13. Reina del chantaje

3453 Palabras
Blair. A pesar de estar enojada con Shawn no permitiré que eso afecte mis ganas de ayudar a Monique a entrar al instituto, me siento sorprendida ya que ella ha sido la única persona en el mundo capaz de remediar un daño que yo haya causado, ¿Sorprendente, no? Pues, ella ha hecho que yo sea capaz de chantajear a mi padre, hacia años que no utilizaba el chantaje para conseguir lo que quiero, mayormente me esforzaba en ser la mejor pero ahora quiero explorar nuevas áreas de mi misma y entre ellas está convertirme en la nueva reina del chantaje. Después de que haya dicho que de la marcharme hacer un par de días atrás me dijo técnicamente que debía marcharme cuando el me invitó a "hablar conmigo" obviamente activé mi papel de víctima diciéndole que me hizo salir de casa cuando en verdad eso era lo que quería. Entonces, cuando me marché por mi propia cuenta creí que vendría detrás de mi pero no, el muy imbécil se quedó de pie ahí mientras yo le pedía ayuda a su hermana para marcharme a casa. ¿Qué tanta mierda tiene que pensar? Estas consciente de que te gusto, maldita sea, tu mismo lo dijiste, que estabas con ella mientras pensabas en mi, eso te insisto a buscarme y cuando me buscaste querías besarme pero no, comenzaste a hablar de lo mucho que la amabas y de lo enamorado que estabas. Esa mierda arruinó nuestro momento, fui en plan de que nos diéramos al menos un beso pero solo me arrinconaste de la pared y me excitaste para al final dejarme con las ganas de probar tus labios, ¿Que te detiene? ¿Taylor? Si la amaras tanto no estuvieses pensando tanto en mi. Volviendo a la actualidad, esta mañana me desperté más temprano de lo habitual para llegar al instituto primero que mi padre y así poder organizar bien mi chantaje, el personal de seguridad y de limpieza se sorprendieron mucho al verme llegar sin el pero no comentaron nada, simplemente me dieron las llaves de su oficina y entré a investigar e indagar. Ahora mismo estoy recostada de su silla mientras que mis pies están sobre su escritorio, sobre mi pecho tengo una carpeta con la información que será el boleto de oro para Monique. La puerta se abre y me deja ver a mi padre, lleva un traje n***o como de costumbre, en su mano lleva una taza de café, alza una ceja sorprendido al verme sentada en su silla y más de la forma en la que estoy. —Buenos días, papi.—Sonrió de forma victoriosa, termina de entrar a la oficina y cierra la puerta detrás de él. —¿Papi? No me decías así desde que tenías 8 años, creo.—Responde, se acerca dejando la taza sobre el escritorio.—¿Que haces aquí? Creí que vendrías con Owen. —Algunas veces es bueno recordar los viejos tiempos.—me mira atento.—Mmm, Owen.—Muerdo mi labio inferior.—Necesitaba estar a solas contigo para poder hacer negocios. —¿Negocios?—Asiento.—¿Qué negocios? —Quiero que aceptes la solicitud de beca de Monique Simons.—Frunce el ceño. —No recuerdo haber rechazado la solicitud de ninguna Monique. —Lo sé, la rechacé yo.—Abre los ojos sorprendido. —¿Y si ma rechazaste tu por qué abogas la aprobación? —No creo que ese asunto sea de tu incumbencia, papi.—Trato de sonreír dulcemente.—Entonces, ¿Lo harás? —Aunque quisiera complacerte en tu petición es imposible, el año escolar comenzó hace casi dos meses, además ella tendría que ponerse al tanto con las clases y no es permitido el ingreso a esta altura de juego al menos que haya razones que el consejo pueda aceptar. —Eres el dueño del instituto, no necesitas la aprobación de ningún consejo, simplemente añádela y listo.—Le ordenó, alza una ceja desafiante. —Algo me dice que esa chica es tu nuevo capricho y como comprenderás, yo no te cumplo ninguno.—Dice con una voz dura.—Ahora, sal de mi oficina que tengo cosas que hacer. —¿Cosas que hacer?—Le pregunto.—¿Te refieres a lo de los nuevos uniformes? —¿Como sabes eso?—Pregunta asustado.—Estoy hablando contigo Blair.—Abro ambos ojos sorprendida, demonios papá, que agresivo estás. —Pues, llegue un poquito temprano y me puse a indagar en tus papeles.—Tomo la carpeta que tengo en el pecho.—Entonces descubrí que cambiarias los uniformes y que los padres deberán de pagar una enorme suma por ello pero, si los uniformes los compras al por mayor los padres sólo deberán pagar la mitad del costo correspondiente. —Blair.... —Entonces llegué a la conclusión de que tú y el consejo de padres harán un fraude de miles de dólares.—Me mira enojado.—No pensé que llegarías a ser un estafador, papi.—Sonrió de forma victoriosa. —No te atreverías... —Yo me atrevo a muchas cosas Gary y tu lo sabes.—Lanzo la carpeta al escritorio, bajo los pies y me acerco recostando los codos de él.—Sería catastrófico que esa información llegará a todos los padres, podrían sacar a sus hijos de aquí o peor aún, podrían presentar cargos en tu contra. —Blair.—Vuelve a repetir mi nombre. —Lo que pido es sencillo, puedes lograrlo.—Me encojo de hombros.—Tienes tres días. —¿Y sino lo hago que harás? ¡Responde!—Me sobresalto al escuchar su grito. —Le enviaré esta información a todos los padres y acabaré contigo.—Le digo amenazante.—Tu decides. —¿Por qué tu afán de que esa chica estudie aquí? Si tu misma rechazaste la solicitud. —Siento que lo merece más que muchos que están aquí. —Espera.—Ríe a carcajadas.—¿Te sientes culpable por haberle rechazado la solicitud?—Pregunta.—Si, es eso, al parecer tienes algo de bondad en ti. —No se que sea, solo se que tienes tres días para hacerlo, con tu permiso iré a vestirme, tengo clases de educación física.—Me levanto de su silla. —¿Cómo harás que los padres te crean sino tienes la carpeta? —Le tomé fotos a todo con mi celular, papi.—Sonrió.—Tomé los números de todos los padres así que sólo tendría que presionar un botón para acabar contigo. —Eres idéntica a tu madre, quizá por eso la odio tanto.—Sonrió victoriosa, tomó el pómulo de la puerta con mi mano derecha y abro la puerta. —¿La odias por hacerme igual a ella? —No, ella no te hizo lo que eres.—Responde.—No estuvo contigo el tiempo suficiente y tampoco te dio tanta atención.—Se encoge de hombros.—Pero el dolor que causó su partida en ti hizo que te convirtieras en una réplica exacta de ella. —Sus palabras se sienten como una rodaja de limón en mi boca, agrias y molestas. Sin responderle salgo de su oficina en dirección a los vestidores femeninos. ¿Y si mi padre tiene razón? Cárter. En mi mente he practicado por casi tres días las que le diré a Blair para invitarla a salir, estuve hablando con mi padre y me aconsejó que lo mejor para que nuestra relación fluya es tener citas, aunque le explique que las cosas habituales no van con ella, que ella nunca ha tenido pareja y que por eso es tan difícil hacer que lo nuestro fluya con normalidad. Las chicas me han contado que estos días ha estado ocupada con la venganza que tiene para Taylor y me imagino que también sumo a Dianne por lo de beso ya que Blair es capaz de lo que sea con tal de que todos sufran para su propio placer. Justo ahora estoy en las gradas viéndola correr junto a las demás personas de su clase, la mayoría de chicas les irrita esta materia pero ella parece disfrutarlo. Algo me dice que le gusta que vean como sus pezones se marcan a través de su camiseta de deporte, que le gusta que observen como sus shorts se adentran en la línea de su trasero haciendo que su cuerpo se vea como una fruta madura lista para comer. El maestro suena el silbato indicando que la clase ha acabado, bajo de las gradas, Blair se percata de mi presencia, sonríe sin mostrar los dientes y se acerca hasta donde estoy yo, rápidamente agarro su cuello con mis menos y deposito un corto beso en sus labios, llevaba tres días sin verla, necesito más de esto. —¿Qué has estado haciendo estos días? Te extrañé ñ.—Ella rueda los ojos. —Yo también te extrañé.—Sonrió.—Estuve resolviendo unas cuantas cosas. —¿Qué harás hoy? Pensaba que podíamos ir... —Odio las citas y lo sabes.—Asiento.—Pero si puedes perseguirme hasta las duchas y follarme mientras me baño.—Dice con la cara más perversa que he visto en el tiempo que llevo follandola, sonrió victorioso mientras comienzo a caminar detrás de ella en dirección a las duchas. Extiendo mi mano dándole un pequeño apretón en el trasero, escucho su risita, levanta su brazo dejándome ver una llave que no había visto nunca, esa no son las llaves de las duchas ya que las duchas no tienen llaves. —¿Y esas llaves?—Ella se detiene frente a la ducha de los profesores, frente a la ducha privada, sonrió de manera pervertida mientras ella abre la puerta, ambos entramos, mi cara pasa de excitación a asombro al ver la belleza de este baño. Es totalmente blanco, tiene duchas cerradas, toallas y lo mejor de todo es que privado, totalmente privado. Cierro la puerta con cerrojo detrás de mi, Blair se gira y toma los bordes de su blusa deshaciéndose de ella, me quito mi chaqueta del equipo de baseball y después mi camiseta del instituto, ella entra a una de las duchas, la persigo colocándome en la entrada. Blair toma el borde de sus cortos pantalones y los retira, repite el mismo proceso con los calzones y por último sus zapatillas de correr, lamo mi labio inferior mientras quito el botón y bajo la bragueta de mis jeans, ya completamente desnudo entró a la ducha. Abro la regadera y halo el brazo de Blair para colocarnos los dos bajo el agua fría, ella suelta un leve gemido al sentir el agua caer en su piel, sostengo su nuca y la acercó a mi para devorar sus labios en un apasionado beso estilo francés. Ella dirige su mano izquierda hacia mi m*****o, comienza a masturbarme haciéndome gemir en pleno beso, con mis dos manos sostengo sus nalgas y la alzó obligándola a enrollar sus pies en mi cintura, me acerco a la pared recostando su cuerpo de la misma y liberando una de mis manos, tomo mi m*****o erecto como un roble, dejó de besarla para introducir lentamente mi m*****o dentro de ella, sus labios se entre abren soltando un acalorado gemido. Lleva sus manos a mi nunca apretando parte de mi cabello. —Mi venganza va excelente.—Dice, frunce el ceño y para evitar que hable la vuelvo a besar esta vez más brusco que la última vez, ella se separa de mi mientras baja sus pies de mi cadera, se coloca de espaldas inclinando su cuerpo hasta que parte de él choca con la pared, al parecer se percató de que no quiero hablar y cambio de posición. Separó un poco sus piernas y vuelvo a entrar en ella esta vez más duro y más brusco, llevo una mano a su boca callando sus fuertes gemidos, demonios...Que rico se siente su coño.—Shawn dijo que me quería ver y fuimos a la azotea de su casa, hasta casi nos besamos.—Saco mi m*****o de su interior algo frustrado, ella se gira mirándome con una cara de confusión. —¿Puedes dejar de hablar de él?—Le pregunto molesto.—Estamos follando maldita sea. —Siempre hablamos mientras follamos, eso me ayuda a pensar mejor. ¿Por que ahora te molesta? —Porque ahora nos gustamos Blair, por eso es diferente.—Le respondo frustrado, ella se acerca peligrosamente a mi, vuelve a tomar mi m*****o con su mano derecha, comienza a masturbarme mientras que la otra se dirige a mi nuca obligándome a agacharme casi hasta su altura para que nuestras narices rocen.—No puedo evitar sentirme celoso y enojado. —Lo sé pero que hayamos vuelto a nuestras andadas no significa que dejare mi venganza de lado.—Susurra. —¿Nuestras andadas?—Preguntó confundido.—Creía que estábamos comenzando a salir, me besaste delante de todas las personas de la clase y casi todos saben que.. —Me causas ansiedad.—Me responde alejándose de mi.—Es mi primera vez en esto, ¿Podemos seguir siendo lo mismo de antes al menos por un tiempo? Al menos ir despacio, seguir haciendo aquello que me ataba a ti, tu ayuda, tus ideas, tu pene y tu forma exquisita de follarme. —¿Y mi amor? ¿Donde queda mi amor por ti? ¿Donde queda tu amor por mi? —La ataco, ella sale rápidamente de la ducha sin responderme, la persigo al mismo paso, la tomo por el brazo dándole rápidamente la vuelta haciendo que quede muy pegada a mi.—¿Para que me quieres Blair? Dime, ¿Para diablos me quieres a tu lado? —Ya basta.—Me dice en un tono duro.—Lo mejor es que tengamos esta conversación otro día.—Al ambos estar mojados se le es fácil liberarse de mi agarre, comienza a agacharse y toma sus cosas. —Deja de huir de mi, solo te pido que me digas lo que quieres de mi porque tu confusión me confunde a mi también. —No estoy huyendo de ti, ¿Siempre será así? ¿Siempre que quiera follar contigo tendremos una maldita discusión?—Me pregunta molesta, me acerco peligrosamente a ella y la tomo del cuello, pego su cuerpo del cristal de la ducha, agarro su cintura por ambos lados y levantó su cuerpo hasta que queda a la altura de mi pelvis, tomó mi pene con una mano y lo introduzco en ella rápido y sin piedad, suelta un gemido que no concluye ya que es ahogado por un beso, sus manos se aferran a mi cuello mientras se escucha el choque de su cuerpo con el cristal, la follo tan duro que siento que tanto ella como el cristal se van a romper, puedo sentir sus uñas clavándose en mi piel y aunque me duele, el enojo hace que el dolor se convierta en más enojo. Sus piernas se enrollan más duro en mi cintura mientras me aprieta a ella, puedo sentir su cuerpo temblando y aunque ambos no estemos hablando en estos instantes nuestros cuerpos se están comunicando entre sí, separo mis labios de los suyos y vuelvo a sostener sus nalgas con mis manos para que pueda sentirme más profundo dentro de ella, sus piernas comienzan a temblar y su cuerpo se vuelve débil, ella misma busca mis labios besándome de nuevo, un fuerte gemido sale de sus labios indicándome que ya tuvo el orgasmo y después de ella lo tengo yo, haciendo que casi pierda la fuerza y la deje caer al suelo. Nos quedamos varios minutos así mirándonos a los ojos, ella hace unos movimientos leves indicándome que quiere bajarse, con cuidado salgo de su interior y ella vuelve a tomar sus cosas para vestirse de nuevo, yo también hago lo mismo indicándole que no habrá una segunda follada. Casi terminados de vestir pienso las palabras que le diré antes de que tomemos caminos separados, me acerco al pómulo de la puerta tomándolo entre mis manos. —Espero que cuando folles a Shawn pienses en mi.—Ella alza una ceja bastante confundida. —¿Disculpa? —Lo que escuchaste Blair.—Abro la puerta.—¿Quieres que todo sea como antes? Genial, todo será como antes pero a mi manera. —¿A tu qué? Estás totalmente loco si crees que haré las cosas como tú quieras, aquí yo mando Carter, siempre he mandado yo.—Me responde desafiante, acaba de poner su mirada de reina del chantaje y no les negaré qué es bastante excitante esa mirada. —Veremos, chiquita.—Es lo último que digo antes de cerrar la puerta y dejarla totalmente sola en las duchas. Suelto un suspiro frustrado al notar que mi cabello está técnicamente adherido a mi frente, paso una mano por el mismo tratando de que vuelva a colocarse en su lugar. Camino distraído por los pasillos de la escuela, no se si pueda llegar temprano a mi próxima clase y tampoco es que me preocupe por ello, suelto un suspiro levantando la mirada y si, justamente lo que me temía, Dianne esta cerca de mi casillero hablando con sus amigas, al percatarse de mi presencia se despide de ellas y camina a paso rápido hacia mi, intento ignorarle pero es imposible ya que en segundos sus ojos azules están centrados en mi. —Hey, Carter.—Lamo mi labio inferior.—Te estuve buscando, ¿Frederick no te dijo? —Si Dianne.—Le respondo.—Pero si Blair me ve hablando contigo posiblemente tenga problemas.—Miento, realmente no se que reacción tendría si me ve cerca de ella. —¿Problemas? Ni que estuviesen saliendo.—Dice entre risas, la miro alzando una ceja y ella se sorprende ante mi reacción.—Espera, ¿Si están saliendo —Asiento.—Pero, ¿Y lo que hablamos el día de la fiesta? Creí que su beso en clase fue un simple desliz no imaginé que iban a salir. —Ni yo, todo fue tan rápido que ni.... —Dianne, querida.—Siento una mano tomar mi antebrazo, giro un poco mi cabeza y es Greyson, esta mirándola con una mirada triunfante.—¿Puedo saber que hablaban? —Mmm, nada.—Le responde ella con una sonrisa.—Solo que no sabía que estaban saliendo. —¿Segura? Lo bese frente a ti en clase de biología, eso debió de haberte dado un indicio.—Genial, que incómodo me siento aquí. —Mmm si, como sea.—Rueda los ojos.—Lo mejor sería hablar después, Carter.—Asiento. —No creo que Carter y tú tengan algo de que hablar, Dianne.—Aprieta su agarre en mi antebrazo.—Al parecer el beso no te convenció lo suficiente, ¿Quieres que te invite a mi casa para que nos veas teniendo sexo? A ver si así al fin se te quitan las ganas de coquetearle. ¿Blair está discutiendo con Dianne por mi? ¿Qué mosca le pico? Dijo que quería ser lo mismo de antes, que quería ir despacio y ahora está marcando territorio con la única chica que se atreve a medir fuerzas con ella, a medir fuerzas con ella por mi. —No es necesario, me quedo claro B. —Para los desconocidos soy Blair.—Vuelve a sonreírle, ella le devuelve la sonrisa falsamente, se gira en dirección hacia donde sus amigas las cuales veían atentas la escena aunque no estuviesen escuchando nada.—Te descuido menos de 5 minutos y vuelve a caer en las garras de la tigresa menor. —No es lo que piensas.—Suelta su agarre de mi brazo y se coloca frente a mi. —Desde tu perspectiva nunca sucede lo que yo pienso.—Dice con voz seductora, se acerca a mi depositando un corto beso en los labios y segundos después pega su boca de mi oído.—Me representas aquí, ¿Qué crees que dirán si te ven hablando con Dianne? Dirán que no me respetas así que mejor aléjate de ella, Carter.—Se aleja lentamente.—Hablamos en el almuerzo, cariño.—Me tira un beso antes de acomodar su costoso bolso Chanel y caminar sensualmente hasta su clase. No peleaba por mi, peleaba por lo que dirán los demás si me ven hablando con Dianne, así eres tú Blair, peleas por tu imagen, por tu respeto y por lo que los otros creerán. Así me traes locamente detrás de ti.
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