Shawn.
Los domingos quería crear la rutina de ir al boxeo, me hubiese gustado comenzar a dedicarme a algún deporte ya que dejé el baloncesto por cuidar a mamá pero, sus quimioterapias la movieron para los domingos ya que el hospital estaba saturado de pacientes y la comodidad de los enfermos especiales es primordial así que ya no podré dedicarme a practicar ningún deporte, no tendré el tiempo suficiente. Para mi una de las cosas más importantes en mi vida, bueno, la cosa más importante es mi familia, Monique y mi madre son lo único que me queda, lo único que tengo y me dolería perderlas a ambas así que me encargo de cuidar a mamá para que Monique pueda estudiar tranquilamente. La posible ayuda de Blair la tiene tan emocionada que deja hasta de dormir para estudiar, aunque por otro lado mi discusión con Blair me ha mantenido pensando todos estos días, una parte de mi quiere escribirle y verla pero antes de eso tengo que aclarar muchas cosas, mi mente esta horriblemente repleta de cosas y se me hace difícil procesarlas a la vez, necesito dividirlas para así poder tener al menos control sobre 3 de esas cosas pero no, ellas hasta ahora tienen más control que yo.
Deposito un corto beso en la mano de mi madre, ella abre lentamente los ojos, su mirada choca con la mía y le regalo una leve sonrisa de aliento, con su pulgar acaricia mi mano dándome a entender que acato lo que quise dejarle entendido, vuelvo a besarla esta vez para ocultar las futuras lágrimas que caerán por mis ojos. Esta es la antepenúltima quimio de mi madre, después de esta le harán análisis para saber si el cancer ya salió definitivamente de su cuerpo, Monique al igual que yo nos hemos mantenido orando y pidiendo porque así sea, ambos extrañamos a nuestra alegre madre ya que poco a poco el Cáncer la ha consumido por completo.
—Creí que habías ido por un café.—Dice, con las mangas de mi abrigo limpio mis lagrimas antes de levantar la cabeza y volver a mirarla.
—No me quiero separar de ti.—Le respondo con un hilo de voz.—¿Cómo te sientes?
—Muy bien cariño.—Sonríe débilmente.—Estaba tratando de descansar pero el ruido de tus pensamientos no me dejan dormir.
—¿Disculpa?—Le pregunto confundido.—¿A que te refieres?
—Tienes un montón de cosas en la cabeza cariño, no te están dejando ser tú por completo.
—¿Cómo sabes eso?
—Soy tu madre Shawn.—Dice como si fuese obvio.—Cuéntale a mamá que te sucede.
—¿Segura que puedes hablar? No quiero que te esfuerces.—Ella ríe débilmente.
—Hijo, es mi antepenúltima quimio, me siento con más fuerzas que nunca para que esta mierda acabe.—Rio en el mismo tono.—Así que dile a mamá que te sucede.
—Estoy saliendo con una chica.
—¿Con Blair?—Niego con la cabeza.
—No, se llama Taylor.—Forma una O con sus labios.—A Blair la conocí hace un mes, todo fue como cosa del destino, la primera vez que la vi no le presté atención, la segunda nos topamos en el gimnasio y desde ahí la vida se ha empeñado en que la encuentre en cada maldito lugar. —Le digo.
—Continúa...
—Al inicio Blair me caía mal, es la típica niña rica, engreída, mimada, arrogante, poco amable y...
—¿Y? ¿Solo tiene cosas negativas?
—No, sabe hacerte reír, es muy agradable cuando no anda de sangrona y al mismo tiempo inocente.—Digo con una enorme sonrisa.—En fin, el otro día estaba con Taylor...
—¿Tu novia?
—Si, mi novia.—Le afirmó.—Entonces mientras la besaba solo pensaba en Blair.
—¿Cuanto tiempo tienes saliendo con Taylor?
—Casi un año...
—¿Un año?—Pregunta sorprendida.—¿Y por que aún no me la has presentado?
—Porque no me siento seguro mamá, dijiste que la novia que te presente es la chica con la que me casare y no veo a Taylor de esa forma, no ahora.
—Pero a Blair si la llevaste a casa.
—Si pero, iba a salir con ella y de repente recordé que te faltaban tus medicamentos así que tuve que llevarla conmigo, entonces no la podía dejar en el auto ya que tenía miedo a que le sucediera algo malo...
—¿Y por que ibas a salir con ella?
—Mientras estaba con Taylor pensaba en ella.—Vuelvo a decirle.—Sentí la necesidad de verla, creí que si la veía dejaría de pensar en ella pero no, me dieron ganas de besarla e incluso casi la beso pero no lo hice, no era lo correcto para Taylor así que le dije que estaba enamorado de mi novia y que por eso no podía besarla.
—¿Le dijiste que estabas enamorado de tu novia?—Asiento.
—El punto es que se fue enojada y no la perseguí, Monique le pidió un taxi y se fue. Estos últimos días he estado pensando mucho en ella y es que quiero buscarla para disculparme pero una parte de mi siente que lo mejor es sacarla de mi corazón para así no fallarle a Taylor pero no puedo dejar de pensarla mamá, ¿Qué sucede? Estoy súper enamorado de Taylor y siento que si sigo en contacto con ella le seré infiel.
—Lo primero es que no estás súper enamorado de Taylor, si estuvieses enamorado de ella por mas que la vida se haya empeñado en colocarla en tu camino no la hubieses dejado.
—Blair me dijo lo mismo pero en vez de hacerme caso le dije que debía irse.
—Terrible error.—Dice negando con la cabeza.—¿Fuiste detrás de ella?—Niego varias veces con la cabeza.—Cuando era joven mi novio era el más hermoso chico de toda la Favela, tu padre estaba enamorado de mi perdidamente y yo acepté ser amigos, el resto de la historia ya te la sabes...
—¿Que quieres dejarme dicho con eso?
—No siempre la persona que piensas es tu persona.—Lamo mi labio inferior.—Me casé con la persona que menos creí, tengo dos hijos hermosos y aunque el haya muerto nuestro amor vive en mi y se refleja en ustedes.—Acaricia mi mejilla.
—¿Crees que Taylor no es mi persona?—Asiente.
—Si fuese tu persona no estuvieses pensando en Blair en estos momentos.—Hago una mueca.—Deberías hablar con Blair, pedirle disculpas y tener un par de citas con ella, trata de conocerla más, sino es un capricho tuyo te darás cuenta.
—Gracias por el consejo mamá, te amo.—Le respondo besando su mano.
—Yo te amo más cariño.—Me responde con una gran sonrisa.—Te prometo que no volvernos mas nunca ha este lugar.
Sonrió débilmente, ojalá mamá, ojalá no debamos volver mas nunca ya este hospital.
Blair.
Subo riendo las escaleras que nos llevan al pórtico. Hoy fui al gimnasio con la ilusión de que Shawn estuviese allí pero no, me lleve un poco de decepción ya que después de la charla en la azotea no hemos vuelto a hablar más, el no me ha buscado y yo estoy decidida a mantener mi papel de víctima en pie, si lo busco yo creeré que las palabras que dijo no fueron lo suficientemente dolorosas para alejarme y eso podría arruinar todo, así que lo mejor es esperar a que el busque de mi ya que el fue quien prácticamente la cago conmigo. Ya que no quería ir sola le pedí a Owen que me acompañara, así el conocería más de la ciudad y yo tendría algo de compañía para boxear, aunque odie a su madre en verdad es un chico bastante encantador, el es como un...Como un hermano. Pero, olvidemos esa ridiculez, que ahora mismo no lo vea como el enemigo no deja dicho que debamos ser amigos.
El entra y se queda de pie al lado de la entrada de la sala de estar, con su mano me hace señas para que me coloque en silencio y con cuidado a su lado, frunzo el ceño mientras hago lo que me pide, su mano se aloja en mi muslo impidiéndome moverme para ver pero no para escuchar.
—Créeme, es lo que necesitamos como familia.—Ruedo los ojos, ¿Por qué diablos está mujer nos considera una maldita familia?—He visto casas hermosas por internet y que estarían a nuestro presupuesto si vendemos esta.
¿Casas? ¿Presupuesto? ¿Vender? ¿Vender esta casa?
Intento moverme para intervenir pero el agarre de Owen se hace más fuerte impidiendo que me mueva, sus ojos conectan con los míos, niega varias veces con la cabeza y vuelve a acercar el oído de la columna. ¿Por qué diablos Baylee quiere convencer a mi padre de mudarse? He vivido en esta casa y en este vecindario toda mi vida, aquí celebramos casi todos mis cumpleaños, realizamos campamentos ya que mi casa conecta con el bosque de la ciudad, además aquí...Aquí recuerdo lo que más o menos era una familia, la casa es el único recuerdo que me queda de mi mamá, repito, aunque la odie y no la ame como se supone que un hijo debe amar a una madre no significa que quiero perder lo único que me ata a ella. Ya que a diferencia de Lexie yo si soporto las ataduras.
—Amor, no puedo decirte que si sin antes hablar del tema con mi hija.—Suelto un leve suspiro de alivio.
—Blair no te prestaría atención, sabes que tu hija es muy distante de ti, de nuestra familia.—Le dice. Pero, ¿Qué maldita familia Baylee?—Tú como padre deberías de simplemente decirle lo que sucederá, ella aún es menor de edad, deberá aceptarlo y venir con nosotros.
Justamente lo que hizo con Owen, le dijo lo que sucedería y el simplemente tuvo que aceptar su destino, se nota Baylee que eres una mujer malévola, trajiste a tu hijo a otra ciudad con tal de estar al lado de mi padre y eso que yo creía que mi madre era la reina de las víboras, al parecer le quitaste el puesto.
—Al menos debo comentárselo a ella aunque no me preste atención, Blair y yo somos un equipo, ella está enojada conmigo porque cree que su madre la abandonó por mi culpa pero eso no quita el hecho de que seamos un equipo.—Le responde defendiendo nuestra posición.
Me limitaré a no comentar nada al respecto ya que no tengo nada en contra de Gary, no creo que por su culpa mi madre nos haya dejado. El utiliza esa excusa ya que no conoce la verdadera razón por la cual no somos muy unidos, desde que era pequeña supe que mi madre no lo amaba, ella evitaba siempre besarlo o tenerlo cerca, el amor de ellos no se parecía en nada al de las películas, mientras crecía supe que mi madre solo estaba con el por mi o por el simple hecho de que mi padre es el dueño del instituto y es un Gray, ella siempre fue una interesada y al ver que ya nada de eso le traía beneficios se fue y se fue sin dejar ataduras.
—Por eso tu hija no te respeta, no sabes poner límites. Ella debe de hacer lo que tú ordenes, no necesitas su opinión, me gustaría que me permitieras hablar personalmente yo con ella y hacerle ver como serán las cosas en esta casa desde ahora.—Owen y yo nos miramos sorprendidos.—Amor, las personas en la calle me ven como la ex abogada que vive y duerme en la misma cama que Lexie Gray, en los lugares solo saben murmurarme y estoy cansada de eso. Por favor piensa en nuestra nueva vida.
—Tienes razón, cariño.—Abro los ojos sorprendida.—Veré de que manera le comunico a Blair, habla con la mujer de vienes raíces y sigue investigando sobre casas. Hay que deshacerse del pasado para comenzar un futuro nuevo.
Quito el agarre que tiene Owen y me acerco hacia la sala de estar, la cara de mi padre cambia de calma a asombro al verme de pie frente a él, Baylee alza una ceja de seguro igual de sorprendida que mi papá.
—Blair no...—Escucho el leve susurro de Owen intentando detenerme.
—No tendrás que comunicarme nada Gary, lo escuché todo.—Me cruzo de brazos, alzo una ceja levemente.—Entonces Baylee, ¿Te molesta que las personas te vean como la ex abogada que se comprometió con el ex esposo de su clienta?—Me mira atenta.—No debería molestar o causarte vergüenza porque claramente eso fue lo que hiciste, no entiendo el porqué quieres convencer a mi padre de mudarnos de aquí sin pedir mi opinión u aprobación.
—Son temas de adultos, Blair.—Me responde.
—Lo siento mamá pero Blair piensa como un adulto, por si aún no te has dado cuenta.—Sale Owen en mi defensa.
—¿En serio ibas a aceptar la idea de mudarnos de aquí?—Le pregunto a mi padre, el dirige la mirada hacia al suelo.—Baylee, tu acabas de llegar a nuestra casa y a nuestra vida. Que estes comprometida con mi padre no quiere decir que tengas potestad sobre nuestras pertenencias.
—¿Suyas?—Alza una ceja.
—La casa está a nombre de mi padre y mía, mi madre me dejó la parte que me corresponde cuando se mudó a suiza. ¿Por qué crees que Gary insistía tanto en pedir mi opinión? No puede vender sin mi firma o bueno, la firma de mi madre ya que aún soy menor de edad y para eso ella tendría que estar aquí. Imagino que no te gustaría que la fantástica Lexie te viera casada con su ex marido, conoces a mi madre mas que nadie...Acabaría contigo en un chasquido.—Chasqueo mis dedos
—¿Estás chantajeándome?—Me pregunta.—Una adolescente de 17 años chantajeándome a mi, ¿En serio permites esto Gary? ¿Permites que tu hija me falte el respeto de tal manera?
—No te está faltando al respeto mamá, te está diciendo las cosas como son.—Opina Owen.
En serio me agrada este chico.
—Además a mi padre no le conviene mucho opinar sobre el tema y más sabiendo que tengo pruebas suficientes para destruirlo.—La mirada de Gary se torna dura, aprieta sus puños a cada lado de su cuerpo como si estuviese cabreado.—Aquí no eres nadie Baylee, la última decisión la tengo yo y ya la tome. La casa no se vende y sino te sientes conforme con mi decisión las puertas están abiertas, puedes marcharte cuando quieras.
—Gary...
—Ella tiene razón ya que legalmente la última decisión la tiene ella.—Se encoge mi padre de hombros.—Con su permiso.—Es lo último que dice antes de cruzarme por el lado y salir de la sala, Baylee imita sus pasos segundos después dejándome totalmente sola con Owen. Suelto un suspiro que libera toda la ira de mi interior, me acerco al sofá dejándome caer en el, con leves movimientos de mis manos quito los mechones del flequillo que caen por mi frente.
—Gracias por estar de mi lado.—Con media sonrisa se acerca a mi sentándose a mi lado, recuerdo mi cabeza de su hombro y cierro mis ojos unos segundos.
—No hay nada que agradecer, mi madre suele ser muy molestosa algunas veces.—Asiento y ríe un poco.—Pero, cuéntame. ¿Como van las cosas con Shawn?
—No nos hablamos desde el día que fui a su casa.
—¿En serio?—Asiento.—¿Y por que no lo has buscado?
—Porque si lo busco creerá que sus palabras no fueron tan dolorosas como para buscarme, se llama papel de víctima Owen.—Le digo, escucho como un alargado "Ohhh" sale de sus labios.
—¿Y te gusta?
—¿Quien?
—Shawn.
—No.—Digo rápidamente.—Es solo una pieza más de mi ajedrez, el viene siendo como el rey blanco, la reina blanca es Taylor y las dos zorras de sus amigas son los alfiles.—Ríe.—Quien me gusta es Cotton.
—¿Segura? No parece si te soy honesto.
—¿Por qué lo dices?
—Lo ignoras, no quieres salir con el y no pareces igual de emocionada que el por su intento de relación.
—Es que no entiendo muy bien el amor.—Pongo el cuerpo de forma correcta, recuesto mi cabeza del sofá.—O sea, me dolió cuando lo vi besarse con Dianne y también me enojo cuando ella está cerca de él...
—¿Cuanto te dolió verlos besarse en la escala del 1 al 10?
—Definitivamente un 10—Me mira sorprendido.
—¿Y cuánto te enoja verlo cerca de ella?
—Otro 10.
—Ahí está tu respuesta.—Me responde.—Blair, en serio te gusta Carter y creo que deberías ser más cariñosa con el, se nota que te quiere y que es un buen chico.
—Tienes razón.—Digo en un susurro.
—Lo sé—Sonríe.
Debería querer más a Carter.