—Yo no sabía nada de eso —interviene Damian después de minutos de asimilar las palabras de su hermano —pensé que se habían divorciado por otras cosas, pero saber que nunca se casaron y que —hace una pausa —, puedo imaginar cómo te sientes, yo pensaba que Antonia y tú de cierta manera eran mucho más que el desastre que veíamos al comienzo cuando sí te acompañaba a las reuniones familiares. —Pues ya ves que no era así —resopla —. Lo que te dije debe quedar entre nosotros, no quiero que a nuestros padres les dé un infarto sí se enteran de que viví en “pecado” con Antonia y de que tuve que hacer un prueba de paternidad para saber sí la niña sí era mi hija o no. —Obvio no les voy a decir nada, en cuanto a Paola será mejor que sigas tan firme como hasta ahora, aunque Antonia me ha dicho que no

