Intento mostrar una sonrisa en todo el trayecto de bienvenida, pero me resulta algo cansado; después de esto, le pediré a nuestros padres que nos hospedemos en hoteles para poder evitar todo este lío. - Hija ¿podrías mostrarle la casa al joven Davies? – eso me saca de mis pensamientos. Veo a una pelirroja con enormes ojos celestes sonreírme de oreja a oreja, no voy a mentir; la chica es preciosa. - Wow, ¿Es la pequeña Eleonor? – pregunta mi padre - No, es mi hija menor. Susan – noto que la mención de la primera hija no fue del agrado del Señor Campbell. - Es increíble lo rápido que pasa el tiempo – comenta mi madre. - Cierto. - Un gusto – saluda Susan y luego se enfoca en mi – Por este lado por favor – me pide. Le lanzo una mirada de ayuda a mis padres, pero solo hacen señas alentándome a seguirla. Odio este tipo de juegos ¿en verdad creen que dejándome a solas con sus hijas harán que me interese por ellas?. Intento ser cortes en todo el recorrido, haciendo cumplidos a la decoración y asintiendo en afirmación de vez en cuando. - En verdad una casa preciosa – comento cuando por fin estamos sentados en el jardín con una tasa de té frente a mí. - Veo que es un joven de pocas palabras – observa - Intento evitar hablar cuando no es necesario. - Entiendo – la veo cruzar sus piernas haciendo que su vestido se levante dejando ver sus perfectas piernas blancas. - Bueno, si el recorrido ya terminó. Me gustaría ir a mi habitación - Claro, puedo acompañarlo si gusta - No es necesario que interrumpa su té por mí, puedo ir solo. - ¿Enserio? - No es la primera vez que vengo – le suelto con una sonrisa - Es extraño, no recuerdo haberlo visto en casa. - Eso es porque siempre fui atendido por Elli – comento. La chica se pone tensa repentinamente - No sabia que fueran tan cercanos. - Bueno, convivimos un tiempo cuando éramos jóvenes. - Entiendo. - Por cierto ¿Dónde está ella? Es extraño que no esté en casa. - Pues, está trabajando. No creo que regrese a casa en varios días. - Es una lástima, me hubiera gustado mucho saludarla. No la veo desde hace años y en verdad la aprecio – adulo a su hermana en un intento de evitar que siga coqueteándome en el futuro, con suerte captará la indirecta. - Le daré el mensaje – dice forzando una sonrisa - Gracias, bueno; si me disculpa iré a descansar – y sin mas la dejo en el jardín. La residencia Campbell en verdad es una preciosura, la enorme mansión está al lado del mar, por lo cual las vistas son preciosas. Llevamos tres días en este lugar y aunque no hayamos salido de la propiedad, no nos hemos aburrido en lo absoluto. En este lugar hay tantas cosas que hacer que parece un parque de diversiones, solo que, en lugar de juegos, tenemos canchas de varios deportes, yates, jet ski, tablas de surf, helicópteros, etc. Después de una tarde llena de diversión, Selena y yo estamos tirados en la arena mientras vemos el sol ocultarse. - ¿Estas bien? – le pregunto por fin a mi hermana - Sì - No fue un Sì muy convincente. - Estoy molesta - ¿Con quién? ¿con lo chicos? - No, conmigo – dice con su vista fija al océano. - ¿Contigo? - Sì, odio sentirme de esta manera. - Así que no sabes a cuál elegir ¿verdad? - ¡Es horrible! Pensé que tenía las cosas claras, pero cuando me enteré que Karam estaba en una cita a ciegas, me volví loca; incluso fui a espiarlos - ¿Qué? - Lo vi con esa chica ¡incluso le regalo un oso de peluche! - Fue un elefante de peluche en realidad… - ¿Qué sabes de eso? - Algunas cosas, hablé con él - ¿Qué te dijo? ¿es una relación seria? - Creo que deberías hablar de eso con él, yo solo soy espectador. No planeo meterme en este embrollo. Suficiente tengo con mi vida amorosa, gracias. - Eres de gran ayuda – dice dejándose caer sobre la arena - Selena, creí que elegirías a Ed ¿Por qué lo complicas todo?. Antes morías por él y ahora incluso rechazas sus propuestas de matrimonio. ¿aun no lo has perdonado? - Sì lo he perdonado, pero me cuesta olvidar. Y, además, está Karam; no quiero lastimarlos - Pues lo haces – digo viéndola directamente – Tu indecisión los daña, créeme he estado en ese lugar y es un asco. Debes decidirte lo antes posible o ellos decidirán por ti. - ¿Qué quieres decir? - Son humanos, Selena. No se te ha pasado por la cabeza que talvez a Karam llegue a gustarle esa chica con la que sale o que Ed se cansará de tus constantes rechazos y decidirá irse en lugar de seguir siendo humillado por ti. - No es mi intención, yo solo… - Sé que no es tu intención, pero ya es hora de que madures un poco. Haz tu decisión y acepta las consecuencias, en el mundo la felicidad no es para todos. Con el tiempo, puede que todo se resuelva de la mejor manera. - Como tú y Artemis – ladeo la cabeza - Eso espero. - ¿Te arrepientes? - No, para nada. Ellos tienen tres preciosos bebés y además son mis ahijados. No mentiré; es difícil, pero con el tiempo todo será mejor. - Es difícil, estoy confundida. - ¿Amas a Ed? - Sì - ¿Entonces que pasa con Karam? ¿lo amas? O es solo remordimiento. - No sé cuales son mis sentimientos hacia él, ese es el problema. - ¿Has intentado hablar con él? - Claro que no, él prefiere mantener su distancia. Pero hablé con Ed antes del viaje. - ¿Qué dijo? - Que me esperaría todo el tiempo que necesitara. - Eso es muy considerado de su parte. - Lo sé ¿Por qué no puedo tenerlos a los dos? – ese comentario me saca una risa - Eres toda una Davies – digo aun riendo – Lo quieres todo. - Si tan solo se pudiera. - Seria muy divertido de ver, deberías proponérselo… tal vez aceptan. - ¡Déjate de bromas! - Bien, pero creo que si aceptarían. - ¿Tú crees? - Sì - ¡No! Ya lo tengo decidido, voy a tener una respuesta para ellos al final de estas vacaciones. - ¿Enserio? - Sì, ya lo veras – y sin mas se pone de pie para regresar a la casa. Me quedo sentado sobre la arena, un rato más. Me pregunto sí Artemis también tuvo estas dudas o fue mas sencillo para ella. Después de que el ultimo rayo de sol se apagara, me obligo a regresar a la casa, arrastro mis pies caminando lentamente hasta llegar a los pasillos. - Es una molestia – la voz de un hombre me llega desde una de las habitaciones de enfrente – Me acosa con mensajes todo el día, todos los días. Sé que cree que esas tonterías me animaran, pero no es así… - ¿Tonterías? – escucho una voz femenina, creo que es Susan - Sì, cosas como “aunque los demás no lo ven, sé que te esfuerzas por ser la mejor versión de ti” ¡no lo soporto! Aunque ella me vea como el mejor, no es algo por lo que deba sentirme orgulloso – No sé quien es ese tipo, pero claramente es un ser despreciable, pienso mientras los escucho en la oscuridad. - ¿Cómo puedes hablar así de mi hermana? – pregunta Susan. Me sorprende que ese idiota esté hablando de Eleonor – Aunque no te agrade, ella ha sacrificado mucho por ti, prácticamente hace todo tu trabajo en las empresas e incluso ha tenido peleas con nuestros padres por ti. Debería darte vergüenza, estas siendo muy cruel – por primera vez, estoy de acuerdo con Susan - Oye, solo cuido de mi mismo. ¿Crees que quiero pasar el resto de mi vida encerrado en una oficina?... claro que no. - ¿Entonces? ¿harás que mi hermana trabaje para ti, como una sirvienta? - Sì, ¿Por qué no? A ella parece gustarle eso. Desde que nos conocimos a actuado de esa manera, siempre ha hecho de todo para complacerme, no me contradice y ayuda a mi familia; si no fuera por eso, nunca le habría elegido como mi futura esposa. Además, yo no la obligo a nada; ella es quien elige actuar de esa manera, parece que ese es su único propósito en la vida. - ¿No crees que ya te has aprovechado mucho de ella? Déjala ir - Está bien, no seas celosa. Ya inventaré algo para deshacerme de ella, siempre y cuando tu te quedes conmigo. - Estás loco – escucho una risita nerviosa de Susan y no puedo contenerme más, mi sangre está hirviendo debido a lo que acabo de escuchar ¿Cómo puede hablar así de Eleonor? Ella es una chica muy dulce y ese… - Idiota… - suelto y estoy a punto de abalanzarme en su búsqueda cuando siento como alguien toma uno de mis brazos, frenándome al instante. Me giro para encontrar unos ojos celestes con lágrimas contenidas viéndome directamente, su cabello rojo está recogido en un elegante moño; su mirada le da un toque salvaje, como si estuviera lista para enfrentarse a un toro rabioso - ¿Elli? - pregunto sorprendido de ver a mi antigua amiga parada junto a mí. Ella se lleva su dedo índice a los labios indicándome guardar silencio. Nos quedamos así unos minutos hasta que por fin parece querer pronunciar palabra. - ¿Quien eres? – su pregunta me descoloca - ¿Y porque me llamas Elli? – esto es incómodo, pienso.
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