Paolo cierra los ojos y sigue recordando cosas de su pasado reciente que lo estremecen: Se mueve rápido para evitar que las fotos salgan, conoce aquello y es cuestión de tiempo para que esas fotos salgan a la luz. El sentido de posesión y pertenencia se apoderan de él, no quiere que nada malo le pase a Antonia, busca el número de contacto de un viejo conocido que lo puede ayudar, mira su reloj y pregunta por Antonia, tiene el tiempo exacto y se va a cumplir su cita con el destino. Sobre la media tarde Paolo va por su hija al colegio, aunque en un principio temió encontrarla sola y deprimida se lleva una grata sorpresa, está acompañada de sus amigas y sonríe como hace mucho no sucedía. La escucha reírse de algún chiste que le dicen y decide esperar un poco más, no quisiera que ese moment

