Advertencia

1501 Palabras
La luz del sábado entró con una timidez dorada a través de las cortinas de terciopelo. Nina se despertó antes de que el reloj marcara las ocho, sintiendo el peso de la realidad caer sobre ella. Se quedó inmóvil un momento, observando el techo artesonado antes de girar la cabeza hacia el sofá. ​Dominic seguía dormido. Nina se levantó de la cama con sigilo tomo un baño rápido y después de estar casi lista se acercó a él. Por primera vez en meses, no lo veía como el jefe implacable ni como el objetivo de su venganza. Se permitió observarlo con una atención casi dolorosa. Su cabello n***o estaba desordenado sobre la almohada; sus cejas pobladas, que solían fruncirse en la oficina, estaban relajadas. Repasó con la mirada su barba delicadamente cuidada y esos labios que, apenas unas horas antes, la habían hecho olvidar su propio nombre. Sus facciones eran perfectas, pero había una vulnerabilidad en su sueño que Nina encontró aterradora. ​"Es hermoso", pensó, y sintió un latigazo de culpa. "Y lo vas a destruir". ​Se recompuso de inmediato, tragando el nudo en su garganta, y le tocó el hombro con suavidad. —Dominic... despierta. ​Él abrió los ojos lentamente. Sus pupilas azules tardaron un segundo en enfocar, pero cuando lo hicieron y vieron a Nina, una sonrisa perezosa y genuina se dibujó en su rostro. Se estiró, sentándose en el sofá con una gracia natural. —Buenos días —dijo él, su voz ronca por el sueño—. ¿Qué hora es? —Es algo tarde —respondió ella, tratando de mantener la distancia emocional. —¿Tienes hambre? —Nina asintió. Dominic se puso de pie, su presencia llenando la habitación—. Tomaré una ducha rápida y bajaremos a desayunar. ​Dominic entró al baño y, apenas unos segundos después de que se escuchara el sonido del agua, alguien llamó a la puerta con insistencia. Nina frunció el ceño, se ajustó la bata de seda y fue a abrir. ​Al otro lado estaba Sofía Vaughn. Su expresión cambió de la impaciencia a una furia lívida en cuanto vio a Nina allí, en la habitación privada de Dominic, con el cabello ligeramente revuelto y media vestida. ​—¿Tú? —escupió Sofía, entrando en la habitación sin permiso—. ¿Qué haces aquí todavía? —Buenos días para ti también, Sofía —respondió Nina con una calma gélida—. Y para responder a tu pregunta: estoy donde Dominic quiere que esté. —No seas patética —se burló Sofía, cruzando los brazos—. ¿Crees que esto te hace especial? Eres el desquite de una noche. El entretenimiento que Dominic usa para fastidiar a su padre. Mañana serás solo una anécdota sucia que él no mencionará en las juntas. Disfruta de la cama mientras esté caliente, porque después de hoy, volverás al lugar de donde nunca debiste salir. ​Nina dio un paso hacia ella, sin retroceder un milímetro. —Es curioso que hables de "lugares", Sofía. Tú has viajado desde Londres solo para que te ignoren. Si yo soy un entretenimiento, ¿qué eres tú? ¿Una inversión que no genera dividendos? Porque Dominic no parece muy interesado en tus acciones. ​Sofía levantó la mano, quizás para abofetearla, pero se detuvo en seco. La puerta del baño se abrió y Dominic salió envuelto en una nube de vapor. Solo llevaba puestos los pantalones de pijama; su torso estaba desnudo, con gotas de agua resbalando por sus pectorales definidos y su abdomen marcado. ​—¿Qué pasa aquí? —la voz de Dominic resonó como un trueno. Se situó detrás de Nina, poniendo una mano en su cintura en un gesto de absoluta posesión. —Dominic... —balbuceó Sofía, su mirada bajando por el cuerpo de él antes de regresar a Nina con odio—. Solo quería saber si bajarías a desayunar. No esperaba encontrar... esto. ​—Ya lo has visto, Sofía. Ahora, sal de mi habitación —sentenció Dominic con una frialdad que cortaba el aire—. Y la próxima vez que quieras hablar conmigo, espera que me presente, no vengas a mi habitación. ​Sofía soltó un bufido de indignación y salió de la habitación dando un pisotón, sus tacones resonando con furia por el pasillo. ​Nina suspiró, girándose para entrar de nuevo a la estancia, pero se encontró de golpe contra el pecho desnudo y húmedo de Dominic. El contacto fue eléctrico. Sin poder evitarlo, sus ojos recorrieron cada músculo, la línea de su vello que desaparecía bajo el pantalón y la piel bronceada que olía a jabón y hombría. ​Dominic la observó con una chispa de diversión en los ojos, notando cómo la respiración de ella se aceleraba. —¿Te gusta lo que ves, Valenti? —preguntó con una sonrisa de lado. Nina recuperó el aliento y lo miró a los ojos con audacia. —Ahora entiendo a Sofía. Es un buen envoltorio, Dominic. Él soltó una risa ronca, atrayéndola un poco más hacia él. —No todas tienen el placer de estar aquí para verlo, Nina. Solo tú. ​El coqueteo se volvió denso. Dominic bajó la cabeza y volvió a besarla, un beso que Nina devolvió con una urgencia que la asustó. En ese momento, las paredes de la mansión podrían haberse derrumbado y ella no se habría dado cuenta. ​Mientras tanto, en la estancia principal, Oliver esperaba de pie junto a la chimenea. Vio a Sofía bajar las escaleras, con el rostro desencajado y los ojos inyectados en rabia. ​—¿Hablaste con él? —preguntó Oliver, aunque la respuesta era evidente. —Su "asistente" estaba allí, Oliver. Durmió con él —dijo Sofía, su voz temblando de humillación—. Me echó de su habitación como si yo fuera la intrusa. ​Oliver apretó el vaso de cristal que sostenía hasta que sus nudillos se pusieron blancos. No había esperado que Nina lograra infiltrarse de forma tan profunda en la intimidad de su hijo. —Me prometiste que este asunto se resolvería, Oliver —continuó Sofía, acercándose a él con aire amenazante—. No viajé desde Londres para ser la burla de Manhattan. Si quieres asegurar la fusión de nuestras compañías y el capital de los Vaughn, más te vale resolver el "problema Valenti" de inmediato. O mi padre y yo nos retiraremos de este trato antes del almuerzo. ​Oliver asintió, su mirada volviéndose oscura y letal. —Se resolverá, Sofía. Te doy mi palabra. ​El desayuno fue una farsa de cortesía. Dominic se mantuvo atento a Nina, ignorando las miradas gélidas de su padre y la ausencia de los Vaughn, que habían decidido desayunar en sus habitaciones. Al terminar, Dominic se levantó y anunció a su madre. —Saldré con Nina a caminar por los jardines. Necesitamos aire fresco antes de volver a la ciudad. ​Mariam asintió con una sonrisa triste, adivinando la tormenta que se avecinaba. Dominic recibió una llamada en ese momento, se disculpó con Nina y se alejó unos metros hacia el pórtico para atenderla. ​Nina se quedó sola en el vestíbulo, ajustándose el abrigo. Fue entonces cuando sintió la presencia de Oliver detrás de ella. No era una presencia cálida; era como una sombra que devoraba la luz. ​—Disfruta del aire, Nina —dijo Oliver, su voz arrastrándose como una serpiente—. Porque será lo último que disfrutes si no te marchas ahora mismo. Nina se giró lentamente, enfrentándolo con una sonrisa que no llegó a sus ojos. —¿Es una amenaza, Oliver? —Es una promesa —respondió él, acercándose hasta quedar a centímetros de su rostro—. Si valoras tu vida, y sobre todo la de tu hermana Alina, más te vale desaparecer de la vida de mi hijo hoy mismo. No tientes a tu suerte. Sé quién eres y sé dónde está ella. ​Nina sintió un escalofrío al oír el nombre de su hermana, pero no dejó que el miedo la dominara. Se obligó a recordar cada noche de llanto, cada factura sin pagar y el rostro de su hermana en coma. Se acercó un paso más a Oliver, desafiando su espacio personal. ​—Haz el intento, Oliver —susurró ella con una calma que lo sorprendió—. Veamos quién pierde más. Tú crees que tienes el control, pero tu miedo te delata. Me miras y no ves a una empleada; ves el principio de tu fin. Y tienes razón en tener miedo. Porque a diferencia de ti, yo no tengo nada que perder, y tú... tú tienes un imperio entero que ver arder. ​Oliver se quedó mudo, sus ojos abriéndose por la sorpresa ante la audacia de la mujer que creía haber aplastado meses atrás. Nina le dedicó una última mirada de desprecio y caminó hacia la salida, donde Dominic ya la esperaba con el brazo extendido.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR