El majestuoso señor Priest lleva hasta su camioneta y como todo un caballero, por el momento, abre la puerta para ayudarme a entrar y de la misma manera me coloca el cinturón. Me hipnotizo viendo sus perfectas facciones. —Eres muy guapo. —sonrío diciendo. Su mirada verde me atraviesa. —Y tu honesta. —responde suave, devolviéndome la sonrisa. Da la vuelta a la camioneta para meterse del otro lado, no comenta nada más y comienzo a preguntarme si este hombre es en realidad bipolar o tiene algún tipo de problema emocional. Yo lo tengo, no tengo problema de ello aunque no me gusta hablarlo. —Te llevare a un restaurante c***o, si es lo que te apetece. —habla finalmente. Me estiro en el asiento, acomodándome de manera que pueda verle y apreciarle. —Lo que quieras está bien, no niego

