—Artemis, cariño, estaba buscándote. La voz exquisita y elegante de mi inglés favorito suena atrás de mi. Siento como pasa uno de sus brazos por mi cintura atrayéndome a su cuerpo con posesión, giro la cabeza para verlo pero el se apresura a bajar hasta mi rostro dejando un beso en mi mejilla. El acto me sorprende, pero claro en los últimos días hay muchas cosas de él que me han sorprendido. Las acciones de Damascos parecen ser más sinceras. Sus verdosos me atraviesan con intensidad, me encanto de ellos así que le sonrío. —¿Ya has almorzado? —pregunta, pasando un dedo por mi barbilla acariciandome. Vale. ¿Qué le ha picado? —No, iré con Matt por comida china. —vuelvo la mirada hacia mi nuevo compañero de área. Damascus levanta una ceja, como si tratara de decirme que eso no

