Capitulo 40

3773 Palabras

Percibí el sonido de la pluma deslizándose sobre el papel. Me retiré, sin ser visto por los monjes, como si jamás hubiera venido. Me volví y contemplé a mis hermanos. Estaban demacrados, vestidos con unos hábitos de tosca lana, apestaban a sudor y a porquería, y llevaban la cabeza rapada. Sus largas barbas eran ralas y no se las habían peinado. Creí reconocer a uno de ellos, a quien incluso había amado, pero era un recuerdo muy remoto y no merecía la pena pensar en ello. Confié a Marius, que permanecía fielmente a mi lado como una sombra, que no habría podido soportar aquella existencia, pero ambos sabíamos que eso era mentira. Lo más probable es que la hubiera soportado, y habría muerto sin conocer otro universo que aquél. Penetré en el primero de los dos largos túneles donde

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