Capitulo 24

2191 Palabras

Y por éstos tampoco lloramos, salvo por el más ruin, porque ha halagado nuestra vanidad, ¿no es cierto? —Yo le conocía —musité—. En el poco rato que hemos estado aquí, hablé con él, y... —¡Y hubieras preferido que huyeran de ti como estos zorros anónimos en el bosque! —replicó Marius, señalando los tapices con escenas de cacerías—. Contempla con los ojos de un mortal lo que te muestro. En éstas las llamas de las velas oscilaron y la habitación se oscureció. Yo grité asustado, pero él se colocó ante mí y me miró con ojos febriles y el rostro arrebolado. Sentí un calor como si exhalara a través de cada poro de su piel un aliento cálido. —¿Estás satisfecho de lo que me has enseñado, maestro? —pregunté tragándome las lágrimas—. ¿Estás contento con lo que he aprendido o no? ¡No pret

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR