Paolo sale de la habitación de Antonia con un sin fin de emociones, no puede creer que vaya a ser padre de nuevo y todo sea producto de haberle sido infiel a la mujer que ama, algo producto de una noche de lujuria y ahora mismo va a cumplir el sueño de Arely con otra, eso le afecta todavía más y sabe que aunque no todo está mal ese bebé no debió de haberse concebido. En el camino se encuentra con su gemelo quien parece leer la angustia en su mirada, por no mencionar las múltiples emociones que se apoderan de su ser, ha enviudado pues así se siente y ahora va a tener un hijo y eso lo une todavía más a Antonia. —¿Pasa algo hermanito? —pregunta con cierta preocupación y Paolo sin poder evitarlo le cuenta todo a Damian. —Puedes creer el colmo de mi suerte, porque sinceramente yo no —resopla

