Ver la fachada de la mansión me trae recuerdos de mi infancia, esta enorme casa solía ser el centro de mando de todas nuestras travesuras en la infancia; avanzo hasta la entrada principal dónde Tony me saluda para luego abrir la puerta. Al entrar en la mansión De Santi, soy recibido por el llanto de un bebé; varias empleadas van de aquí para allá. Al acercarme al ruido de llanto que escucho, veo a Artemis tomarlo en brazos y calmarlo dulcemente. Luce preciosa en ese vestido rosa, luce muy relajada ya que su cabello castaño está desordenado en su espalda.
- Ssshhh.. tranquilo mi pequeño Theon – dice susurrando – Mami está aquí – y como si fuera magia, el bebé se queda profundamente dormido en sus brazos.
- Sabia que serias una madre estupenda – al escuchar mi voz. Levanta la vista sorprendida
- Archie – dice sonriendo - ¿Qué haces aquí? – su pregunta me incomoda
- Pues…. Vine a verlos – suelto como una obviedad - Hace mucho que no veo a mis ahijados
- Claro – la veo acercarse a una de las tres cunas colocadas en la sala de estar y coloca al bebé que tiene en brazos en una de ellas – Acaban de dormirse – me acerco hasta los bebés y efectivamente, los tres duermen tranquilamente.
- Son preciosos – comento con una boba sonrisa en mi rostro -Y pequeños.
- Gracias, ¿Quieres algo de beber? - me ofrece
- No, estoy bien – me acomodo en uno de los sillones junto a las cunas para poder admirarlos un poquito más
- ¿Has estado ocupado?
- Sì, ya sabes. El trabajo, lamento no haber venido antes - digo sin apartar la vista de los niños identicos en las cunas ¿Cómo hace para distinguirlos?
- No hay problema, entiendo que tienes cosas mas importantes que hacer – desvío mi vista de los bebés hacia ella
- ¿Qué sucede? ¿estas bien?
- Sì, todo esta perfectamente
- ¿Segura? Estas… rara – concluyo
- Para nada, son ideas tuyas
- Claro – digo no muy convencido
- Oye, ¿Estas libre este fin de semana?
- Bueno, eso depende – tomo el pequeño pie de uno de los bebés entre mis dedos - ¿Necesitas algo? Puedo cancelar los planes si deseas.
- Yo… es que, una amiga quiere conocerte – al escucharla decir eso, suelto mi agarre de mi ahijado y la veo directamente confundido, ella me devuelve la mirada llena de ¿incomodidad?
- ¿Una amiga quiere conocerme? – pregunto como para asegurarme de que escuché bien
- Sì, ella es preciosa y muy educada…
- ¿Estas arreglándome una cita a ciegas? – de pronto la ira empieza a calentarme el pecho ¿Cómo se atreve? aún conociendo mis sentimientos, ella...
- En realidad, ya la conoces, es de una buena familia….
- ¡Artemis! – me pongo de pie al instante haciendo que ella de un respingo desde su lugar - ¿Qué diablos crees que haces? ¿Por qué te importaría mi vida privada… - me detengo en seco al ver su expresión – a menos…? Que me hayas escuchado en el hospital – veo como baja su rostro – Es eso ¿verdad?
- Archie, yo… no quiero que sufras – su voz es apenas audible y sé que está a punto de llorar – Me siento terrible por no pensar en tus sentimientos, en verdad me porte muy mal contigo y…
- ¡Fue de acuerdo mutuo! – le recuerdo - ¡No quiero tu lástima! - en estos momentos lucho contra todos mis sentimientos, no quiero hacer algo de lo que me pueda arrepentir después.
- No es eso, lo único que quiero es poder verte feliz. Como lo mereces
- Así que tu solución es buscarme una novia ¿enserio?. Artemis, no me importa de qué familia es... no quiero saber nada de ella o de todas las candidatas que seguramente tienes preparadas. Por experiencia propia deberías saber que un clavo no saca otro clavo, ya que si fuera cierto estos bebés serían míos y no de Kaleb – digo algo alterado. Ella parece no intimidarse ante mi actitud y eso solo me molesta aún más.
- Sé que usaste a esa chica Carrington como excusa para terminar nuestra relación, elegiste sufrir para que yo estuviera con Kaleb…
- Y si lo tienes tan claro ¿Por qué haces esto? Si te importara un poco deberías guardar silencio y cerrar los ojos ante mis sentimientos ya que, no vale la pena que te preocupes por mi ahora. Debiste hacerlo en el momento en el que estabamos juntos... ahora no sirve de nada.
- Lo hago porque no sé cómo agradecerte – ahora veo sus ojos cristalizarse – Es gracias a ti que tengo todo esto. Y verte sufrir es horrible... Archie, te mereces toda la felicidad del mundo.
- Sì quieres agradecerme entonces más te vale hacer feliz a Kaleb, ser feliz tu y cuidar de mis ahijados – digo firmemente – No andes perdiendo el tiempo en cosas sin sentido. Dejame a mí sobrellevar mis sentimientos.
- Lo siento, es solo… tengo miedo de que te alejes y pierda a mi mejor amigo. - suspiro con impotencia, su sola presencia es suficiente para desarmarme
- Es natural que me aleje – razono – El amor de mi vida solamente puede ofrecerme su amistad; ¿no has escuchado el dicho “Ofrecer amistad al que pide amor, es como darle pan al que muere de sed”?– ella levanta su rostro lloroso y lo único que quiero es limpiar sus lagrimas y besarla, pero me detengo.
- ¿Te iras? - pregunta - No lo hagas - pide
- Solo un tiempo...- ella me conoce demasiado, sabe que quiero alejarme de ella
- ¿Cuánto tiempo? - pregunta en un susurro
- Lo que tarde en olvidarte. No te preocupes, no desapareceré de tu vida, simplemente me veras menos - intento calmarla
- Lo siento – sus lagrimas corren por su rostro en este momento
- Deja de disculparte – me acerco a ella para secar sus lágrimas – No es tu culpa, no sientas culpa por seguir a tu corazón ya que yo seguí el mío y no me arrepiento de nada. Yo estaré bien, ya lo veras – la tomo entre mis brazos dándole un abrazo fuerte
-Archie, si pudiera hacer algo... lo que sea - me aparto para tomar su rostro entre mis manos y me acerco a sus labios.. ella se resiste al notar mis intenciones
-Archie... no creo.. - Me mantengo firme en mi agarre a su rostro
-Por favor... - susurro. Al menos en esta ocasión, haré exactamente lo que quiero hacer;la beso suavemente haciendo que mi pecho se caliente mientras inhalo su olor– Nos vemos, Artemis y por favor, no vuelvas a intentar emparejarme con alguien.– digo separandome de ella para luego depositar un beso en su frente. Me alejo en dirección a la salida. Aprieto mi puño para evitar que un sollozo se escape de mi garganta antes de poder salir de esta casa. Creo que el viaje que comentó papá luce muy atractivo en estos momentos.