La soledad no es la falta de personas; es la ausencia de una persona en específico. Para Nina, los últimos siete días habían sido un ejercicio de supervivencia emocional. Cada rincón del hospital, cada sombra en el pasillo y cada aroma a café le recordaban a Dominic. Se sentía como si le hubieran arrancado una extremidad y estuviera tratando de caminar como si nada hubiera pasado, pero el equilibrio se le escapaba. Alina estaba regresando, muy lentamente. Abría los ojos durante unos segundos, desenfocada, buscando el rostro de su hermana antes de que el cansancio de la sedación la arrastrara de nuevo al sueño. Nina le sostenía la mano, pero se sentía hipócrita. Le prometía a su hermana un futuro de paz mientras ella misma se desintegraba por dentro. Esa tarde, Mayka apareció en la habi

